Escocia decide su independencia

Según el analista financiero Dominic Frisby, si Escocia elige la independencia, se convertirá en el país más rico del mundo. Según comentó a 'Bloomberg', Edimburgo posee todos los factores claves para conseguir un índice ideal del PIB per cápita por paridad de poder adquisitivo, empezando por su pequeña población y concluyendo con sus importantes recursos petroleros.

Escocia: SÍ o NO

Escocia: SÍ o NO

Escocia celebra este 18 de septiembre el referéndum independentista. Partidarios de una unión que dura más de 300 años advierten de los efectos negativos de la secesión. En cambio, los defensores del sí en la votación predicen una prosperidad máxima. Incluso, pronostican que una Escocia independiente, se convertirá en el país más rico del mundo. Contrainfo.com

19/09/14: Los votantes de Escocia rechazaron independizarse de Reino Unido en el referendo que se realizó este jueves 18 en el país.

La opción del “No” obtuvo 55% de los votos frente a los 45% del “Sí”.

2.001.926 votos del “No” contra 1.617.989 votos del “Sí”

En todos los distritos, menos cuatro, el “No” se impuso frente a quienes aspiraban la independencia.

En Edimburgo, la capital escocesa, los que querían la continuación de Reino Unido sacaron una ventaja de 22%.

En cambio en Glasgow, el mayor centro electoral del país, el “Sí” obtuvo una ventaja del 7%.

Un grupo de exjefes de las Fuerzas Armadas del Reino Unido publicaba además en el diario ‘The Telegraph’ una carta abierta en contra de la independencia de Escocia, argumentando que, de producirse la secesión, el conjunto de Gran Bretaña se convertiría en un blanco más vulnerable ante posibles ataques externos y advirtiendo de que Edimburgo tardará décadas en crear un Ejército propio viable.

Voces similares se oyen también en el extranjero. “La secesión sería económicamente ruinosa, socialmente inmoral y políticamente desastrosa”, escribe el analista israelí Amotz Asa-El en su columna para MarketWatch. Las consecuencias económicas de votar a favor de la independencia serían “sorprendentemente negativas”, insiste Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de EE.UU., en el diario ‘The Financial Times’. “Sospecho que no funcionará bien para los escoceses”, advierte Robert Bruce Zoellick, exvicesecretario de Estado de EE.UU. y expresidente del Banco Mundial.

Alex Salmond -líder del Partido Nacional de Escocia- promueve con fervor, la independencia de Escocia.
Nació el 31 de diciembre de 1945, en Linglithgow, población de unos 15.000 habitantes ubicada 24 kilómetros al noroeste de Edimburgo y que se desarrolló en torno a un castillo medieval.
A los 24 años, Salmond fue reclutado por el Scottish Office, el departamento del gobierno de Reino Unido encargado de la administración de Escocia, como asesor para su área de Agricultura y Pesca.
Para entonces ya se había afiliado al SNP.
Un poco por influencia de su abuelo, pero sobre todo por la visión de la historia escocesa que adquirió de sus profesores de la Universidad de St Andrews, centro público al que accedió por medio de una beca.
En ese primer empleo conoció a la también funcionaria Moira McGlashan, con quien contrajo matrimonio en 1981.
Según el biógrafo de Salmond, David Torrance, la influencia de su mujer es sustancial en las consideraciones políticas.
En 1980 Salmond dejó su puesto en la Administración para comenzar a trabajar como economista en el Royal Bank of Scotland.
Allí se especializó en el análisis del mercado del petróleo del mar del Norte. Y en los conocimientos entonces adquiridos basa hoy su principal argumento a favor de la independencia escocesa.
A su juicio, gracias a las ganancias obtenidas de la extracción del hidrocarburo Escocia sería uno de los países más ricos del mundo, con un Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de US$39.642, según las cifras que difunde la campaña por el Sí a la independencia.

Pero las opiniones están lejos de ser unánimes. Según el analista financiero Dominic Frisby, si Escocia elige la independencia, se convertirá en el país más rico del mundo. Según comentó a ‘Bloomberg’, Edimburgo posee todos los factores claves para conseguir un índice ideal del PIB per cápita por paridad de poder adquisitivo, empezando por su pequeña población y concluyendo con sus importantes recursos petroleros.

