Bolivia: «Ustedes también tienen las manos ensangrentadas»

Muéranse los tibios, porque son cómplices y partícipes necesarios. Los que escupo con toda mi alma, porque son los responsables de la anestesia del pueblo para que sea masacrado con violencias varias que van desde quitarles los remedios, la comida o el trabajo, hasta el tiro por la espalda a un aborigen para quitarle la tierra.

Un golpe de estado se consumó en Bolivia

Un golpe de estado se consumó en Bolivia

Por Débora Mabaires. Si alguien me hubiera dicho que esa presunción de que nuestras democracias son un cachivache, iba a derivar en un golpe de estado violento en la región, no lo hubiera creído. Pero la verdad, es que fui bastante estúpida. Porque en Bolivia, no iban a hacer un «impeachment» como en Brasil para destituir al presidente poniendo un títere yankee.

Bolivia en 2006, año en que asumió la presidencia Evo Morales tenía un 98% de pobres.
Así como lo leés.
Un 60% de la población boliviana vivía en la pobreza moderada.
Un 38 % vivía en la pobreza extrema.
Un 2% era rico.
No hay clase media. Ni burguesía nacional.

Ahora sigue habiendo un 2% de ricos. No perdieron nada. Al contrario, son más ricos.
Pero hay un 34,6% de bolivianos en pobreza moderada y un 15,2% viviendo en la pobreza extrema.

Evo Morales creó a la clase media.
No lo podían permitir.
Necesitan un pueblo pobre y sojuzgado para poder esquilmarles su gas y su litio.
Necesitan disciplinar a los pueblos de la región, por lo tanto, serán salvajes.

Los mismos organismos internacionales que dicen que Sebastián Piñera que cree que su pueblo es alienígena, debe terminar su mandato y callan ante la brutal represión en la que se asesina, viola o desaparecen personas; instan a grupos minoritarios locales financiados por el extranjero a que destituyan a Evo Morales, y para eso, asesinan, violan, saquean ,prenden fuego las viviendas de funcionarios…

La hipocresía mundial habla de «debería haber una salida política e institucional». Pero exigen a la vez que no se presente a elecciones Evo Morales.
Hoy fueron más lejos.
Que no se presente ningún miembro del partido MAS, al que pertenece Evo Morales.
Proscriben un partido político en medio de brutales matanzas y saqueos organizados por individuos encapuchados típicos de las «revoluciones de colores».

El festejo del impresentable pseudoevangelista mesiánico Bolsonaro, por la renuncia de Evo y el encumbramiento del impresentable pseudoevangelista mesiánico Camacho, que nunca tuvo un voto, es más que elocuente.

Como la simultaneidad de la creación de «el día del fuego » en Amazonía brasilera y la Chiquitanía boliviana.

O la «ayuda humanitaria» enviada a Bolivia por Gerardo Morales para supuestamente, ayudar en los incendios. Justo unos días después de que Camacho estuviera en Jujuy con Ivanka Trump, el canciller impresentable Jorge Faurie, el embajador norteamericano Edward Prado y el subsecretario de Estado norteamericano John Sullivan.

O como hace un mes que por primera vez en la historia, «porque se cayó el sistema» en las fronteras argentinas durante unas horas Migraciones no controló quién entraba o salía de nuestro país.

O el grupo de militares estadounidenses que desde hace un año estaban en La Quiaca, con la venia del gobierno argentino y sin que el Congreso lo autorizara, pero a pesar de la difusión, nadie reclamó nada..

Se nota mucho.

Lamento que los jóvenes de mi país, que habían leído las atrocidades cometidas por la dictadura argentina y en la región con el Plan Cóndor, deban vivir en tiempo real y a colores lo que es un golpe de estado.

Los años de plomo volvieron, porque nunca se fueron.
En nuestro país se juzgó a los responsables militares mientras que los empresarios, con toda la riqueza robada durante esos años, condicionaban a los diferentes gobiernos.
Los medios, con el monopolio del papel y la entrega de canales de TV y radios a precio vil durante los 90, garantizaron la continuidad del régimen, coptando la subjetividad popular e imponiendo sentido.
Los jueces que durante la dictadura entregaron niños robados, siguieron en sus puestos. De hecho, una es jueza federal, y decide sobre la vida y los bienes de las personas aún hoy, además de ser cómplice en las tropelías electorales de la derecha.

Quisimos usar la razón y las leyes contra monstruos sedientos de sangre.

Hoy vemos en nuestros teléfonos videos en donde un grupo de encapuchados golpea y patea a un boliviano hasta destrozarle el cráneo y regar el asfalto con su sangre, mientras «periodistas» supuestamente «del centro», escriben otra vez «algo habrán hecho».

Lamento profundamente tener que ver cómo ensayan maniobras discursivas los políticos de todos los colores. No es muy distinto a lo que hacían en 1982.

Hoy duele cada golpe de estado silenciado por la progresía estúpida, que busca justificaciones legalistas a la destitución de Dilma, la de Lugo, la de Zelaya, la prisión ilegal de Lula, los presos políticos de Ecuador, la persecución a Correa y Cristina Kirchner.

Muéranse los tibios, porque son cómplices y partícipes necesarios.
Los que escupo con toda mi alma, porque son los responsables de la anestesia del pueblo para que sea masacrado con violencias varias que van desde quitarles los remedios, la comida o el trabajo, hasta el tiro por la espalda a un aborigen para quitarle la tierra.

Ustedes también tienen las manos manchadas de sangre.

Artículo enviado por la autora para su publicación

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