Respuesta a la Carta abierta de Mauricio Macri publicada en La Nación de Buenos Aires

Sr Mauricio Macri, su carta no sólo rebasa los límites del pudor, sino que se acerca peligrosamente a esa frontera sin retorno, la de la “traición a la Patria”, debido a que el espíritu de su mensaje conlleva, ostensiblemente, la división y el odio expresados con violencia.

Héctor Magnetto y Mauricio Macri ¿cómplices?

Mauricio Macri (Presidente) y Héctor Magnetto (Grupo Clarín): ¿cómplices para el saqueo?

Por Marcos Doño. El falaz. (Nota abierta en respuesta a la Carta abierta de Mauricio Macri, titulada “PARA DEFENDER EL PRESENTE Y GANAR FUTURO”, publicada en el diario La Nación, el pasado 13 de septiembre de 2020.)

Señor ex presidente de la Nación Mauricio Macri:

Yo lo acuso a usted de querer empujar a los argentinos hacia una peligrosa lucha fratricida, apoyado en la trampa y la confusión. Mis palabras son un grito ciudadano, acaso el clamor de un hombre común que, en pleno ejercicio de sus derechos constitucionales, los mismos de los que goza usted para moverse libremente y decir lo que le place, se ve en el deber de denunciar su sospechoso reclamo de libertad y democracia, porque detrás de él se esconden inconfesables intereses corporativos, locales e internacionales.

Señor Macri, la población se merece vivir en paz y no recibir de su persona los ataques verbales y las diatribas a los que nos tiene acostumbrados, mostrando un grado de irresponsabilidad y malicia como no se registra en nuestra historia.

Su enfermiza soberbia se resiste a tomar en cuenta lo que es vox populi en los foros internacionales públicos y privados, así como en diarios de la talla del Financial Times y The New York Times, que ha sido su incapacidad y la corrupción en su gestión las que llevaron a la Argentina a una situación extrema, con la economía quebrada, la justicia degradada y la sociedad al límite de la desigualdad.
Por eso no sólo no calla sino que se anima a criticar con virulencia a un gobierno que a pesar del marasmo heredado, está paliando de manera consistente una situación sanitaria extrema producto de la pandemia, al tiempo que ha logrado mantener un estado de solvencia económica y distribución de las pocas riquezas de manera encomiable.
Pero usted insiste con que “Se utilizan las restricciones sanitarias para impedir la libre circulación de los personas” (sic) “Lo que se busca es el control social y evitar que los ciudadanos manifiesten su disconformidad con las medidas que se toman y que perjudican a amplios sectores de una sociedad exhausta de obedecer decretos que atentan contra su bienestar general.”

Antes de responderle a estas afirmaciones infundadas, leamos lo que dicen los expertos en comunicación digital, para que entendamos que su propaganda obedece a una mecánica ya conocida utilizada en los sistemas comunicacionales en red:

Tristan Harris; Google Former Design / Center For Human Technology Co-founder: “Hay un estudio del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) que llegó a la conclusión de que las noticias falsas en Twitter se difunden seis veces más rápido que las reales”. “Es un modelo de desinformación con fines de lucro”.

Renée Diresta; Stanford Internet Observatory; Research Manager: “Los propagandistas extremos, con intereses propios o corporativos no son nuevos”. “Pero las plataformas tecnológicas como Facebook y Twitter (a los que se suma la prensa hegemónica) permiten esparcir los discursos de manipulación con una enorme facilidad”.

Tristan Harris; “Si quisiera manipular las elecciones sólo tendría que unirme a un grupo de teorías conspirativas de Facebook y encontrar a cien personas que crean, por ejemplo, que la Tierra es plana o que el hombre no llegó nunca a la Luna”. “Entonces le diría a Facebook: encuentra mil usuarios que se parezcan a estos, lo que se hará a través del algoritmo de búsqueda”. “Con gusto Facebook me enviará miles de usuarios a los que podré comenzar a bombardear con distintas teorías conspirativas”. “Los algoritmos y los políticos manipuladores se están volviendo expertos en controlarnos y crear noticias falsas, tan bien diseñadas que las recibiremos como reales, convencidos de que lo son”.

Como acabamos de leer, acá están definidas las formas y tendencias falsificadoras del lenguaje como las utiliza el ex presidente Mauricio Macri, para transmitir en contra de todo fundamento científico su hipótesis de que el gobierno restringe nuestra movilidad no por cuestiones sanitarias sino por un interés en el control social y político, lo que hace de su afirmación per sé un hecho similar al de afirmar que la Tierra es plana.

Sin dudas, su carta no sólo rebasa los límites del pudor, sino que se acerca peligrosamente a esa frontera sin retorno, la de la “traición a la Patria”, debido a que el espíritu de su mensaje conlleva, ostensiblemente, la división y el odio expresados con violencia.

