El pensamiento antiimperialista y revolucionario de Fidel Castro

El antiimperialismo de Fidel nos hermana a los pueblos, en este caso a los argentinos con Cuba. Ellos sufren el bloqueo yanqui y nosotros el FMI y la deuda externa. Ellos tienen ocupado Guantánamo y nosotros las islas Malvinas. Ellos están en la mira del Pentágono y la Cuarta Flota, y nosotros también estamos en esa órbita naval, además sufrimos una base de la OTAN y ahora nos quieren poner una base yanqui en Neuquén.

Fidel habla con el pueblo cubano.

Fidel habla con el pueblo cubano.

Por Sergio Ortiz. Sobre el pensamiento antiimperialista y revolucionario de Fidel Castro. Encuentro provincial por Cuba y homejaje al conpañero Mario Díaz. Como Martí en 1895 y antes Carlos Manuel de Céspedes en 1868, Fidel comenzó la tercera etapa de la lucha por la independencia, siempre desde el oriente de la isla. Marchó desde allí, desde Santiago de Cuba, la Sierra Maestra, etc, como los mambises, hasta que el 1 de enero de 1959 eso culminó con la victoria de la revolución.

Aclaración necesaria

El 30 de julio pasado participé con valiosos panelistas del Encuentro Provincial de MASCUBA Córdoba que llevó el nombre de Mario Alberto Díaz, fallecido el 29 de marzo pasado. Nos presentó la dupla que conducía el evento: Silvana Díaz, hermana de Mario y Brigadista solidaria a Cuba, y Jorge Boido, comunicador y miembro de la cooperativa COOPI de Carlos Paz.

El público, más de 80 personas, aplaudió a todos y todas. Yo aprendí, desde lo que dijo Renzo Díaz, de 13 años de edad y nieto de Mario, hasta las referencias del escritor Mariano Saravia sobre la historia de Cuba. Desde las reflexiones de Ilda Bustos, secretaria general de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba donde militó Mario, hasta las opiniones internacionalistas de Henry Boisrolin, del Comité Democrático Haitiano, sobre la solidaridad cubana con su país. Desde la reseña de Gonzalo Ayusso sobre el “Centro Oftalmológico Dr. Ernesto Guevara” que funciona en Córdoba y Silvana Díaz sobre las brigadas médicas Henry Reeve, hasta la intervención del dirigente de UATRE Oncativo, Mauricio Luna, quien graficó que una camionada de cereales de los productores equivalen a 25 salarios de obreros. Desde las referencias de Carlos “Vasco” Orzaocoa de la “Casa de la Memoria Roberto Mattews” que lo conoció a Mario de jovencito en una imprenta del PRT-ERP, hasta las palabras de Alejandro Tati Eguiguren que compartió con Mario los últimos años como directivos de la COOPI, e ilustró con proyecciones de fotos de Mario. También vibramos con los poemas de Héctor Celano y las canciones de Norma Piccone.

A mí me pidieron que hablara sobre el bloqueo y el pensamiento antiimperialista de Fidel. Ese discurso lo dije al correr de mis sentimientos e ideología. Luego compañeros me preguntaron si lo tenía escrito y les dije que no. Por eso me puse a reconstruirlo y ponerlo negro sobre blanco. Obvio que no es textual e incorpora algunas citas que mencioné y acá están textuales. Son las ventajas del teclado y el archivo por sobre la palabra emocionada, pero las dos son útiles y necesarias.

El bloqueo yanqui

Los militantes del MASCUBA Córdoba somos argentinos de un arco político plural, no partidario, y nos une la solidaridad con Cuba y los pueblos de la Patria Grande. Eso estuvo siempre en nosotros pero se plasmó oficialmente desde el XIV Encuentro Nacional de Solidaridad realizado en noviembre de 2014 en San Luis. ¡Somos amigos de Cuba y la Patria Grande Latinoamericana!

