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Macri destruyó el PAMI en 4 años

El exterminador de jubilados

El exterminador de jubilados

Por Marcela Toso. El Gran Simulador destruyó el PAMI en cuatro años; tan solo en medicamentos aplicó un aumento del 261% y con descuentos incluidos. El gran simulador, Mauricio Macri, en cuatro años ignoró a los jubilados, no solo cambiando la fórmula de aumento de haberes, por lo que perdieron un 40% de su poder adquisitivo, sino que también consecuente con su insensibilidad hacia este sector etario, quitó beneficios a los afiliados del Pami, redujo a más de un millón el número de los accedían a medicación gratuita y, conforme a un reciente informe de los últimos datos en la materia, la obra social los sometió a abonar los remedios prescriptos con un alza del 261%.

Entre 2015/19 el haber mínimo bajó de 427 dólares a 221: un 40%. Mientras tanto, aun con rebajas que oscilan entre 50 y 80% en remedios, puso el macrismo a los afiliados de PAMI frente a la imposibilidad de adquirir cuanto les prescriben los médicos y, la mayoría, si no es por ayuda familiar -y son los menos- porque las familias no quedaron al margen de la expoliación de sus bolsillos- dejaron de tratarse como necesitan.

El reciente “Informe sobre la Situación de las Personas Mayores”, elaborado por el Centro de Estudios Políticas (CEPPEMA), la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEG) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), cuyos titulares son Federico De Marziani, Mónica Roqué, y Hernán Letcher y Julia Strada, respectivamente, con datos de octubre pinta el desamparo en que dejó Macri a los beneficiarios de haberes previsionales y afiliados de PAMI. “Entre septiembre y octubre la inflación de los medicamentos más consumidos fue de 8,7%, y el resto alcanzó casi 22%”, remarca.

Las prestaciones en general de la obra social fueron menoscabadas en calidad y funcionando cada vez peor. De acuerdo con lo que señala el documento “la inflación general sobre los 50 medicamentos más consumidos trepó al 457% en promedio”. Una situación demasiado inquietante, si tenemos en cuenta que “la cobertura de PAMI llega a 4.410.000 personas mayores de 60 años.”

El derrumbe jubilatorio

Con “una jubilación mínima en septiembre/19 de $12.937, que significó un aumento de 239% desde mayo de 2015, los jubilados vieron reducidos sus ingresos 40%, con el agravante que “durante el periodo mayo/15 a octubre/19 los medicamentos tuvieron una inflación de 414%”. Entonces, PAMI contribuyó abiertamente a usurpar sus haberes, con las rebajas “insensibles” de 261%. Es difícil de digerir esta información: ingresos mínimos: 221 dólares, inflación en medicamentos para sus afiliados: 261%

Macri destruyó a los adultos mayores su derecho inalienable a vivir dignamente, con esta relación insostenible entre los aumentos acordados en haberes y las restricciones que impuso PAMI para obstaculizar la compra de farmacología indispensable. “La estimación de diciembre/19 -según el citado documento- con las proyecciones del REM BCRA indica que el poder adquisitivo de los jubilados alcanza una caída del 21,2%.”

Respecto a los precios de los medicamentos, resultaron el subsecuente empujón para que nuestros mayores caigan al abismo, si, nos detenemos a pensar que, en forma simultánea y por sus irrisorios ingresos, debemos agregar que el gobierno actual se ocupó de negarles el derecho a disponer de los alimentos de una canasta básica (y no son pocos los que necesitan una alimentación terapéutica que tiene costos mayores que una dieta normal).

Una hipocresía, por otra parte, elevada a su más alto extremo, sostenida por Miguel Pichetto, el sacristán de Macri, senador nacional desde 2001, que sigue insistiendo en que no hay hambre a niveles famélicos como en África. ¿Acaso necesitamos llegar a constituirnos en africanos (sin pretender en esta nota menoscabar su nacionalidad), para que cunda la alarma sobre nuestros adultos mayores? Que no se olvide este exdiputado nacional desde 1993 a 2001 reconvertido, tras tantos años de pejotista, que en 2019 los alimentos se incrementaron un 90%.

Los costos en medicamentos

Es muy grave que el Sintrom, anticoagulante que previene ACV en personas con arritmias cardíacas, siendo uno de los precautorios de las enfermedades del sistema circulatorio causantes del mayor número de muertes en la Argentina (32%), subió su precio 1.248%; cuando en 2015 su costo era de $60, hoy vale $752. Los afiliados deben pagar 438% de más. Otro ejemplo: el Atenolol aumentó 868% (trata enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y taquicardias).

Al restarle el Pami su acceso gratuito a 1.100.000 afiliados en situación de fragilidad, pese a los descuentos, trajo como consecuencia que la mayoría ya no los compran, o los consumen en forma limitada, lo cual reciente su salud ante el desprecio del gobierno hacia este sector poblacional.

Entre tantos otros fármacos de uso masivo, vale mencionar el Micardis, antihipertensivo, que experimentó un incremento de 703%, y el Lasix, antidiurético que trata la insuficiencia cardíaca congestiva y la hipertensión: 489%.

Enfermedades respiratorias y otras patologías prevalentes

El Seretide vale $2.717,76 y al afiliado de PAMI se le asignó un aumento del 345,5%, correspondiendo su uso para tratamientos de asma y enfermedades obstructivas crónicas. Pero se agrega una variedad de fármacos que son de consumo frecuente de los adultos mayores, los que precisan cada mes entre 4 a 8 medicamentos. Un antibiótico de amplio espectro ascendió su precio al 201,5%.

Las patologías osteoarticulares, que requieren de farmacología específica para “la prevención de fracturas que afectan al 45% de las personas de 75 años y más”, sin olvidar la consignada a la atención de la artrosis y la artritis, están incluidas en el vademécum de PAMI con incrementos que oscilan entre 518%, 466% y 284%. Y el Eudon, regulador por excelencia del sistema digestivo y trastornos funcionales se elevó 680%.

Falta de elementos ortopédicos y demoras en turnos

Continúa el PAMI penando a sus afiliados con demoras en la entrega de turnos médicos y estudios complementarios. Tampoco se preocupa por regular la provisión de elementos ortopédicos, bastones, sillas de ruedas, bolsas de colostomía, entre otros, “cuando la inflación disparó los costos de manera exponencial”, remarca el informe.

Sin ayudas técnicas, quien necesita y no recibe de su obra social elementos indispensables, se queda sin ellos, literalmente. Se les torna inalcanzable afrontar el pago de una silla de ruedas motorizada que costaba $22.748 en 2015 y que hoy está a $116.764 (413% de aumento), o de un andador plegable de aluminio que durante el anterior gobierno valía $1.060 y que ahora trepó a $3706.

En conclusión, tal cual advierte el informe, “la Defensoría de la Tercera Edad calcula un costo de la Canasta para Personas Mayores de $30.524, por lo tanto, el 60% de los jubilados que cobran la mínima son pobres”.

Marcela Toso, periodista, máster en comunicación social, técnica en comunicación interna en organizaciones.

Artículo enviado por la autora para su publicación.

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