Plan semicolonial argentino al servicio de los monopolios petroleros

El Argentinazo de 2001 puso en fuga al gobierno neoliberal de la Alianza y abrió un período de recuperación de valores nacionales, también en lo hidrocarburífero. Con demora, en mayo de 2012, la entonces presidenta CFK nacionalizó el 51 por ciento de las acciones de YPF, afectando a capitales españoles (Repsol) y sus socios locales (Ezkenazi).

Vaca Muerta: ubicación geográfica.

Vaca Muerta: ubicación geográfica.

Por Sergio Ortiz. Monopolios privados petroleros hacen la ley y las trampas. En el centenario de fundación de YPF que fue estatal. Está muy bien cuestionar la inflación y el precio del pan y los fideos inflados por los manejos de monopolios, molinos y exportadores. Pero no sólo de pan vive el hombre. El petróleo, el gas, el hierro y otros recursos básicos, también demandan su nacionalización y puesta al servicio del pueblo. Caso contrario no tendremos tanto ruido de hambre en el estómago, pero viviremos infelices en un país ajeno.

Oro negro y dólar verde para las multi

El viernes 3 de junio se cumplirán cien años de la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), durante el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen, por iniciativa del general Enrique Mosconi. Unos años antes se había descubierto petróleo en la Patagonia, mientras se buscaba agua, uno de esos equívocos exitosos que suelen darse en la historia.

La humanidad, bajo las crisis civilizatorias que el imperialismo acentuó, está buscando energías limpias y no contaminantes, pero ese petróleo sigue siendo “oro negro”. Y las grandes potencias, con Estados Unidos a la cabeza, buscan acapararlo, incluso invadiendo como a Libia, bloqueando como a Venezuela o sancionando como a Rusia con el gas tomando de excusa la guerra en Ucrania.

Hubo gobiernos como que el que fundó la empresa estatal en 1922 y otros que la respaldaron, como el general Perón con la Constitución de 1949 y su artículo 40: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación”. Sobre el final de su gobierno el general venía claudicando con un convenio con la Standard Oil de California.

Hubo otros presidentes que a YPF le tiraron a matar. Caso emblemático, Carlos S. Menem, que privatizó la petrolera y el gas. Apeló en el primer caso al voto clave de un legislador de los Kirchner, Oscar Parrilli, y en el segundo a diputruchos.

El Argentinazo de 2001 puso en fuga al gobierno neoliberal de la Alianza y abrió un período de recuperación de valores nacionales, también en lo hidrocarburífero. Con demora, en mayo de 2012, la entonces presidenta CFK nacionalizó el 51 por ciento de las acciones de YPF, afectando a capitales españoles (Repsol) y sus socios locales (Ezkenazi). Fue una justa decisión. ¿Límites? Los pagos a los privados de la península y de acá fueron excesivos y negociados con tibieza por Axel Kicillof: más de 5.000 millones de dólares. Generaron deudas con el Club de París y demandas judiciales internacionales, por lo general adversas al país.

Con todo, ese fue un paso adelante. El problema fue que el 51 por ciento en la nueva YPF no fue para el Estado y las 24 provincias sino para el primero y 10 provincias petroleras. Las nuevas autoridades no eran nacionales ni populares, pues el CEO, Miguel Galuccio, fue traído de una multinacional petrolera, Schlumberger, desde Londres. Lo propuso un gobernador hoy condenado por corrupción, embajador en Israel.

Lo más grave fue la política de fracking adoptada por Galuccio para el crudo y el gas, con centro en la gran reserva de Vaca Muerta, Neuquén, para lo cual se firmó un acuerdo casi secreto con Chevron. Y luego otros con multis como Total de Francia y los monopolios “nacionales” Tecpetrol (Techint) y Panamerican Energy (PAE). Cuando se cumplió su ciclo en el directorio de la estatal, Galuccio formó una empresa multinacional, Vista Oil, y metió también sus garras en Vaca Muerta. Todas estas compañías gozaron de privilegios, subsidios, reintegros y permiso para enviar dividendos en dólares afuera del país, más los otros consabidos recursos de fuga tan de moda en el cuatrienio macrista.