Defendemos la revolución cubana. La misma tuvo muchos logros pero lo sintetiza el cartel de La Habana en 1998 durante la visita del Papa Juan Pablo II: “Esta noche, 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano”. Hoy son 300 millones o más. Esos logros sociales son el fruto principal de la revolución liderada históricamente por Fidel Castro. Por eso quieren destruirla mediante el criminal bloqueo que formalmente comenzó en febrero de 1962 con un presidente demócrata, John F. Kennedy, con fama de “buenito”. En el imperialismo se alternan demócratas y republicanos, en una plutocracia o gobiernos de los ricos que tienen más coincidencias que diferencias. Donald Trump reforzó el bloqueo con 243 medidas. Joe Biden las mantuvo y sólo flexibilizó dos: las remesas semestrales de mil dólares y los viajes por razones profesionales y culturales, no los personales y menos aún políticos.

Ese bloqueo ya recibió un voto condenatorio en la Asamblea General de la ONU en 29 ocasiones (este año será la trigésima). Ha provocado daños económicos directos que la cancillería de Cuba estimó en abril de 2022 en 150.410 millones de dólares, hasta el primer semestre de 2021. Ahora son más. La criminalidad es tan alevosa que ni siquiera durante la etapa más dura de la pandemia de COVID-19 se permitió a la isla la provisión de equipos médicos y otros insumos. Las privaciones fueron más tremendas porque en 2020 y 2021 la pandemia cortó completamente el turismo, su fuente principal de divisas.

¡Ni así pudieron derrotarla! Los pueblos fueron y son solidarios, por ejemplo en Argentina se hizo la campaña de las jeringas. Y varios gobiernos enviaron alimentos, insumos y combustible, como México, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Rusia, China, India, etc. Lamentablemente los gobernantes de Argentina no mandaron ayuda. Por eso en 2021 MASCUBA Córdoba, con Mario Díaz, elaboramos una carta al gobernador Juan Schiaretti y al presidente Alberto Fernández, pidiendo que aportaran alimentos, insumos y combustible. No tuvimos éxito, pero vamos a insistir. El gobierno de un país que se precia de sus cosechas anuales de 160 millones de toneladas de granos, capaces de alimentar a 400 millones de personas, tiene a muchos sectores de su población padeciendo hambre, y tampoco ayuda a los hermanos asfixiados por el bloqueo yanqui.

¡El hambre es un crimen, provocado allá por el bloqueo y acá por los monopolios exportadores y la Suciedad Rural que están conspirando en su Exposición de Palermo! Son los que pagan sueldos de hambre a sus peones que están “en negro”, como nos contó el compañero Luna. Desde MASCUBA Córdoba condenamos el bloqueo yanqui a Cuba, que provoca hambre, y repudiamos a la oligarquía de acá, que mata de hambre a nuestros chicos.

Pensamiento de Fidel

Fidel tuvo un pensamiento antiimperialista, revolucionario, de raíces martianas regadas por muchos libros marxistas leninistas leídos desde cuando era estudiante universitario. Eso fue combinado con la práctica concreta de su militancia, en la juventud del Partido Ortodoxo y luego más decididamente en el Movimiento 26 de Julio que tomó ese nombre luego del intento de asalto al Cuartel Moncada de la dictadura de Batista, el 26 de julio de 1953. Teoría y práctica. Ideas y luchas, colectivas. Caminar con las dos piernas se llega lejos, como llegó Fidel después de aquella acción guerrillera que inició con algo más de un centenar de militantes y en lo militar fue una derrota.

Los militares batistianos, como acá en 1976 con la dictadura militar-cívica de Videla, fusilaban a los prisioneros y presentaban esas muertes como fruto de “enfrentamientos”. Así Fidel perdió a 70 de sus militantes pero no perdió sus convicciones. Por eso en el juicio lo denunció todo, enumeró las 5 leyes revolucionarias por las que luchaban, sobre todo para beneficio de los campesinos. Y terminó desafiando a sus jueces: “Condenadme, ¡la historia me absolverá!”. Y vaya si lo absolvió. Yo diría que lo premió, menos con el Nobel, con todo el amor de su gente y de los pueblos del mundo.

Después del Moncada, vinieron la cárcel y el exilio en México, la etapa del Granma con 82 tripulantes y después del desembarco y emboscada en Alegría del Pío, en diciembre de 1956, quedaron 13 hombres y sólo 7 armas. Su hermano Raúl Castro contó que cuando le informaron esos datos, Fidel le dijo: “ahora sí vamos a triunfar”. El general de Ejército pensó que su hermano exageraba o, dicho en argentino, que estaba “un poco loco”.

