El poder económico antinacional avasalla a un vacilante Alberto Fernández

Néstor Kirchner no improvisaba ni dudaba porque tenía un plan y, con ello, la capacidad de tomar decisiones; el accionar llevaba siempre a un fin y sabía mejor que nadie que si el gobierno no planifica, el poder económico planifica por él.

Vacilaciones ideológicas y miedos incomprensibles hacen retroceder al presidente Fernández ante los avances del pro-imperialismo y el antinacionalismo.

Vacilaciones ideológicas y miedos incomprensibles hacen retroceder al presidente Fernández ante los avances del pro-imperialismo y el antinacionalismo.

Por Horacio Rovelli. No hay plan económico. Poder económico, aglomerado político y sociedad. Tras la dictadura militar y con la honrosa excepción del gobierno kirchnerista, el poder económico en la Argentina es hegemónico, fija los objetivos y dicta las reglas de juego, terminando con ese dudoso planteo de un empate social que supo hilvanar la teoría sociológica para el período 1943-1975, años en que -con todas sus contradicciones- el país crecía a una tasa promedio anual de 3,4% y absorbía con trabajo genuino el crecimiento poblacional vegetativo. El Cohete a la Luna

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