Incendiar la Amazonía es parte de un plan de negocios impulsado por Bolsonaro

Noruega acusó directamente a Brasil de provocar la deforestación del Amazonas al no invertir invertir adecuadamente el dinero depositado por ese país y Alemania en el Fondo Amazónico, creado en 2008 para la prevención, la vigilancia y la conservación de la región. El gobierno noruego frenó el envío de 30 millones de dólares a Brasil. Enojado, Bolsonaro atacó a Noruega en un tuit.

Los incendios en el Amazonas son intencionales y forman parte de un plan de negocios

Los incendios en el Amazonas son intencionales y forman parte de un plan de negocios

Por Juraima Almeida. Arde la Amazonia… ¡y Bolsonaro culpa a los ambientalistas!. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil confirmó con sus satélites que entre enero y lo que va de agosto se registraron 74 mil 155 focos intermitentes de incendios forestales en el Medio Oeste, Sudeste y Sur de Brasil, consecuencia de la “política de desarrollo” del ultraderechista presidente Jair Bolsonaro para la agricultura y la minería, desmantelando las políticas ambientales.

El incendio en la Amazonia provocó desde la semana pasada un corredor de fuego que alcanza a países vecinos como la Argentina, Uruguay, Perú y Bolivia. Bolsonaro sostuvo, sin aportar prueba alguna, su sospecha de que las ONG son las que provocan los incendios forestales en la Amazonia para hacerlo quedar mal, dado que les recortó recursos. La selva amazónica sufrió la deforestación de 2 mil 254 kilómetros cuadrados en julio, casi el cuádruple del mismo mes en 2018, en Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay.

“Quizá –y no lo estoy afirmando– estas personas (de las ONG) están llevando a cabo acciones criminales para atraer la atención en mi contra”, acusó el mandatario, aunque admitió ante reporteros que no tenía pruebas.

Bolsonaro, quien celebró la salida del presidente estadounidense Donald Trump del acuerdo del clima de París y se negó a albergar la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP 25), simula ser ajeno al problema.

Organizaciones ambientalistas de todo el mundo venían anunciando que el Amazonas, el “pulmón del mundo”, está en peligro. Desde hace dos semanas miles de hectáreas xde bosques han sido arrasadas por el fuego en la Amazonia brasileña. Al menos 68 reservas protegidas fueron afectadas por las llamas. El director del Inpe, Ricardo Magnus Osorio Galvao, fue despedido por Bolsonaro bajo la acusación de fomentar una imagen «pésima» de Brasil en el exterior y con datos «falsos».

«Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas. Pero si es la temporada de incendios», se defendía el mandatario semanas atrás de las críticas de las organizaciones. Bolsonaro se atrevió a desmentir los datos provistos por el Inpe, que informó que los incendios aumentaron este año un 83 por ciento respecto al mismo periodo en 2018.

La agencia aeroespacial estadounidense NASA, instituciones y compañías internacionales, mostraron en imágenes satelitales una alta concentración atmosférica de monóxido de carbono (CO) en los lugares donde se declaró el estado de alerta ambiental por el aumento de incendios. Investigadores de la NASA señalaron que la superficie de América Latina cubierta por humo era de alrededor de 3.2 millones de kilómetros cuadrados.

En la última semana el Inpe detectó 9.507 nuevos incendios forestales, principalmente en la cuenca del Amazonas, hogar del bosque tropical más grande del mundo y al que se considera vital para contrarrestar el calentamiento global. El incendio se extiende a través de los estados de Acre, Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, llegando a la triple frontera entre Brasil, Bolivia y Paraguay.

La Amazonía, con el río más grande del mundo y una fuente de riqueza natural donde conviven innumerables especies de animales y plantas, es también hogar de 34 millones de personas, con más de 350 grupos indígenas.

Desde que asumió al gobierno, Bolsonaro dejó en claro que la protección ambiental no iba a ser una prioridad para su gestión, sino la ganadería y el agronegocio. La propuesta de fusión de dos ministerios contrapuestos, Agricultura y Medioambiente fue rechazada por organizaciones ambientalistas porque advirtieron que el ministerio responsable por incentivar la agricultura y los negocios pecuarios sería el mismo encargado de conceder licencias ambientales para la producción en áreas de preservación.

Asimismo, Bolsonaro prometió abrir las tierras indígenas protegidas por la constitución a la explotación minera y forestal, con la excusa de que los indígenas podrán vivir de esas regalías y adelantó que negocia la construcción de Angra 3, una planta nuclear en la playa Itaorna, en costa atlántica (entre Sao Paulo y Rio de Janeiro), zona conocida por los deslizamientos de tierra que históricamente señalan la inestabilidad del suelo.

Otro negocio propuesto por el mandatario para complementar la tercera central nuclear, es la construcción de una gran represa hidroeléctrica en Belo Monte, sobre el río Xingú, parte del complejo pluvial del Amazonas.

Europa se enardece

Noruega acusó directamente a Brasil de provocar la deforestación del Amazonas al no invertir invertir adecuadamente el dinero depositado por ese país y Alemania en el Fondo Amazónico, creado en 2008 para la prevención, la vigilancia y la conservación de la región. El gobierno noruego frenó el envío de 30 millones de dólares a Brasil. Enojado, Bolsonaro atacó a Noruega en un tuit.

«Miren el asesinato de ballenas que promueve Noruega», en un tuit que incluye un video y fotos que muestran, con un fondo de música melancólica, una masiva caza de cetáceos. Pero las imágenes habían sido registradas en las Islas Feroe, una posesión de Dinamarca en el Atlántico Norte.

El gobierno alemán ya había bloqueado el 10 de agosto unos 35 millones de euros (unos 39 millones de dólares) de distintos programas, hasta tanto las cifras de deforestación volvieran a ser alentadoras, o al menos se estabilizaran. «Pueden usar ese dinero como mejor les parezca. Brasil no lo necesita”, le dijo también por entonces Bolsonaro al gobierno de Angela Merkel.

Y pretendió ser irónico en otro tuit: “Que se quede con el dinero y reforeste Alemania. ¿Y cuál era el otro país? ¿Suecia, Noruega…? Ah sí, Noruega, que tampoco dará una cantidad similar a Brasil. Que lo envíen a Angela Merkel para que reforeste Alemania», se burló Bolsonaro.

El Consorcio Interestatal de Desarrollo Sostenido de la Amazonia Legal, integrado por nueve de los 27 estados brasileños, informó que pretende «dialogar directamente» con los países que financian el Fondo Amazonia para preservarlo. «El bloque amazónico lamenta que las posiciones del gobierno brasileño hayan provocado la suspensión de recursos», señaló.

Juraima Almeida es investigadora brasileña y analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

Fuente: Estrategia

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