¿Cómo se atreve señor ex presidente a hablar en su carta de “inseguridad jurídica” o “que las autoridades al frente del Poder Ejecutivo Nacional vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución» (sic), cuando es usted quien está acusado formalmente de organizar un Estado policial, que espiaba a opositores y a empresarios, con el fin de obtener a través de la extorsión, tanto el silencio como apropiarse de muchas de esas empresas, tal el caso de la señal de televisión por cable C5N, entre otras? ¿Usted habla de seguridad jurídica y de respeto a la Constitución, cuando su corporación de espías, periodistas y jueces palenque se dedicaban a armar causas espurias, con especial ensañamiento en contra de la ex presidenta de la Nación y actual vice, Cristina Fernández de Kirchner?

Claro que la ciudadanía necesitaría de una prensa masiva y veraz para poder enterarse de estas maniobras. Pero una prensa libre no puede estar ligada, como lo está, a los intereses de las corporaciones económicas que responden a una misma mirada del país, del que además se sienten los dueños.

Señor Macri, usted miente en todo, todo el tiempo. Y lo sabe. Así lo hace en este otro pasaje de su complot, donde insidiosamente pone en tela de juicio la legitimidad del actual gobierno, al afirmar: “…es elecciones libres o no habrá transparencia en los resultados; es seguridad o vivir con miedo; es el Estado de Derecho o es la jungla”. (sic)

¿No es acaso esta declaración infundada un intento más por generar un clima de desconcierto y sospecha, con las consecuentes derivaciones de fanatismo social a las que nos estamos acostumbrando a ver entre los legisladores de Juntos por el Cambio y los manifestantes embanderados autoproclamados libertarios?
Lo increíble es que sólo alcanza con indagar un poco en la memoria para que su cinismo se vuelva en grotesco. Me refiero a que la sospecha de irregularidad en las elecciones le cabe a usted como traje a medida, señor Macri. Y no es una afirmación personal sino la declaración del CEO de Cambridge Analytica, cuando admitió ante el Parlamento británico que había planificado una campaña «anti Kirchner» para la Argentina con el objeto de interferir de manera directa en las elecciones presidenciales argentinas de 2015. Así llegó usted a Presidente, con maniobras subterráneas.

El escándalo de filtración de datos de la compañía referida y la red social Facebook, demostró que los directores de la firma se habían reunido en mayo de 2015 con dirigentes del entonces partido opositor Cambiemos para realizar la campaña sucia en contra del kirchnerismo y su candidato Daniel Scioli, con todo lo que ellos significó: notas periodísticas, acusaciones sin sustento probatorio, difamación, estigmatización, acusaciones sobre corrupción, muchas de las cuales derivaron en causas judiciales y en un clima social de sospecha hacia todo lo que representaba el candidato en ese momento.

A esta altura, se podría aseverar que el complot total de las afirmaciones vertidas en su carta conforman un corpus casi perfecto, académico se diría, y desembozado, de cómo construir un discurso embaucador, de embrollo conceptual, al mejor estilo de cómo eran los discursos fascistas, cuya estrategia es siempre confundir y dividir en virtud de un único propósito: la defensa de intereses corporativos.

Pero no he descubierto nada nuevo porque ya somos millones los argentinos los que podemos constatar que para su [des]estructura moral, todo vale: desde la instauración de un Estado policial como el que usted presidió, hasta el endeudamiento espurio y sin límites en beneficio propio, y cuya profundización dio en la desigualdad social, que sirve a la mecánica de dominación.

En lo más íntimo, es usted como un niño caprichoso de un reino que lo ha educado en la creencia de que hay seres superiores, y a los que se les debe rendir pleitesía. Pero también es un niño que carga con una enorme frustración, que se traduce en perversión y odio contra quienes no se someten a sus deseos. En lenguaje futbolero, es eso de que “la pelota es mía y de nadie más”.
Y como usted está acostumbrado a someter, somete también el concepto de democracia y libertad a su mirada, que no es otra que la de la esencia del neoliberalismo, que se afirma en el concepto de que “la política es la continuación de los negocios por otros medios”.

Así debemos entender sus palabras, como las del estafador que nos habla de la bondad de un producto cuyas virtudes han sido falsificadas con la pura retórica. Y también sus promesas son como las de los conquistadores españoles, que al llegar al continente hablaron de amor y de paz en nombre de Dios, para luego diezmar y robar sin límite la vida de los pueblos.
Como dice la escritora francesa Viviane Forrester en su libro El Horror Económico: “Vivimos en medio de una falacia descomunal”. Y su carta es una expresión meridana de ello.

Texto enviado por el autor para su publicación

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2 Respuestas en Respuesta a la Carta abierta de Mauricio Macri publicada en La Nación de Buenos Aires

  1. Claudio 19 septiembre, 2020 en 10:12 pm

    Excelente texto muy de acuerdo con lo que expresa ya que pinta de cuerpo entero al inútil y sinvergüenza de MM

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  2. Néstor Daniel Monay 17 septiembre, 2020 en 9:52 am

    Excelente nota, felicitaciones al autor. Me siento totalmente identificado con este relato y aprovecho este comentario para expresar mi profundo y enérgico repudio a MM y todo lo que representa, al poder hegemónico comunicacional destilador de odio y difusor de engaños y mentiras.

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