Población

“Hay una correlación directa entre el tamaño de un estado y el bienestar financiero de sus ciudadanos: cuanto más grande sea el primero, más pequeño es el último”, sostiene Frisby. En las diversas listas de países más ricos del mundo según el PIB per cápita elaboradas por el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional países como Catar, Luxemburgo, Noruega y, en ocasiones, también Suiza, Singapur y Dinamarca suelen turnarse en los puestos de honor. Todos estos estados tienen un rasgo común: una población pequeña, destaca el analista, aunque sin mencionar el hecho de que EE.UU. y Australia también suelen acabar clasificadas entre las diez naciones más ricas pese a su población.

Si logra independizarse, Escocia, con sus 5,3 millones de ciudadanos, tendrá que sobrevivir con menos impuestos, lo que limitará el tamaño de las instituciones y organismos del nuevo estado, sostiene Frisby. El control de la acción pública se hará más eficaz, habrá más transparencia y menos pérdidas no justificadas. Con menos ciudadanos, la brecha entre los ricos y los pobres será menor y será más fácil implementar cambios, lo cual creará una nación flexible, dinámica y competitiva.

Recursos petrogasíferos

Escocia es el mayor productor del petróleo dentro de la UE. Una vez independiente, obtendrá control sobre las reservas dentro de sus fronteras. Según las cifras que baraja el líder nacionalista y el ministro principal de Escocia desde 2007, Alexander Salmond, quien en su momento trabajó como economista petrolero, el nuevo estado podrá disfrutar de 54.000 millones de libras (88.000 millones de dólares) en impuestos provenientes de la explotación de los yacimientos del mar del Norte dentro de seis años. Basándose en los trabajos de Alex Kemp, de la Universidad de Aberdeen, Salmond calcula que las reservas no probadas de crudo y gas del mar del Norte podrían llegar a 24.000 millones de barriles, lo que representa un valor potencial de hasta 1,5 billones de libras (2,4 billones de dólares) en 40 años. Para un país de 5,3 habitantes la cifra no es baladí.

Industria

Escocia produce hierro, zinc y cierto volumen de carbón. Las aguas que rodean el territorio son unas de las más ricas en toda Europa para la pesca. Escocia está dotada además de un recurso energético destacado a nivel europeo: es un exitoso exportador de electricidad, gracias tanto a sus centrales nucleares, parques eólicos y proyectos de energía olamotriz y mareomotriz. Por otra parte, la industria de whisky trae más de 4.250 millones de libras (6.930 millones de dólares) al presupuesto del Reino Unido.

Edimburgo es actualmente el decimocuarto centro financiero mayor de Europa. Según Frisby, el estatus de capital de un estado independiente y la posibilidad de implementar unas políticas monetarias propias solo reforzará a la nueva Escocia soberana.

Alto nivel tecnológico

Hoy en día la prosperidad de una sociedad depende en gran medida de los avances tecnológicos que es capaz de generar. Volviendo la vista a los talentos que Escocia ‘generó’ a lo largo de su historia en ingeniería, finanzas y física, entre otros campos, no cabe duda de que en el siglo XXI puede seguir siendo igual. Entre las personalidades escocesas más destacadas del pasado figuran: James Watt, ingeniero cuyos trabajos dieron lugar a la máquina de vapor de agua y en cuyo honor fue llamada la unidad de potencia del ‘vatio’; Alexander Graham Bell, inventor del teléfono; Alexander Bain, creador del fax y el reloj eléctrico; James Bowman Lindsay, inventor de las bombillas de luz eléctrica constantes; Thomas Lipton, fundador del Liptons Tea; James Braid, padre de las técnicas de hipnosis; Alexander Fleming, autor de penicilina; Adam Smith, pionero de la economía política; Bertie Charles Forbes, fundador de la revista ‘Forbes’; William Paterson, fundador de la Banca de Escocia y de la Banca de Inglaterra; John Law, fundador de Banque Générale de Francia, entre otros.

Hoy en día, Escocia cuenta con el Silicon Glen, un centro industrial de alta tecnología que abarca la franja central de Escocia (o ‘Central Belt’), el triángulo delimitado por Dundee, Inverclyde y Edimburgo y que incluye los condados de Fife, Glasgow y Stirling. Las empresas tecnológicas ubicadas en el Silicon Glen producen el 28% de todos los ordenadores en Europa, el 29% de los ‘laptops’ del continente y más del 7% de los computadores del mundo.

Fuentes: RT y BBC

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