Cristina y la palabra

Cada vez que "la Palabra", surge de la boca de Cristina Fernández de Kirchner, lo hace con la solidez que solo pueden brindar una gran formación intelectual, un sincero sentir humanista y una coherencia ideológica mostrada y ratificada en el tiempo.

Cristina y Evita

Cristina y Evita

Por Javier Ernesto Guardia Bosñak. Cristina y la palabra. Cuando dijo «la Patria es el otro», la palabra «otro» tomó una dimensión y un valor, que nunca antes había tenido. Cuando dijo «vienen por Ustedes», efectivamente vino la noche, el atropello, la denigración y la estigmatización.

Cuando dijo «el hijo de Franco«, nos decía que el vástago era peor que el padre, cuando ya sabíamos sobradamente lo que era y lo que representaba ese padre. Cuando dijo «Machirulo», millones de titulares y posteos en las Redes sociales, profundizaron o banalizaron el término, cuando en realidad nos alertaba sobre una estructura patriarcal y conservadora, que se negaba a evolucionar en libertades e igualdad y que todo sería más difícil y doloroso para la Mujer Argentina.

Cristina Fernández nació el 19 de Febrero de 1953 en la Ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

Cada vez que «la Palabra», surge de la boca de Cristina Fernández de Kirchner, lo hace con la solidez que solo pueden brindar una gran formación intelectual, un sincero sentir humanista y una coherencia ideológica mostrada y ratificada en el tiempo.
No pueden contra ella… Nunca podrán.
Tampoco sabrían cómo hacerlo, porque ya lo intentaron todo: conspiraciones y operetas mientras fue Presidenta; persecución a ella y a su Familia cuando dejó de serlo; allanamientos cinematográficos violando su intimidad y su hogar. Mentiras, calumnias, humillaciones, embargos, escuchas ilegales y filtración de las mismas hasta tomar estado público, etcétera.
Y ante el Proyecto de Reforma Judicial propuesto por el Presidente Alberto Fernández, nuevamente la maquinaria fascista de Clarín y La NaZión, instalando la idea de que con ella, se busca la impunidad de Cristina, sin mencionar que las Causas ya iniciadas, se mantendrán en poder del Juez natural respectivo.
Y -nuevamente- Cristina y su palabra lapidaria (que siempre los deja en ridículo y expuestos), recordando que a la última Reforma Judicial, la impuso el hijo de Franco y lo hizo de facto.
Silencio ridículo de los Medios Hegemónicos… porque la verdadera impunidad que buscan, es la de la Banda mafiosa que nos saqueó durante la CEOcracia Macrista.
Asi están las cosas en este lado del Mundo, con una CABA que ostenta el triste récord de ser la Ciudad con más muertos en el mundo cada millón de habitantes, mientras Rodríguez Larreta – el más perfecto clon de Mauricio – , propone que les Niñes más humildes y con problemas de conectividad vuelvan a las aulas, algo que podría solucionarse con la compra de 5 mil netbook, como las que Cristina parió con el Conectar Igualdad, porque -para Ella- Internet fue siempre un Servicio Público.
En el otro lado del mundo, cruzando el Océano, el Gobierno de Berlín acaba de prohibir cualquier tipo de marcha o manifestación Anticuarentena y Antivacunas de la Ultraderecha, por el riesgo que representa para la Salud Pública. Si, Alemania, la que considera un Servicio Público a Internet y la que sostiene que las grandes fortunas deben pagar más impuestos. La Alemania Peronista.
En este lado del mundo, Raúl Alfonsín supo decirnos que no siguiéramos personas, sino Ideas y, Cristina, es idea, es palabra y es acción, en una magnifica coherencia entre el pensar, el decir y el hacer.
Argentina y Cristina se funden en una sola palabra, forjada en el fuego sagrado del Pueblo Trabajador. Esa palabra, se llama Destino y, mientras Argentina y Cristina caminen de la mano, mas temprano que tarde seremos lo que siempre estuvimos destinados a ser: un País Libre, Soberano y hermosamente Justo para con sus habitantes.

Fuente: Javier Ernesto Guardia Bosñak

El Yunke – Nacional; Popular y Feminista

Tucumán – Argentina
Agosto 2020
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Una respuesta en Cristina y la palabra

  1. Roberto 19 febrero, 2021 en 8:09 pm

    Jamás he leido tanta obsecuencia e irracioalidad junta. Siempre hay una nueva posibilidad de sorprenderse en cuán bajo puede caer la mente humana.

    Responder

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