De La Matanza a Harvard

Nadie debería sorprenderse de la poca onda con que recibieron a Cristina Kirchner en la universidad de elites. Vale la pena sacar conclusiones. Si ella hubiera viajado a una universidad de Angola, la habrían ovacionado, igual que en una casa de altos estudios de China, Venezuela o la mayoría de los 193 países de la ONU. Lógicamente también en La Matanza. No en Harvard, porque en general -siempre hay excepciones- es un añejo laboratorio de ideas y cuadros políticos y empresariales del sistema dominante a escala global.

Cristina Kirchner en Harvard

Cristina Kirchner en Harvard

Por Emilio Marín. De La Matanza a Harvard, una lucha política sin treguas. Editoriales descalificadores de la presidenta en los monopolios mediáticos de Buenos Aires y preguntas provocadoras de los estudiantes en Harvard, que no son mejores alumnos que los de La Matanza. La política al rojo vivo. –  El viaje de la presidenta a Estados Unidos debería ser analizado en función de lo que dijo en la ONU sobre el FMI y la crisis mundial, en contraste con el modelo argentino heterodoxo frente a los patrones de ese organismo financiero. Merecía ser valorado a la luz de la decisión política de inaugurar un diálogo con Irán, necesario, que ha levantado fuerte polvareda en la derecha de la diplomacia mundial y la política local.

También se debía evaluar lo bueno o no de las aperturas del gobierno a negociaciones con multinacionales como Exxon Mobil, a la que CFK buscó atraer a una inversión conjunta.
Sin embargo, se está discutiendo más sobre las preguntas impertinentes y tendenciosas de algunos alumnos de Harvard y las respuestas filosas y, en algunos casos airadas. Este desplazamiento del orden de importancia de los factores supone un cierto traspié de la mandataria, porque pone el foco de atención en una circunstancia menor y donde ella no sale muy favorecida.

Argentinos estafados en Harvard

Argentinos estafados en Harvard

¿Diez preguntas de argentinos y latinoamericanos que estudian en Harvard tienen más peso que los asuntos políticos nacionales, regionales y mundiales meneados en la 67º Asamblea General de la ONU? Decididamente no lo tienen, pero mediáticamente los oscurecieron y en cierto modo ello fue así por la aquiescencia de la mandataria, que tuvo un mal cálculo político. Cristina creyó que su concurrencia a la reputada universidad, en Boston, sería la frutilla del postre de su gira y resultó ser una aceituna en muy mal estado.

El interrogatorio a la visitante no tuvo nada de original, por parte de los alumnos. Estuvo en el molde exacto de los editoriales de Clarín y La Nación, y en la matriz ideológica clasista de los caceroleros de teflón, de Recoleta.

Por eso preguntaron sobre la relación con Chávez, por la reforma constitucional y la posible re-re, por su engorde patrimonial, por la cadena nacional y la falta de conferencias de prensa, por la inflación, etc. No es que Mauricio Macri y Héctor Magnetto le hubieran pasado los papelitos, como deslizaron algunos kirchneristas muy enojados, en mensajes a Radio Nacional. Es parecido pero diferente: esos alumnos repiten los puntos de vista de Joaquín Morales Solá, Magdalena Ruiz Guiñazú, Carlos Pagni, Luis Majul y de sus familiares, que son los suyos propios. Es un círculo vicioso y de clase, que va de Barrio Norte hasta Harvard y en menor medida La Matanza, pues lo populoso no significa necesariamente puro pueblo.

Lo sorprendente no fue entonces el sentido insidioso y hasta reaccionario del interrogatorio de Harvard. Lo llamativo es que la presidenta haya caído en semejante trampa. ¿Para qué fue si ya había disertado en la universidad de Georgetown, en Washington? Encima, en su enojo apenas contenido tuvo algunas expresiones que sonaron a discriminatorias para con alumnos de la Universidad de la Matanza. Se sintió muy dolido el rector de esa casa de estudios, Daniel Martínez. Beatriz Sarlo disfrutaba del embrollo, sentada en Harvard en la cuarta fila.

Es la política…

Nadie debería sorprenderse de la poca onda con que recibieron a Cristina Kirchner en la universidad de elites. Vale la pena sacar conclusiones. Si ella hubiera viajado a una universidad de Angola, la habrían ovacionado, igual que en una casa de altos estudios de China, Venezuela o la mayoría de los 193 países de la ONU. Lógicamente también en La Matanza. No en Harvard, porque en general -siempre hay excepciones- es un añejo laboratorio de ideas y cuadros políticos y empresariales del sistema dominante a escala global. Es la política…

Si la presidenta hubiera conferenciado en Tel Aviv o Jerusalén, también la habría pasado muy mal. Eso es perfectamente previsible, luego de las novedades de Nueva York. Es que en el marco de la Asamblea General de la ONU, la jefa de Estado argentina confirmó que habría una reunión de los cancilleres del país y de Irán. El objetivo es limar asperezas en la relación bilateral y avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA, del que Irán jura no tener nada que ver.