Fidel fue martiano en su pensamiento nacional y liberador y en su denuncia de EE UU antes que éstos se convirtieran propiamente en imperialistas. José Martí escribió una carta diciendo: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber … de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Como Martí en 1895 y antes Carlos Manuel de Céspedes en 1868, Fidel comenzó la tercera etapa de la lucha por la independencia, siempre desde el oriente de la isla. Marchó desde allí, desde Santiago de Cuba, la Sierra Maestra, etc, como los mambises, hasta que el 1 de enero de 1959 eso culminó con la victoria de la revolución.

Así fue que el 26 de Julio, en unidad con el Directorio Revolucionario y el PSP, con más la columna vertebral del Ejército Rebelde, lograron la victoria democrática sobre la tiranía de Batista. También hicieron la reforma agraria, que comenzó sobre los grandes propietarios de tierras e incluyó a la familia de Fidel en Birén, donde tenían 800 hectáreas propias y otras 10.000 arrendadas. Y luego vino la nacionalización de los ingenios azucareros, los bancos, usinas y grandes empresas.

Eso enfureció al imperialismo, vencido a sólo 90 millas de sus costas (144 kilómetros), en lo que consideraba su patio trasero. Era un garito y “en eso llegó Fidel”, cantó Carlos Puebla. De ahí el odio a Fidel y la invasión de Bahía Cochinos en abril de 1961 con una brigada de contrarrevolucionarios organizados y entrenados por Washington. Fueron derrotados y ahí estuvo Fidel, victorioso, en su tanque, disparando a los barcos invasores. Sus compañeros no lo querían en primera fila por los riesgos, pero el comandante se impuso y estuvo en esa victoria con la que empezó, 16 de abril de 1961, la etapa socialista

Y la revolución siguió viva hasta hoy, como Fidel hasta el 25 de noviembre de 2016, superando los 638 intentos de asesinato por la CIA y sus agentes. En 2010 hubo una producción televisiva en Cuba sobre esa historia, dirigida por Rafael Ruiz Benítez y titulada “El que debe vivir”. Esos crímenes fueron frustrados “por los órganos de la seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo cubano”.

Fidel impulsó la alfabetización en 1961 de una población con más de 30 por ciento de analfabetismo. También hizo la reforma agraria, recuperó los resortes básicos de la economía y armó las Fuerzas Armadas Revolucionarias sobre la base del Ejército Rebelde. El Cuartel Moncada y el Columbia se convirtieron en centros educativos. Cuba tuvo su Ejército para defender su soberanía y patria. Sana envidia sentimos los argentinos y otros pueblos donde las Fuerzas Armadas reprimen a los pueblos, dan golpes de Estado y sobre todo sirven al imperio y las oligarquías.

Abogado, guerrillero y comandante en jefe por su actuación posterior, Fidel fue un político y estadista culto, capaz de entender la necesidad de los avances científicos. Ayudó al desarrollo de ciencias y modernas tecnologías, fruto de las cuales la isla tuvo en 2020 cinco candidatos vacunales contra la pandemia de COVID-19, tres en pleno uso.

Cuba no se guardó esos logros para sí sino que los compartió con el mundo, como contaron acá Gonzalo sobre “Operación Milagro” y “Yo sí puedo”, y Silvana sobre las Brigadas Henry Reeve.

Memorables batallas ganadas fueron el logro del regreso del niño Elián González desde Miami, y la libertad de los 5 héroes cubanos presos en EEUU. ¡Ellos volvieron!

