¡Más Correa! afirmaron los ecuatorianos

7 (siete) candidatos opositores a Rafael Correa se reparten, de esta forma y hociqueando, unas pocas migajas de poder que son la metáfora de la pobreza de ideas y propuestas que los distingue; migajas con gusto a desprecio, el desprecio de una clase política, en general, que sueña con los viejos tiempos en la que la mayoría de los ecuatorianos eran sólo los bueyes de tiro de una minúscula sociedad que humedecía (y humedece) sus galas miserables en un mar de corrupción.

Por Jorge T Colombo. Rafael Correa, el candidato socialista, se impuso con más del 60% de votos para otro período presidencial. Por su parte, el exbanquero Guillermo Lasso obtuvo alrededor de un 20%. Estos datos surgen provisoriamente de distintas consultoras.

Las últimas encuestas privadas difundidas el último sábado por la noche le otorgaban entre 64,1% y 68,1% de intención de voto, muy lejos de sus siete oponentes. La encuestadora Market ubicaba segundo al banquero Guillermo Lasso con un 16,4% de apoyo. 7 (siete) candidatos opositores a Rafael Correa se reparten, de esta forma y  hociqueando, unas pocas migajas de poder que  son la metáfora de la pobreza de ideas y propuestas que los distingue; migajas con gusto a desprecio, el desprecio de una clase política, en general,  que sueña con los viejos tiempos en la que la mayoría de los ecuatorianos eran sólo los bueyes de tiro de una minúscula sociedad que humedecía (y humedece) sus galas miserables en un mar de  corrupción. Esta bronca por el “correazo” también la transpira, por ejemplo el diario El País de España, a través de su amanuense M. A. Bastenier cuando esputa “…y Rafael Correa, que parecía adquirido al reformismo occidental, puede que aún no haya dicho su última palabra, pero la tentación de suceder al exmilitar de Caracas como líder de los radicalismos populistas es muy grande. Más que el propio Ecuador.”  (El País). (El subrayado es mio).

Lista de candidatos opositores a Rafael Correa Guillermo Lasso Mauricio Rodas Lucio Gutiérrez Álvaro Noboa Alberto Acosta Nelson Zavala Norman Wray

Al agradecer a sus seguidores por la confianza renovada declaró: “Recibimos con toda firmeza cuatro años más de revolución. Muchas gracias a todos ustedes”. Unos 11,6 millones de ecuatorianos fueron llamados para votar para elegir, de entre ocho candidatos, al nuevo presidente que gobernará hasta el 2017.

Además eligieron a 137 asambleístas y 5 miembros del parlamento andino. El próximo periodo presidencial, entonces, se inicia el 24 de mayo con Rafael Correa y Jorge Glas de Alianza País.

Correa dijo también, durante el día electoral: “Esta es una fiesta democrática, es una fiesta nacional, esto es lo bello de la democracia electoral, el ciudadano tiene en sus manos su futuro, entonces a ejercer su derecho al voto con absoluta responsabilidad y con infinito amor”.

Correa, preside Ecuador desde 2007. Fue reelegido en 2009. Así pasa a ser el líder con el mandato ininterrumpido más largo de la historia del país. La prosperidad económica que logró Rafael Correa para la gran mayoría de los ecuatorianos, que antes de él vivían en humillante pobreza y desprecio, está a la vista de cualquiera que analice la situación de las dos últimas décadas en Ecuador.

Se creó la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público, la que pudo demostrar que parte de la deuda pública contraída era ilegal.

Veamos algunos datos: Con Rafael Correa, Ecuador ha realizado cambios imprescindibles.
Se dejó de pagar un tercio de la deuda externa. El rápido fortalecimiento de los ingresos del estado ecuatoriano, posibilitó políticas públicas y sociales que beneficiaron y benefician a la mayoría del pueblo, a través de mejoras en educación, salud y vivienda.

Cayó 10 puntos la pobreza y el desempleo bajo del 9% al 4.1%.

El gobierno ecuatoriano, durante este período, renegoció los lamentables contratos preexistentes con las multinacionales del petróleo; así logró incrementar los ingresos fiscales del  27% del PIB en 2006 al 40% en 2012.

Se creó la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público, la que pudo demostrar que parte de la deuda pública contraída era ilegal. Este formidable ejemplo de justicia elemental, impulsado por Correa, debe ser seguido por otros países -como la Argentina, por ejemplo- en donde existen, además de sospechas, fallos sobre la ilegitimidad de su deuda externa, al tiempo que su Corte Suprema de Justicia y buena parte de su Poder Legislativo, miran para otro lado.

No hay milagros, no hay explicaciones difíciles y análisis tortuosos; ni interpretaciones retorcidas, ni recetas mágicas. Sólo hay sentido común y la puesta en marcha de decisiones justas: Rafael Correa y el proceso de transformación que emprendió, le devolvió a los ecuatorianos lo que durante decenas de años, unos pocos despreciables, en complicidad con poderes imperiales, le quitaron.

Ecuador no es aún el país justo que debiera ser. Pero un proceso luminoso se abrió y prosperó con Correa. Sólo no hay que permitir que se frustre para que pueda  alcanzar sus máximas expresiones. En manos del pueblo ecuatoriano están las llaves del destino que merecen.

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