Macri y el negocio del puerto de Buenos Aires

Desde su llegada al poder, Mauricio Macri Blanco Villegas intentó por todos los medios apoderarse del puerto de Buenos Aires, aunque siempre de forma encubierta: buscando argumentos legales que obligaran al traspaso de este puerto nacional, que genera recursos para todo el país, a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, donde se asienta el poder de la Argentina.

Macri, Calcaterra, Caputo... la patria contratista

Macri, Calcaterra, Caputo… la patria contratista

Por Débora Mabaires. Mauricio Macri, pirata del futuro. Desde la Revolución de Mayo en 1810 hasta la fecha, las discusiones por el poder en Argentina son siempre por lo mismo: quién administra los recursos y para qué. En definitiva: cómo se reparte el dinero y entre quiénes.

Mientras que los vientos revolucionarios se centraron en conquistar el puerto de Buenos Aires para usar los recursos que generaba la aduana y desarrollar las Provincias Unidas del Sud habiéndose librado de las imposiciones monopolistas del Reino de España; a los pocos años de lograda la independencia, los lugartenientes más ricos, es decir, la incipiente oligarquía, usó los recursos del puerto y la aduana en beneficio propio, para acumular poder y riquezas, con los que más tarde dominarían todo el país.

Mauricio Macri es el hijo de Franco Macri, proveniente de la N’dranghetta, la mafia calabresa, y de Alicia Blanco Villegas, hija de la oligarquía terrateniente de la provincia de Buenos Aires.

Desde su llegada al poder, Mauricio Macri Blanco Villegas intentó por todos los medios apoderarse del puerto de Buenos Aires, aunque siempre de forma encubierta: buscando argumentos legales que obligaran al traspaso de este puerto nacional, que genera recursos para todo el país, a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, donde se asienta el poder de la Argentina.

El puerto de Buenos Aires opera el 80% de los contenedores del comercio exterior de todo el país.

Desde hace 25 años, el puerto está privatizado y administrado por tres operadores multinacionales, cuyas concesiones se vencen en el año 2020. Es decir, después del mandato presidencial de Mauricio Macri, que se vence el 10 de diciembre de 2019.

Entonces viene tomando medidas para poder manipular el puerto, y por lo tanto, los embarques, cuando él ya no esté en la Casa Rosada.

Primero intervino los sindicatos vinculados al sector portuario, para desarmar cualquier tipo de intento de protesta. Después, anunció la licitación de la operación del puerto, entregándole todo el conjunto a un solo operador.

El gobierno anunció a los trabajadores que el próximo operador sólo ocupará a 1050 trabajadores, cuando en el puerto actualmente trabajan 1543 de forma directa y más de 2000 trabajadores de manera indirecta, anunciando los despidos de la tercera parte de la planta, y de este modo, mantener a través del miedo, el silencio de los operarios.

Según denuncian los legisladores de la oposición: “La única terminal que quedaría operando, en reemplazo de las tres existentes en la actualidad, sería monopolizada por 50 años por una empresa con sede en Singapur, que quedaría vinculada al megaproyecto inmobiliario por la relación con el empresario Nicolás “Nicky” Caputo, que junto a Angelo Calcaterra, primo del presidente de la Nación, estarían en disposición de llevarlo adelante.”

No parece muy buena idea permitir la privatización del puerto otra vez. Pero menos buena es la idea de entregársela a los amigos y parientes de quien fuera sentenciado por contrabando y logró evitar la cárcel, comprando a jueces de la Corte Suprema de Justicia.

Esto explica por qué el gobierno usó 700 millones de dólares para construir unos 7 km de autopista exclusiva para camiones, el Paseo del Bajo, inaugurada con bombos y platillos en plena campaña electoral: estaba facilitando los negocios para el futuro.

El emprendimiento inmobiliario de su amigo Nicolás Caputo, en la zona más cotizada de la Ciudad de Buenos Aires, se convertiría así en un nuevo reducto clasista, en la cual el metro cuadrado construido se cotiza por encima de los 450.000 pesos: lo mismo que la suma de haberes de 39 jubilados.

Como salido de un cuento de ficción, Mauricio Macri logra apoderarse del futuro del país otorgando patente de corso a sus secuaces por los próximos 50 años. Y así, la desigualdad social que creó permanecerá por los siglos de los siglos, amén.

Fuente: Desacato

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