Los de «El Campo» son pirañas en las aguas y garrapatas en la tierra

Ellos, son "El Campo", pirañas en las aguas y garrapatas en la tierra. Nosotros, quienes los padecemos desde hace 150 años. Y, en la nada misma, la UCR y sus voceros de lengua larga y corta honorabilidad, defendiendo a los Capataces del Granero del Imperio, necesitados de financiamiento para el año electoral. Las pirañas tienen su prestigio y las garrapatas su dignidad, a otros, ni eso les queda.

Unas pocas familias que se apoderaron ilegalmente de la tierra y frenaron el desarrollo económico y social argentino durante 200 años

Unas pocas familias que se apoderaron ilegalmente de la tierra y frenaron el desarrollo económico y social argentino durante 200 años

Por Javier Ernesto Guardia Bosñak. Ellos son el campo. Cuando las Monarquías Europeas decidieron que no habían más Originarios por esclavizar y matar en América, comenzaron a importar mano de obra (fuerte y barata), desde el Continente Africano. La plata y el oro, condenaban al hambre -y a muerte- a los Pueblos que tuvieran esos metales en su suelo, por cometer el sacrilegio de destinarlos para adorar a sus Dioses y a su Pacha, y no para dominar a otras Naciones o para hacer brillar altares y gordos dedos inquisitoriales.

La inteligencia del Imperialismo asesino y colonizador, estuvo en la creación de proto-Oligarquías (en toda la América del Sur y Pueblos del Caribe), con apellidos patricios que aceptaron su rol de ser ignorantes Capataces de estancias, cuyos verdaderos dueños estaban al otro lado del océano.
Esos dueños -hace ya varios siglos atrás- decidieron a qué Monocultivo condenar a cada Región, arrasando con toda la diversidad de alimentos que estas tierras ofrendaban a sus habitantes que las trabajaban (diversidad en sabores, en colores, en vitaminas y en proteínas) y acumulando grandes fortunas en pocas Familias. De igual manera, arrancaron de raíz cualquier idea de desarrollar Industria Latinoamericana: a esta altura, las millonarias oligarquías podían Importar todo lo que quisieran consumir, fabricado en las industrias extranjeras, posesiones de sus propios esclavizadores imperialistas.
En Argentina, el Presidente Carlos Menem y su Ministro de Agricultura, Felipe Solá, fueron dos contemporáneos Capataces de la Estancia Imperial, abriendo las puertas al sistema de siembra directa de la Soja, que no demoró en barrer con lo poco que quedaba de diversidad productiva en nuestro suelo. La ecuación era brillante para «el Campo»: baja inversión, mínima mano de obra, cosecha y venta a granel de la materia prima, acopio en el Puerto (con 5 pulpos que deciden qué se exporta legalmente y qué, ilegalmente) y recaudación en dólares, verdes y frescos.
En ese contexto y, bajo precisas directivas de Washington, el transporte fluvial y marítimo, además de los Puertos, pasaron a ser propiedad extranjera o privada, a la par de un Estado que desaparecía en su rol de contralor y regulador de lo que se producía y de lo que se vendía.
Llegó el Gobierno de Cambiemos y, nuevamente, la fiesta de los pocos fue escandalosa, con una baja temprana de las retenciones; con un levantamiento del cepo cambiario y con la eliminación de la obligación que tenían las exportadoras de liquidar los dólares en el país, luego de un tiempo.
Los dueños de «El Campo», se hicieron una fiesta, tanto por sus ventas declaradas, como por sus ventas por contrabando, a tal punto, que nunca amenazaron al Gobierno de Macri (como lo hacen ahora con el de Alberto Fernández), ante la suba de las tarifas y del precio de los combustibles entre 2015 y 2019, o ante la reincorporación del cepo cambiario durante el último tramo de la gestión de la Alianza PRO-UCR.
Y no lo hicieron por dos motivos fundamentales: 1) por una cuestión de Clases Sociales, ya que la Sociedad Rural consideraba suyo al gobierno de Cambiemos y porque Cambiemos se consideraba hijo de la Oligarquía argentina. 2) Porque el negocio de contrabando sin control, el no tener que liquidar sus dólares en el país y el Blanqueo de Capitales a un costo ínfimo, merecían un gesto elocuente de agradecimiento. Si entre bomberos no se pisan la manguera, entre contrabandistas y evasores, no se molestan con controles Estatales.
El ingeniero Horacio Tettamanti, ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, fue contundente al declarar que «es inadmisible que sigamos con nuestros ríos troncales entregados a monopolios extranjeros y cerealeras», además de dejar en claro que el Decreto 949/20, publicado el 26 de noviembre pasado en el Boletín Oficial, fue Escrito en el exterior (a buen entendedor, pocas palabras).
Colonización, masacres, genocidios y saqueos, depredación, monocultivos, desindustrialización, oligarquías ganaderas y agrícolas, dominio extranjero y entrega de soberanía (económica, territorial, marítima y fluvial). Contrabando, evasión impositiva, fuga de divisas, nula retribución al País por el uso gratuito que hacen de la infraestructura pública, para producir y sacar su producción.
Ellos, son «El Campo», pirañas en las aguas y garrapatas en la tierra. Nosotros, quienes los padecemos desde hace 150 años. Y, en la nada misma, la UCR y sus voceros de lengua larga y corta honorabilidad, defendiendo a los Capataces del Granero del Imperio, necesitados de financiamiento para el año electoral. Las pirañas tienen su prestigio y las garrapatas su dignidad, a otros, ni eso les queda.
Javier Ernesto Guardia Bosñak
El Yunke – Nacional; Popular y Feminista

Tucumán – Argentina

Texto enviado por el autor para su publicación

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Compartir:

GoogleRSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.