Los buenos y los malos, como en los tiempos de la dictadura

Así pareciera funcionar la estrategia de la gente del PRO-Juntos por el Cambio: por una lado, lavando su imagen, están el Jefe de Gobierno porteño Rodríguez Larreta, el intendente de Vicente López Jorge Macri, y algunos intendentes del conurbano de esa coalición, que se muestran preocupados por la salud de los ciudadanos, que apoyan a un Estado presente, que salen en las fotos al lado del presidente Alberto Fernández, sumados a la campaña por la lucha contra la pandemia del coronavirus y sin prestarse a ninguna infamia mediática.

Larreta y Fernández

Larreta y Fernández

Por Marcos Doño. (*) La gente del PRO está actuando con el gobierno nacional como la policía y el Ejército en tiempos de dictadura, cuando buscaban sacar información a sus víctimas. En los interrogatorios siempre había un policía bueno, que se mostraba preocupado por la integridad del detenido, que parecía ser moral. Y estaba el otro policía, el malo, el que metía miedo, el que violaba con la tortura todas las leyes y los derechos del detenido. Pero como se sabe, ése era el método de engaño.

Así pareciera funcionar la estrategia de la gente del PRO-Juntos por el Cambio: por una lado, lavando su imagen, están el Jefe de Gobierno porteño Rodríguez Larreta, el intendente de Vicente López Jorge Macri, y algunos intendentes del conurbano de esa coalición, que se muestran preocupados por la salud de los ciudadanos, que apoyan a un Estado presente, que salen en las fotos al lado del presidente Alberto Fernández, sumados a la campaña por la lucha contra la pandemia del coronavirus y sin prestarse a ninguna infamia mediática. Son la cara moral del PRO. Sin embargo, esto pareciera ser el papel que les ha tocado actuar. Es que como los otros, los policías que nada dicen ante el accionar infame de sus colegas de armas cuando torturan, los buenos del PRO hacen silencio frente a sus copartidarios, quienes vienen arremetiendo y mintiendo con la ayuda de la prensa canalla, que en pos de desestabilizar la gestión del presidente de la Nación, aprovechan sin miramientos la endeblez que surge de toda crisis, y sólo guiados por objetivos materiales, ideológicos y de poder.

En este sentido, el silencio de estos buenos no puede ser entendido como ingenuidad ni tampoco como una postura ideológica y moral encomiable, si con su silencio siguen avalando la inmoralidad de esa logia de empresarios, políticos y periodistas que siguen considerando al Estado como un escollo para sostener su mundo de desigualdad social. El periodismo que se dice independiente, que grita en defensa de la libertad de prensa, es el que agrega a la realidad, con su relato oscuro, un estado de confusión del que se sirven para sus ganancias de pescador.

Por eso se nos hace necesario definirlos sociológicamente y políticamente como un problema de gravedad para la democracia y la libertad. Y como tal, encarar con urgencia un combate intelectual y político en su contra.
No tengamos dudas que el equipo de mercenarios textuales, que tan rápido se ofenden cuando se los adjetiva, como ocurrió por estos días cuando el operador periodístico Jonatan Viale se sintió agraviado porque se lo tildó de “gordito lechoso”, siguen intactos en su función.

Hay detrás de ellos, moviendo los hilos, un poder económico que se ha fortalecido durante la gestión de Mauricio Macri, como pocas veces en la historia del país. Es un poder que actúa de manera mafiosa y sin miramientos. Es contra él que hay que avanzar con celeridad y decisión, aún a sabiendas de las consecuencias y los descalabros que estaría dispuesto a generar para sostenerse en sus privilegios. Pero para eso el gobierno deberá transparentar y enterar a la ciudadanía de las condiciones a las que nos quieren someter en medio de esta crisis sanitaria y económica.

Situaciones extremas exigen soluciones extremas. No tengo dudas que la mayoría de la ciudadanía respondería positivamente si es convocada a un estado mancomunado de conciencia social, que los tenga como protagonistas directos de esta lucha político-moral que se vuelve insoslayable.

Texto enviado por su autor, el periodista Marcos Doño, para su publicación.

(*) Reseña curricular.
Marcos Doño: escritor, periodista, músico.
Ex preso político de la última dictadura cívico-militar.
Me desempeñé en distintos medios gráficos, radiales y televisivos.
– Redactor colaborador de Revista La Semana, dirigida por Ismael Viñas.
– Redactor de LA VOZ y la Opinión.
– Redactor investigación de Nueva Sión.
– Guionista de programas especiales y documentales de C5N y Canal 9.
– Director y fundador de Alt164, la eñe, revista de literatura (ya no se publica. Hoy
existe una sucedánea belga).
– Colaborador investigador junto al periodista-historiador Carlos De Nápoli (obras: “Los Científicos Nazis en la Argentina”; “El pacto Churchill – Hitler”; “Mengele”)
– Creador del primer proyecto de medios y programa de radio para niños y adolescentes de la Argentina “ALDEA GLOBAL”, auspiciado por la UNESCO y la OEA.

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2 Respuestas en Los buenos y los malos, como en los tiempos de la dictadura

  1. Mónica Leda Steccato 20 mayo, 2020 en 10:38 pm

    Sí,pero está la sociedad preparada para comprender a qué lugar nos quieren llevar?
    No estoy en condiciones de opinar sobre si el presidente es claro ,para mí es muy poco tiempo ,si bien soy una convencida que Cristina es lo mejor que nos pasó,no puedo separar a Alberto FR,a quiénes no apoyé,justo pasó ésto ,no me dió tiempo para sacar conclusiones.

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  2. Marcelo 16 abril, 2020 en 7:43 pm

    Que nota excelente, es la pura verdad y desgraciadamente la realidad de lo que están haciendo los del Pro y los medios hegemónicos.
    Felicito a Marcos Doño.

    Responder

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