Boudou: cuando lo necesario no es suficiente

El Vicepresidente Amado Boudou hizo explícita referencia al comportamiento mafioso de grupos concentrados de nuestra economía, identificando como cabecilla de dichos comportamientos a Héctor Magnetto, director ejecutivo del grupo oligopólico Clarín. Los integrantes del bloque nacional y popular no podemos menos que celebrar dichas afirmaciones. Sin embargo, ante la imperiosa necesidad de profundizar el rumbo iniciado en 2003 con Néstor Kirchner como conductor, debe señalarse que el discurso de Boudou resultando muy necesario es aún insuficiente.

Clarin Miente - Cristina - Boudou

Por Alberto J. Franzoia * – Al inaugurar el nuevo edificio de la Biblioteca del Congreso el Vicepresidente Amado Boudou hizo explícita referencia al comportamiento mafioso de grupos concentrados de nuestra economía,  identificando como cabecilla de dichos comportamientos a Héctor Magnetto, director ejecutivo del grupo oligopólico Clarín. Los integrantes del bloque nacional y popular no podemos menos que celebrar dichas afirmaciones. Sin embargo, ante la imperiosa necesidad de profundizar el rumbo iniciado en 2003 con Néstor Kirchner como conductor, debe señalarse que el discurso de Boudou resultando muy necesario es aún insuficiente. Examinemos brevemente la cuestión.

La denuncia realizada es justa y certera pero no puede ser concebida como un mero contraataque individual ante la campaña emprendida por Clarín  contra su persona. Lo que aquí está en juego no es sólo el Vicepresidente como individuo sino el proyecto colectivo encabezado por Cristina Fernández, que supera largamente la defensa del buen nombre de Amado Boudou.  Por lo tanto el discurso de circunstancia (como respuesta a ataques centrados contra funcionarios del gobierno, que por otra parte no siempre son falsas) debería transformarse en una política de Estado, identificando con claridad al conjunto de los adversarios del proyecto nacional y respondiendo con políticas consecuentes con lo sostenido.

Esa primera cuestión da paso a la siguiente. El problema relacionado con el accionar mafioso no es coyuntural ni está limitado a unos pocos grupos empresarios, porque en realidad tiene que ver con un comportamiento histórico  y de clase. En reciente artículo abordé brevemente la trayectoria del grupo Cirigliano, a través de la cual se detecta la progresiva conformación de un oligopolio inescrupuloso en el rubro transporte público de pasajeros, y las nefastas consecuencias que ha tenido para nuestro pueblo esta concentración económica. Pero también señalé que los Cirigliano no son una excepción, sino la consecuencia lógica de un comportamiento de clase. En este caso como expresión de una falsa burguesía nacional que maximiza sus beneficios especulando, pero además como imitadores de otro grupo que es la clase realmente dominante (oligarquía) a la que éstos toman como grupo de referencia.

Todo comportamiento económico que adopte como lógica la especulación y no la inversión y reinversión productiva deviene, más tarde o más temprano, en comportamiento mafioso, porque para especular permanentemente es necesario tener bajo control al poder político con dádivas y/o mediante presiones; y si es un gobierno que obstaculiza dicha lógica entonces hay que boicotearlo. Magnetto es un hombre fuerte de los medios de comunicación, sus “tapas” de Clarín, más lo que se dice en programas de TV  (como Canal 13 o TN) pertenecientes al mismo grupo, pueden afianzar o debilitar a un gobierno, no cabe ninguna duda al respecto. Sin embargo sería un fenomenal error creer que el suyo es un comportamiento mafioso personal,  que a lo sumo conduce un grupo reducido de “empresarios anómicos” de similar conducta. Este es un problema estructural y tiene que ver con un comportamiento histórico (por lo tanto normal) de una clase. La misma que derrocó a Yrigoyen en 1930 y a Perón en 1955, o que puede ser identificada con suficiente documentación disponible como principal responsable intelectual del genocidio perpetrado entre 1976 y  1983.

el discurso de Amado Boudou fue bueno y necesario, pero para que sea suficiente habrá que profundizar en varias cuestiones. Sólo con un abordaje de la realidad argentina que incluya cuáles han sido y son los comportamientos de clases sociales privilegiadas, cómo desarticularlos, y cuáles son aquellas clases y sectores a los que se debe representar para dar batalla contra los privilegios, resultará posible profundizar este modelo