El pensamiento antiimperialista de Fidel se nutrió de sus experiencias y viajes. Por ejemplo, fue a Vietnam en septiembre de 1973, cuando penetró en Vietnam del Sur y entregó una bandera cubana a los guerrilleros que la harían ondear al entrar en el palacio presidencial de la ex Saigón. En Hanoi le pidieron ayuda en técnicos y maquinaria para ampliar la ruta Ho Chi minh desde el norte al sur, para transportar más hombres y armas, que precipitaron la victoria de Vietnam sobre los invasores yanquis. Los cubanos fueron a Angola en 1975 y su aporte fue decisivo para derrotar en Cuito Cuanavale a las tropas racistas de Sudáfrica; por eso Nelson Mandela fue a Cuba el 26 de julio de 1991 a agradecer esa ayuda internacionalista. De Angola los cubanos no se trajeron ni un barril de petróleo sino sólo los cuerpos de sus 2.077 combatientes caídos. Fidel apoyó la recuperación argentina de Malvinas en 1982, contra el colonialismo británico y su aliado yanqui. Dio apoyo a Venezuela para liberar a Hugo Chávez durante el golpe de Estado en abril de 2002. Él y el comandante bolivariano fundaron el ALBA en diciembre de 2004.

No pagar la deuda externa

Un aporte creador de Fidel al antiimperialismo fueron sus convocatorias latinoamericanas por el no pago de la deuda externa, en 1984 y 1985, luego de la crisis de la deuda de México. En esos foros y en otros escritos y reportajes, el comandante planteó que la deuda externa era una estafa a nuestros pueblos. Que los afectados debían formar un club de países deudores y reclamar el no pago. Que para no precipitar en crisis a los bancos acreedores la solución podía ser que un 10 por ciento del presupuesto de guerra de las potencias imperiales fuera destinado a los bancos para amortiguar aquella pérdida.

Desgraciadamente no le llevaron el apunte. Por aquel entonces y ahora mismo en Argentina, en vez de unirse los países deudores fueron a claudicar, de a uno en fila y de a uno por vez. Se validaron deudas fraudulentas como la contraída por Mauricio Macri en 2018 y refinanciada por Alberto Fernández en marzo de 2022, con los ajustes internos que eso provoca en salarios, jubilaciones, obra pública, gasto social, etc.

En 1984 toda la región debía 300.000 millones de dólares y hoy Argentina sola debe 400.000 millones de dólares y desde 2024 deberá pagar 19.000 millones de intereses, sobrecargos y capital.

Las propuestas de Fidel no fueron compartidas por los gobiernos endeudados. Y ahora estamos pagando las consecuencias.

Durante su tercera visita a Argentina, el 26 de mayo der 2003, dijo sobre este tema:

“De todos esos problemas un creciente número de millones de personas está aprendiendo para saber lo que es el mundo de hoy, y qué es el Fondo Monetario y qué es el Banco Mundial y qué significa una deuda de 800.000 millones de dólares en América Latina. Cuando tuve el honor de visitar Buenos Aires (en 1959), la deuda de América Latina era de 5.000 millones de dólares; hoy es ciento sesenta veces mayor”.

Lo había advertido en su discurso de Eco-Río, el 12 de junio de 1992: “El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”.

El antiimpeialismo allá y acá

El antiimperialismo de Fidel nos hermana a los pueblos, en este caso a los argentinos con Cuba. Ellos sufren el bloqueo yanqui y nosotros el FMI y la deuda externa. Ellos tienen ocupado Guantánamo y nosotros las islas Malvinas. Ellos están en la mira del Pentágono y la Cuarta Flota, y nosotros también estamos en esa órbita naval, además sufrimos una base de la OTAN y ahora nos quieren poner una base yanqui en Neuquén. Ellos sufren al Miami Herald y la artillería de las redes e Internet orientadas por el Departamento de Estado, y nosotros sufrimos al grupo Clarín, La Nación, Infobae y Cadena 3. Ellos son atacados por los gusanos de Miami y nosotros por los gorilas y los fascistas de Recoleta y los countries.

Si tenemos tantas cosas en común, ¿qué nos diferencia? Que ellos hicieron una revolución, la más grande y extraordinaria revolución social de los siglos XX y XXI en América, desde Alaska hasta la Antártida. Y nosotros no pudimos: fue aniquilada la Generación del ‘70 por la dictadura y luego hubo gobiernos democráticos burgueses muy limitados cuando no entreguistas, corruptos y represores, con pocas excepciones como el de Kirchner que en 2005 hundió el ALCA junto con Chávez y Lula.