Pobre Mosconi, moriría de vergüenza.

En la víspera del primer centenario de YPF, en vez de celebrarlo con actividades que refuercen su contenido nacional, el gobierno de Alberto Fernández tuvo gestos políticos, económicos y legales de sentido contrario.

El presidente actual de la empresa y dizque ligado a La Cámpora, Pablo González, recibió en sus oficinas al embajador norteamericano Marc Stanley. El anfitrión, sabiendo cómo halagar al visitante, habló de proteger las inversiones estadounidenses en Vaca Muerta. El Estado, vía YPF, tiene un plan de inversiones por 3.700 millones de dólares, que favorecerá negocios de toda la “Patria Petrolera” sin importar banderías. Según Ámbito, González y Stanley “conversaron sobre los proyectos futuros que permitan potenciar la sinergia entre los dos países”.

Si González está ligado al camporismo y fue así de amistoso con las multis norteamericanas, ¡que no hubiera dicho y hecho el CEO de YPF, Sergio Affronti, en ese cargo desde 2020 luego de su desempeño en Repsol muchos años a nivel internacional!

La otra forma de deshonrar a Yrigoyen y Mosconi vino por cuenta de Fernández y Martín Guzmán, quienes el 24 de mayo anunciaron el nuevo régimen de promoción de hidrocarburos y gas plasmado en el decreto 277/22.

El mismo premiará a las empresas que en 2022 sobrepasen un 20 por ciento la producción de petróleo y un 30 por ciento la de gas del año 2021, dejando en su poder las divisas por todo el importe que sobrepase su rendimiento. Podrán disponer de esos dólares para girar dividendos al exterior, pagar importaciones o deudas, o dejarlos afuera. Harán lo que se les cante. La idea del gobierno, con mentalidad de colonia, es que la caja del Estado también se beneficiará pues le entrarán más dólares. Pero el destino de esas divisas es el pago de la refinanciación de la fraudulenta deuda con el FMI, legada por Mauricio Macri y legalizada por el actual gobierno según acuerdo dado a conocer con el Fondo el 25 de marzo pasado.

En la ceremonia de los anuncios estaban exultantes González y Affronti, de YPF, más sus colegas Juan Martín Bulgheroni, de Pan American Energy; Javier Rielo, de TOTAL; Eric Duning, de Chevron; Nidia Álvarez, de Equinor; José Luis Manzano, de Edenor; Gustavo Mariani, CEO de Pampa Energía, Germán Macchi, CEO de Pluspetrol, Julio Ledesma, gerente de Shell, Sanjeev Kumar, de Petronas, Pablo Vera Pinto, de Vista; Daniel de Nigris, CEO de Exxon; Alejandro Cerviño, de Raizen; Patricia Cejas Manceron, de Schlumberger; Ana Cristina Cretu, de H&P, y Manfred Boeckmann, de Wintershall.

Entre los presentes no podía faltar Paolo Rocca, de Tecpetrol y el conglomerado Techint. No es nacional por sus capitales ni en lo formal pues tiene domicilio en Luxemburgo. Para ser exactos: Avenue John F. Kennedy #46, Luxemburgo 01855. Teléfono: 352 (26) 478978

Podemos quedarnos sin petróleo, gas y dólares.

El CEO de Techint se sentía como primero entre pares ese 24 de mayo, el día de los anuncios de concesiones en dólares a las multis del sector. Declaró allí: “Es muy positivo para la Argentina que asuma la responsabilidad de exportar”. Traducción: muy positivo que el gobierno nos deje todos los dólares que exportemos por sobre el 20 y 30 por ciento del año pasado.

Rocca miraba por sobre el hombro a sus colegas y rivales del negocio, por dos razones.

Una, importante, es que él había cenado en Olivos con el presidente el 9 de mayo, acompañado de su mano derecha, Luis Betnaza. Allí abrocharon el régimen al que luego Fernández y Guzmán le dieron letra de decreto 277/22. El copyright le pertenece a Techint.