Ahora bien, de lo dicho anteriormente se infiere una tercera cuestión; aquí hay que enfrentar a toda una clase social (la oligarquía) y a aquellos grupos que presentándose como burgueses no son más que un medio pelo que imita el comportamiento especulativo de la clase dominante. Pero para hacerlo con posibilidades de éxito hace falta mucho más que el respaldo de los jóvenes de La Cámpora; sólo una sólida alianza plebeya entre la clase obrera y las capas medias puede lograrlo, de allí que no resulten para nada convenientes los enfrentamientos con la actual conducción de la CGT y los muy recientes con el gremio docente.

La conducción sindical ejercida por Moyano tiene aciertos y errores, puede gustarnos más o menos el modelo sindical defendido, pero no cabe ninguna duda que es una conducción alineada con un proyecto nacional desde los tiempos en los que no pocos de los funcionarios kirchneristas  formaban parte del modelo neoliberal menemista, como es el caso, para citar sólo uno, del Ministro de Justicia y ex intendente de La Plata Julio Alak.

Claro está, el propio Vicepresidente no es ajeno a lo que señalo porque en otros tiempos perteneció a la tropa liberal, ya que sus primeros pasos políticos fueron en la  UCD y  los profesionales en el CEMA. Lo dicho no pretende ser una chicana, ni cierra la posibilidad de cambio a nadie que exprese una sincera autocrítica,  pero sí intenta expresar una justa evaluación de las trayectorias políticas.  De lo contrario parece que cualquiera estuviese habilitado para desacreditar a los más consecuentes militantes, cada vez que manifiestan una crítica, con la sola condición de ser ahora  kirchneristas “incondicionales”.  Con respecto al sindicalismo que anda revoloteando como ave de rapiña en torno a la posibilidad de “volver” si cae Moyano, no cabe demasiado análisis, en su mayoría son los mismos que actuaron como cómplices del menemismo, claro que ahora intentarán respaldar o “asesorar” a una figura nueva y no desprestigiada como ellos.

Tampoco ha sido feliz el fragmento del discurso presidencial que aludió a los docentes como un sector que trabaja cuatro horas por día y tiene tres meses de vacaciones. No sólo fue una frase inoportuna a la hora de consolidar un frente social amplio para soportar las próximas embestidas del bloque oligárquico-imperialista, sino que además resultó definitivamente incorrecta. Ya no hay docentes que vivan con cuatro horas de trabajo diarias, por lo que se impone el doble turno; eso sin contar con que toda hora de clase requiere de un tiempo de preparación que nunca se incluye en la remuneración por trabajo realizado En cuanto a las vacaciones hace un tiempo largo que no duran tres meses, porque se trabaja hasta fin de año y se retoma la tarea los primeros días de febrero. Por otra parte resulta muy injusto que se cargue contra las exigencias salariales docentes cuando nuestros congresistas vienen de recibir un aumento que los ubica en una condición de privilegio con respecto al conjunto de los trabajadores. La pregunta que hay que formular no es cuánto tiempo trabaja un docente (sostengo que mucho más de lo que frecuentemente se cree),  la pregunta pertinente es: ¿resulta justa la relación entre lo pagado por la hora de trabajo de un docente y la de un legislador? Pregunta trasladable desde ya a otros ámbitos laborales si queremos trabajar por la justicia social.

Como decía párrafos más arriba el discurso de Amado Boudou fue bueno y necesario, pero para que sea suficiente habrá que profundizar en varias cuestiones. Sólo con un abordaje de la realidad argentina que incluya cuáles han sido y son los comportamientos de clases sociales privilegiadas, cómo desarticularlos, y cuáles son aquellas clases y sectores a los que se debe representar para dar batalla contra los privilegios, resultará posible profundizar este modelo. Al respecto el fracaso de la sanción de la 125 en 2008 debería ser incluido como aleccionador antecedente, ya que para enfrentar al bloque oligárquico-imperialista es condición imprescindible construir sólidos consensos dentro del bloque nacional y popular.

La Plata, 19 de marzo de 2012

*Producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional, publicación quincenal de El Ortiba: http://www.elortiba.org/in_nov.html


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