Yrigoyenismo y kirchnerismo

Estamos en una coyuntura emocional y política difícil. Todos lo sabemos. Lo que me parece que no todos tienen tan claro es que estas coyunturas, estas situaciones, no son tan radicalmente nuevas. Se repiten a lo largo de la historia, tienen antecedentes. Pero como yo ya hace mucho que grabé en mi memoria aquella enseñanza del gran Benedetto Croce según la cual la historia es maestra de la vida...

Hipólito Yrigoyen

Hipólito Yrigoyen

Por Horacio Garetto. Yrigoyenismo y kirchnerismo. – Estamos en una coyuntura emocional y política difícil. Todos lo sabemos. Lo que me parece que no todos tienen tan claro es que estas coyunturas, estas situaciones, no son tan radicalmente nuevas. Se repiten a lo largo de la historia, tienen antecedentes. Pero como yo ya hace mucho que grabé en mi memoria aquella enseñanza del gran Benedetto Croce según la cual la historia es maestra de la vida encontré que comparar la situación actual emocional y política con la que sucedía mientras transcurría la presidencia del gran Hipólito Yrigoyen es muy interesante, ofrece mucho material para comprender por vía de analogía. Me parece que en esa época se dieron muchos parecidos con la actual.

Dicen que Yrigoyen va a suprimir las carreras de caballos… los católicos lo ven medio masón, medio espiritista, medio despreciador del matrimonio… todos le temen…

En prueba de ello y para ilustrar mi pensamiento escogí un conjunto de citas del mejor de los biógrafos del gran expresidente, el insigne escritor argentino don Manuel Gálvez, su gran libro que se tituló “Yrigoyen, el hombre del misterio”. Esas citas nos aclararán a todos los lectores qué fuerzas actuaron moviendo los peores sentimientos en aquel entonces, porqué lo hicieron, qué era lo que molestaba, y por vía de analogía, al que sepa leer y entender sabrá qué citas serán aplicables a los momentos apasionados que hoy vive nuestro querido país.

Discurre así el libro de Manuel Gálvez referido: “Los hombres del Régimen (liberal partidocrático) tienen temor… asusta su puritanismo… su afán de moralizar la administración…las gentes distinguidas hablan con horror de la plebe radical… de la chusma…los grandes capitalistas miran con desconfianza al austero apóstol… ¿a las turbas no se les irá a ocurrir pedir cuentas al capital extranjero de sus abusos? … en el Jockey Club hay pánico: dicen que Yrigoyen va a suprimir las carreras de caballos… los católicos lo ven medio masón, medio espiritista, medio despreciador del matrimonio… todos le temen…”

“Antes del advenimiento radical gobernaban las gentes distinguidas: los abogados, los estancieros, los intelectuales a su servicio, los “bien nacidos”… La clase media estaba alejada del poder… ¿el pueblo?: ni hablar… pero con el radicalismo los apellidos coloniales son desplazados…hijos de inmigrantes italianos, españoles, vascos, empiezan a ocupar los cargos públicos… los diarios opositores se indignan de ciertos nombramientos…”

Hipólito Yrigoyen y Nestor Kirchner

Hipólito Yrigoyen y Nestor Kirchner

“Las clases altas odiaban a Yrigoyen… se sienten desposeídos de lo que creen corresponderles…se escandalizan de que Yrigoyen gobierne con hombres salidos de la clase media… no sólo que les sacó el honor y el placer de gobernar sino los sueldos y todas las ventajas que da el ocupar altos cargos… El odio a Yrigoyen es un odio de clase. Antes las huelgas se terminaban rápido… antes con un poco de sable de la policía montada y nadie más se atrevía a levantar la cabeza…ahora se permanece neutral en los conflictos entre el capital y el trabajo… lo cual enardece a los grandes capitalistas…entonces al odio de los estancieros y los industriales se le sumaba el odio de sus abogados y sus gerentes y de los dueños de medios de prensa amigos…”