La otra razón, más importante aún, es que el monopolio de Rocca ganará muchos millones de dólares más que los otros empresarios porque tiene inversiones múltiples beneficiados por tales anuncios.

Al igual que sus colegas, embolsará millones de billetes verdes, cara grande o más pequeña, por ese plus de las exportaciones que hará Tecpetrol con sus pozos en Fortín de Piedra, Vaca Muerta

Sus ganancias vendrán también por otros negocios conexos. Su empresa Tenaris seguramente ganará la licitación para los tubos del “gasoducto Néstor Kirchner” desde Neuquén hasta la provincia de Buenos Aires. Y su firma Ingeniería y Construcción puede ser adjudicataria de la obra de tendido de esos tubos.

Ahí no terminan los negocios del pulpo siderúrgico. La frutilla del postre puede ser la construcción de una planta para licuar el gas, en un puerto a mejorar de Río Negro. La obra demandaría 4.500 millones de dólares y Rocca le dijo al presidente en Olivos que su holding podría conseguir financiación internacional, pero pidió a cambio que el gobierno interese a líderes europeos para la compra de ese gas.

Y vaya si Fernández mordió ese anzuelo. En España, Alemania y Francia, como a regreso al país y en el mismo acto de difusión del decreto petrolero, AF habló de esos proyectos.

Ese nivel de servicios del presidente hacia el CEO de Techint movió a Horacio Verbitsky a ilustrar su columna del 29 de mayo en El Cohete a la Luna con una T mayúscula, logo de Techint, con la banda presidencial cruzada. No lo dice el mensuario marxista LIBERACIÓN sino un periodista que por años defendió al conglomerado gobernante, con más afinidad con CFK.

Esos monopolios el año pasado exportaron crudo por 5.200 millones de dólares, pero hoy el precio internacional del barril es mucho más caro y sus ganancias serán mayores. Encima, tendrán ese premio extra en divisas por el plus que exporten. ¿Qué más le pueden pedir al señor Fracking, de oil shale y gas shale, para ser felices?

El drama es para Argentina. A medida que avance este plan gubernativo-empresario, se irá quedando sin petróleo y sin gas. También sin dólares, porque los que entren por una mayor exportación se irán por la puerta del FMI y la deuda fraudulenta.

¿Qué hacer?

Lo único bueno es que la exposición abierta de un plan tan semicolonial suscita más resistencia. Todas son bienvenidas, pero algunas son muy light, como la del sector cristinista adentro del gobierno, buscando un refugio para sí misma en 2023. Otras resistencias son buenas como la de Soberanxs y Encuentro Patriótico; el primero con Alicia Castro, Amado Boudou y Gabriel Mariotto, y el segundo con Julio De Vido, Fernando Esteche y Milagro Sala. Otros frentes posibles serían muy buenos, con el Partido de la Liberación, Rebelión Popular, Segunda Independencia, OLP Resistir y Luchar, FP Darío Santillán, Autoconvocatoria por la Suspensión de pagos de la Deuda, miembros de Unidad Piquetera y otras organizaciones de izquierda y antiimperialistas.

Lo mejor aún no apareció. Podría ser fruto de la unidad política y coordinación en la lucha de todas esas organizaciones y corrientes, de izquierda y antiimperialistas, con amplitud y sin sectarismos.

Cada uno somos por separado una pequeña llama, un fueguito. El invierno muy crudo y la profunda crisis demandan mucho fuego y calor de las luchas populares callejeras. Será entre todos los antiimperialistas o Techint nos aplastará con su bota de acero sin costura y sus sirvientes políticos.

Está muy bien cuestionar la inflación y el precio del pan y los fideos inflados por los manejos de monopolios, molinos y exportadores. Pero no sólo de pan vive el hombre. El petróleo, el gas, el hierro y otros recursos básicos, también demandan su nacionalización y puesta al servicio del pueblo. Caso contrario no tendremos tanto ruido de hambre en el estómago, pero viviremos infelices en un país ajeno.

Sergio Ortiz: Periodista y referente del Partido de la Liberación de Argentina

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