“Todo lo que me queda tiene que ver con vos”

Desde siempre se ha dicho que con las mejores intenciones se cometieron los crímenes más aberrantes. Nuestra historia así lo dicta.El amor no queda exento de esta problemática: desde el incesto hasta los homicidios o suicidios, pasando por las estrategias más compulsivas que se pergeñaron a lo largo de los siglos, el sentimiento que encuentra representación en el dibujo de un corazón nos ha dominado y no siempre para hacer el bien.

Los Piojos - Andres Ciro

Los Piojos – Andres Ciro

Por Fabricio Velázquez. La otrora popular banda de rock argentino Los Piojos, hizo un culto de esta frase que puede oírse en su canción “Fijate”. ¿Cuánto de verdad hay en esa afirmación? ¿Cuánto nos satisface amar y sentirnos amados? ¿Cuáles son las consecuencias del amor? Contrainfo.com

Muchas veces, cuando hablamos de amor, no podemos evitarnos crear una descripción metafísica, risueña, intangible de este sentimiento que tantas canciones musicales ha generado, que ha sido el combustible para el motor de los grandes poetas, que ha sido el detonante de las historias más trágicas jamás conocidas.

Desde siempre se ha dicho que con las mejores intenciones se cometieron los crímenes más aberrantes. Nuestra historia así lo dicta.El amor no queda exento de esta problemática: desde el incesto hasta los homicidios o suicidios, pasando por las estrategias más compulsivas que se pergeñaron a lo largo de los siglos, el sentimiento que encuentra representación en el dibujo de un corazón nos ha dominado y no siempre para hacer el bien.

  • La soledad durante períodos cortos es a veces valorada como un momento en el que trabajar, pensar o descansar sin ser distraído, por privacidad. Por otra parte, la soledad durante períodos más largos suele ser vista como desagradable, causando aislamiento y reclusión, resultado de una incapacidad de establecer relaciones con los demás. Los síntomas de soledad impuesta frecuentemente incluyen ansiedad, alucinaciones, o incluso distorsiones de la percepción y el tiempo.

Lo quisieron definir los ilustrados, lo intentaron dominar los poderosos. Buscaron derrumbarlo los anarquistas, quisieron estructurarlo los teóricos. Probaron atacarlo los imperios, se toparon con las temibles defensas de los que aún creían que el mundo debía ser regido por este algo superior, que nadie puede contemplar más allá de su propia visión, condicionada por valores morales, instituciones intachables que han hecho un dogma de cualquier acontecimiento e incluso por la coyuntura donde uno se desenvuelva.

El paradigma del amor termina de completarse cuando pensamos en su expresión. Ahí donde aparece el némesis de nuestro héroe en cuestión: la soledad, que puede traducirse en sendos sinónimos del estilo de indiferencia, no-correspondencia, ausencia.

Soledad significa aislamiento o confinamiento, falta de contacto con otras personas.

Pero dejemos de lado los libros de manual, esos endiablados escritos que todo lo documentan, para pasar al ámbito de la práctica: el único que puede, al menos, darle un marco de actuación al amor (que es una manera de definirlo también ¿por qué no?).

Con las definiciones necesarias y haciendo una puesta en común de los muchos “tipos de soledad” que existen y que van surgiendo todo el tiempo, vemos que la necesidad del ser humano de sentirse acompañado es fundamental, es inequívoca y es imposible de obviar. Usted, yo y todos, en menor o en mayor medida, queremos tener una persona que nos escuche en momentos de tristeza, que nos aconseje en situaciones de incertidumbre, que nos castigue de manera casi paternal cuando algo nos lastima y no podemos verlo, entre tantos otros puntos que seguramente no estoy teniendo en cuenta.

Los Beatles dijeron que sólo necesitamos amor.  Andrés Calamaro, años más tarde, afirmó que no se puede vivir de él. Otros tantos cantautores infames divagaron sobre la idea y el concepto que hoy quiero disecar, para abrir al medio y para encontrar el dilema.

¿Cuántos libros de tipos con amores no correspondidos hay editados? ¿Cuántas mujeres despechadas grabaron a fuego sus penas en hojas que hoy sirven de espejo para las jóvenes desahuciadas? Cuando de amor se trata, es técnicamente inobjetable la presencia de la soledad en la vereda de enfrente.

No puedo evitar utilizar tonos metafóricos, matices raros, mezclas que jamás hubiera utilizado en otro tópico. Pero porque eso es el amor. Buscar, probar, intentar, fracasar, deprimirse. 

La causa subyacente del miedo a estar solo es el auto-abandono. La Dra. Margaret Paul asocia el problema de la soledad al “entregarle a la pareja nuestro niño interior, asignándole responsabilidad por nuestro bienestar físico y/o emocional”.

Debería poder vomitar conocimientos y anécdotas, sufrimientos, desdichas y alguna que otra alegría, pero es cierto que hay algunas cosas que no se pueden decir o explicar con palabras, como cantaba Fito Páez en “Tu sonrisa inolvidable”. Qué complicado que es hablar de cosas que, aparentemente, nos movilizan.

Todo lo que me queda tiene que ver con vos. Es cierto. Muchas veces somos nosotros, auténticos masoquistas o enamorados del amor en sí, los que nos ponemos plazos, nos boicoteamos en la búsqueda de aquella persona que nos entienda y a quienes nosotros entendamos porque, básicamente, de eso se trata.

¡Es lo que nos hace bien, entonces! ¡Eso es! Es momentáneo. El amor es tan difícil de definir, tanto como fácil de que se nos escape, que nos tome el pelo y nos arroje al vacío de la soledad. Es efímero. Y por eso lloramos. Pero también nos encanta.

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