En Venezuela, la violencia como arma electoral

La violencia en Venezuela es un argumento político usado por la oposición venezolana contra el gobierno bolivariano en todas las campañas electorales de los últimos años. Se han hecho acusaciones absurdas y sin fundamento, como que el propio gobierno fomenta la violencia, pero lo cierto es que las cifras son más que preocupantes: En el último índice de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, Venezuela es el quinto país del mundo con mayor cifra de homicidios por cada 100.000 habitantes.

Violencia en Venezuela

Violencia en Venezuela

Por Rafael Rico Ríos. Una mañana caraqueña, una muchacha sale de compras con su hija de 3 meses. En plena calle, un sujeto se le acerca y, mostrando una pistola, le dice: “O me das todo lo que tienes o le vuelo la cabeza a tu bebé”. Afortunadamente, unos vecinos que lo advierten, alborotan la calle y la presencia cercana de la policía, ahuyenta al asaltante. Lo espeluznante del caso, no es sólo la amenaza sino el hecho de que haya personas capaces de cumplirla. Contrainfo.com

La violencia en Venezuela es un argumento político usado por la oposición venezolana contra el gobierno bolivariano en todas las campañas electorales de los últimos años. Se han hecho acusaciones absurdas y sin fundamento, como que el propio gobierno fomenta la violencia, pero lo cierto es que las cifras son más que preocupantes: En el último índice de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, Venezuela es el quinto país del mundo con mayor cifra de homicidios por cada 100.000 habitantes.

Cuando Hugo Chávez llega al poder en 1999, Venezuela era uno de los países más desiguales de América Latina. Según las cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pobreza en el año 1999 era del 49% y las cifras de homicidios colocaban a Venezuela en el séptimo lugar mundial. De manera simplista se pensó que para solucionar el problema de la violencia era suficiente con combatir los niveles de pobreza y desigualdad.

Actualmente, según la CEPAL, Venezuela ha bajado significativamente la pobreza a un 27%, y el coeficiente de Gini, con un 0,390, la sitúa entre los países con menores desigualdades de la región. Pero ese quinto lugar del mundo en homicidios demuestra que, efectivamente, no ha sido suficiente con disminuir los índices de pobreza y desigualdad con políticas asistencialistas desarrolladas por las misiones bolivarianas.

La oposición venezolana plantea planes contra la violencia basados fundamentalmente en políticas represivas y, por supuesto, no aborda el problema de cómo influyen los valores relacionados con el consumismo, el culto al dinero o el hedonismo, valores que promueve el modelo capitalista que defienden y que persisten en la Venezuela actual.

El problema de la violencia debe abordarse desde distintos aspectos, además de la pobreza y la desigualdad, y es quizás uno de los dramas sociales más complejos. La exclusión y la marginalidad, cuando se desarrollan en un entorno de supervivencia, generan comportamientos de violencia, graves problemas de convivencia y carencia de valores cívicos. Solucionar las necesidades materiales de la población no es suficiente para acabar con esta exclusión y marginalidad.

Por otra parte, existen factores que influyen en el control de la violencia como el sistema judicial, los cuerpos policiales o las infraestructuras carcelarias. Según el International Centre for Prison Studies, en 2008 en Venezuela había 169 presos por cada 100.000 habitantes para un índice de homicidios de 52 homicidios por cada 100.000 habitantes. Mientras que en países como Cuba y España, había, para ese mismo año, 510 y 149 presos respectivamente por cada 100.000 habitantes para un índice de homicidios de 4,6 y 0,90 por cada 100.000 habitantes. Por otro lado, Venezuela es el cuarto país del mundo en masificación carcelaria. El Observatorio Venezolano de Violencia, vinculado a la oposición, afirma que el 91% de los homicidios quedan sin castigo. Es decir, si estas cifras se acercan a la realidad, existe un altísimo nivel de impunidad y una grave carencia de infraestructura carcelarias para atender el nivel de violencia desatada.

También hay factores relacionados con el contexto regional: Toda la región, América Latina y el Caribe, está azotada por el narcotráfico y el tráfico de armas. Si observamos la siguiente tabla de los países con mayor tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes en 2009:

País Tasa
El Salvador 71
Honduras 67
Jamaica 62
Guatemala 52
San Cristóbal y Nieves 52
Venezuela 49
Trinidad y Tobago 43
Colombia 39
Sudáfrica 34
Belice 29
Bahamas 25
República Dominicana 24
Panamá 24
Brasil 23
Santa Lucía 23
Dominica 19
Ecuador 19
San Vicente y las Granadinas 18
Guyana 16
México 15
Rusia 15
Nicaragua 14
Paraguay 12
Costa Rica 11

Fuente: Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito

Vemos que de los 24 países más violentos del mundo, 22 pertenecen a la misma región: América Latina y el Caribe. ¿A qué se debe este nivel de violencia en esta región? Según la UNODC, más del 80% de la cocaína mundial se produce entre Perú y Colombia, y el mayor consumidor de cocaína del mundo es EEUU. Por otro lado, EEUU es el mayor productor de armas del mundo. Las rutas del narcotráfico hacia EEUU son las mismas rutas que surten de armas a las bandas organizadas. Esto convierte a esta región en la más armada del mundo sin tener conflictos bélicos declarados.

Según las Naciones Unidas, en el mundo circulan más de 500 millones de armas pequeñas y armas ligerasEstados Unidos es el principal productor de armas del mundo con 456.000 millones dólares, le siguen a una gran distancia, Reino Unido con 5.200 millones y Rusia con 3.100 millones. Según la UNODC, en el año 2,011, el tráfico ilegal de droga generó más de 320.000 millones de dólares, lo que lo situaría esta economía entre los 20 países con mayor PIB mundial, sin contar los negocios asociados al blanqueo de capitales o a las transacciones financieras en paraísos fiscales.

En Venezuela, se debería continuar tratando de aplicar políticas internas como: control de armas, agilidad en los procesos judiciales, dignificación de las cárceles, planes de reinserción, planes de concienciación, planes de inclusión, reforzamiento y formación policial, lucha contra la corrupción, incluir a los órganos de seguridad en los planes de inclusión y desarrollo social, participación de los Consejos Comunales … pero afrontar con garantías un plan para erradicar la extrema violencia, pasa obligatoriamente por un plan regional que aborde el problema del narcotráfico y el negocio de armas y, necesariamente, se debe contar con el Gran Hermano del Norte.

Sin embargo EEUU, teniendo en cuenta el negocio ligado al consumo de drogas, blanqueo de dinero y su gigantesca industria de armamento, tiene fuertes intereses económicos que harían muy difícil una negociación. Y el gobierno venezolano está obligado a dar respuestas y soluciones a un problema muy complejo que pondría en serias dificultades el avance de la Revolución Bolivariana.

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