“También le odiaban a Yrigoyen los aliadófilos. Querían que Yrigoyen tome partido por Inglaterra… estaban obsesionados con que era germanófilo… multitud de secretarios del materialismo odiaban al hombre que reconocía la supremacía del espíritu…ni hablar de los envidiosos, ante un hombre con una rara capacidad para interesar a las mujeres…¡y lo odian los socialistas! ¿Por qué será esto? Porque, [dice Gálvez], les ha sacado su clientela, ha propuesto y hecho votar leyes a favor de los obreros que lo han llenado de prestigio… No toleran eso… No hay insolencia que no le digan al presidente de la República… las aficiones espiritistas de Yrigoyen procuran pasto a la maligna risa porteña, los diarios enemigos lo tratan de manosanta, de Madre María, de místico, de anormal, de poseído… también lo tratan de ser medio loco… su austeridad es motivo de bromas, de chanzas interminables… llegan a decir que no se baña, que odia a la gente distinguida… que su estudio corresponde a la psiquiatría…”

“Yrigoyen se consoló de todos esos odios feroces con el amor del pueblo. Si las mujeres de las clases elevadas lo odiaban hasta desear su muerte las de clase media y del pueblo lo amaban como a un santo”.

“[Pero] Sabemos de su honradez excepcional…sin embargo lo tratan como si fuera un ladrón… le reprochan que tendría “desenfrenado apetito de poder”….y durante 25 años había renunciado a todos los cargos que le habían ofrecido…lo acusan de ambicioso de dinero y lo da todo a la política…lo señalan como lleno de odio y es la bondad en persona…le dijeron farsante, simulador, [justamente a él] que mantuvo durante 60 años una misma línea de conducta sin apartarse ni un milímetro…le dicen tirano y el no clausura ninguno de esos diarios que le dicen tirano…si hace algo bueno, sólo es porque quiere ganar votos (no porque era una buena persona)… Los que más lo odiaban eran las mujeres de la sociedad distinguida, ¿acaso porque desalojaron del poder a sus maridos, a sus hijos, a sus novios? ¿O por un espíritu de clase más arraigado en las mujeres que en los hombres?… la oposición llega hasta creerlo traidor… faltaba nomás llamarle asesino, pero también a eso se llegó, según un diario “apresuró la muerte del vicepresidente”.

“Yrigoyen se consoló de todos esos odios feroces con el amor del pueblo. Si las mujeres de las clases elevadas lo odiaban hasta desear su muerte las de clase media y del pueblo lo amaban como a un santo”.

“Al llegar a la presidencia, con su psicología introvertida, piensa que el país entero le ha llevado allí. Pronto comprende el error: el régimen no se resigna a desaparecer… al principio lo combatió sólo por medio de sus diarios, pero pronto se reanimó y entró en épica lucha contra Yrigoyen…para ellos era un gobernante nefasto…acusan de negocios sucios a sus ministros y funcionarios…machacaban y machacaban las 24 horas del día con el leit motiv de la dictadura …columnas y columnas y más columnas sobre el tema…hasta que un montón de gente termina por sucumbir a la campaña y termina pensando eso…”.

Como decía al principio: hay antecedentes para estas situaciones. Pienso que hacemos bien en conocerlas, estudiarlas y divulgarlas. Que no cometamos, entre todos, los mismos errores.

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Una respuesta en Yrigoyenismo y kirchnerismo

  1. Franco Grande 4 Junio, 2013 en 4:36 pm

    me parece harto infame, falaz y descreida comparar a el maximo tribuno de la historia del pais, por efectividad y probidad en su funcion de gobierno, como en su solemne estilo de vida en su esfera privada, con un simple caco con banda presidencial, obtenida gracias a el instrumento material de un derrocamiento de un presidente, como el infame de Duhalde, verguenza deberia darle, hacer semejante analogia entre un santo y un corrupto!

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