Esa es la notable diferencia. En Cuba hubo reforma agraria y nacionalización de ingenios azucareros. En Argentina siguen los agrogarcas Blaquier del Ingenio Ledesma, tienen 155.000 hectáreas y están impunes por los 31 desaparecidos del Apagón del Ledesma en julio de 1976.

Esa realidad ominosa de Argentina no pasó desapercibida para Fidel, quien no tuvo pelos en la lengua para criticarla. En febrero y abril de 2001 cuestionó al gobierno de la Alianza como “lamebotas yanquis”. Fue una defensa luego que De la Rúa y Rodríguez Giavarini votaran contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fidel explicó que ese gobierno neoliberal estaba tramitando préstamos del FMI, otros organismos financieros y fondos, que serían el fallido Blindaje y Megacanje. Declaró: “el gobierno argentino ahora necesita 40 mil millones de dólares más. Eso es lamer la bota de los yanquis; está desesperado por conseguir ayuda económica del FMI y de los Estados Unidos”.

La otra incursión muy buena del comandante en la política argentina fue en su discurso de mayo de 2003 en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, cuando celebró la caída de Carlos Menem, sin nombrarlo, pero en forma harto evidente. Dijo esa noche: “Ustedes no saben el servicio que le han prestado a América Latina y al mundo al hundir en la fosa del Pacífico, que tiene más de 8 000 metros de profundidad, el símbolo de la globalización neoliberal”.

Cito estas experiencias históricas para que se entiendan mejor dos cosas.

Una, que si un gran líder cubano y de la humanidad puede hablar de estos temas nacionales, con mayor razón los argentinos solidarios con Cuba, de MASCUBA, también podemos y debemos hacerlo. Reitero, con una óptica nacional y plural, no partidista, como lo hicimos en el XV Encuentro Nacional en Buenos Aires, el 25 de noviembre de 2016, justo el día que había fallecido el comandante. Las comisiones y el plenario del Encuentro repudiaron al gobierno neoliberal de Macri, por el ajuste que llevaba adelante, el pago a los fondos buitres, los despidos, la represión policial, etc.

Y la otra cosa es que Fidel, cubano, también era patrimonio de la humanidad. No hay que encasillar a la gente. Era abogado pero también comandante, estadista, originario de Birén y de Santiago de Cuba, de donde fue diputado hasta el final, pero también presidente de todos los cubanos y líder de los pueblos. Por eso el imperialismo quiso asesinarlo 638 veces. Y por eso los pueblos lo aclamaban adónde fuera.

Ese mismo criterio, de no parcelar ni separar, es válido en relación al amigo Mario Alberto Díaz, que homenajeamos acá. ¿Mario es de Oncativo? ¿O es de Córdoba capital y la seccional 11? ¿O de Carlos Paz o de San Antonio? Como fue 7 veces brigadista solidario a Cuba, ¿entonces era del CIJAM (Campamento Internacional Julio Antonio Mella)? No, compañeros. Mario era de todos esos lugares y muchos más. ¿Era de los Gráficos? ¿O de la Corriente 1 de Mayo? ¿O de la COOPI? ¿O sólo Brigadista a Cuba? ¿O del MASCUBA Córdoba y la Casa de Amistad de Icho Cruz? Era todo eso y más.

De joven perteneció a la Juventud Guevarista. Luego militó con nosotros en el Partido de la Liberación (PL) ex Vanguardia Comunista. Y luego en el Partido Solidario. ¿De quién es entonces? ¿De qué partido? Mi respuesta: Mario es de todos y todas.

Por eso, los muy grandes como Fidel y el Che, nuestros 30.000 desaparecidos, y también nuestro hermano Mario Díaz, son nuestras banderas para seguir con las luchas. Cuando tengamos dudas y desaliento, cuando nos duelan algunas derrotas en una huelga, cuando sangremos por haber recibido palos policiales en una marcha o caigamos al suelo por zancadillas que nos hacen quienes dicen ser amigos, etc, en esos momentos críticos, pensemos en aquellos grandes compañeros y con sus banderas sigamos adelante con más fuerza que antes.

Esto es más o menos lo que dije el 30 de julio y lo diré las veces que sea necesario.

Sergio Ortiz: Periodista y referente del Partido de la Liberación de Argentina

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