Tal entrevista de los responsables de relaciones exteriores se concretó dos días después y tuvo un desarrollo positivo: un comunicado oficial garantizó la continuidad de las conversaciones en Ginebra.
Esa noticia fue suficiente para que Israel hiciera terrorismo ideológico, ese que contamina la paz regional y mundial, y favorece luego el desencadenamiento de violencia material y muertes reales.
El gobierno israelí emitió un comunicado deplorando la reunión de Héctor Timerman y Alí Akbar Salehi. Allí expresó que “recibió con gran desilusión” la noticia de aquella entrevista, alegando que “la experiencia nos enseña que Irán no llega con las manos limpias al diálogo sobre su responsabilidad en actos terroristas globales como el de la AMIA”.

Esa postura no tiene otro nombre que la intromisión en asuntos internos de Argentina. Y la desubicación fue mayor porque la difusión de ese comunicado, por la embajada de Israel en Buenos Aires, se hizo antes de la cita de Timerman con su colega israelita, el filonazi Avigdor Lieberman. El titular del Palacio San Martín se vio obligado a emitir un parte cuestionando ese comunicado y su inoportuna difusión, y preguntarle por el tema a su interlocutor. Lieberman dijo que no sabía nada, pero mientras hablaba le crecía la nariz, como a Pinocho.
La bronca de Tel Aviv no era aislada sino compartida con Washington, porque en simultáneo la Secretaria de Estado adjunta Roberta Jackson manifestaba su oposición al diálogo de Argentina con Irán. Para la funcionaria de Barack Obama es tiempo de sanciones, bloqueo y aislamiento total para con el gobierno de Mahmud Ahmadinejad.

Las dirigencias de AMIA y Daia están alineadas con Obama y Netanyahu, y no con la política exterior argentino. ¿Guillermo Borger y Aldo Donzis también van a cacerolear? ¿Si hubieran estado en Harvard, habrían hecho preguntas provocadoras?

Oro negro.

La reivindicación de estos aspectos del periplo estadounidense de CFK no puede dejar fuera de análisis otros, nada favorables.
Algunos fueron más que nada simbólicos, pero negativos, como que la presidenta recibiera en el hotel Mandarín a George Soros. Se dirá que valió la pena porque el inversionista dejó caer pronósticos favorables a la economía argentina 2013. Pero fue un pelotazo en contra pues Soros, con su fondo Quantum, es la encarnación perfecta del capital financiero y especulativo que tanto cuestionó, y bien, la presidenta argentina ante el plenario de la ONU y en Georgetown. ¿O Soros representa ahora al “capitalismo serio” y “productivo”?

Otros datos son más sustanciales y preocupantes, como que CFK haya recibido también al presidente ejecutivo de Exxon, Rex Tillerson, junto con Miguel Galuccio. La conversación formó parte del plan de la nacionalizada YPF por acordar inversiones con varias multinacionales para abordar la exploración de petróleo y gas no convencional (“shale”), sobre todo en Vaca Muerta, Neuquén.

Ya se había firmado un memorando de entendimiento con Chevron, para lo que Galuccio recibió tiempo atrás en Buenos Aires al presidente para América latina y Africa de esa empresa también estadounidense, Alí Moshiri. El gerente de YPF venía de tratativas similares en Londres y las amplió en el Consejo de las Américas, en Nueva York, con popes de compañías petroleras multinacionales. Estas quieren todo el oro negro para sí para lubricar la crisis.

Matizando esta crítica, hay que añadir que el mismo Galuccio tuvo una búsqueda de acuerdos de cooperación con los rusos de Gazprom y que Julio de Vido anda por la lejana China, tratando de firmar compromisos de inversión en el sector hidrocarburos. Quizás para el gobierno no haya distinción alguna entre Exxon y Gazprom, entre Chevron y la china CNOOC, entre Panamerican y PDVSA de Venezuela. Y sin embargo, las hay. En caso de duda se puede repreguntar a los chicos de Harvard, quienes dirán sus chantadas seudo académicas a favor de las firmas multinacionales que cotizan en Wall Street.

En ese sentido hay que reconocer que Soros, los capos de Exxon y Chevron, los socios del Consejo de las Américas, la crema de Harvard, Netanyahu y Obama, Lagarde y el FMI, son coherentes. Ellos defienden el orden y los negocios de los monopolios y bancos.

En cambio se aprecia alguna incoherencia en el gobierno argentino. Por momentos y sobre algunos temas tiene una postura antimonopólica, como cuando hace publicidad contra el grupo Clarín y sus 240 licencias de TV por cable, 9 de radios AM, varias FM y de 4 canales de TV abierta. La ley 26.522 de servicios de comunicación audiovisuales permite un máximo de 24.
Cuando se lee o escucha esta campaña del gobierno a favor del pluralismo en los medios, se puede fantasear con que su postura es antimonopólica, pero cuando la presidenta propicia acuerdos con la Exxon y Chevron, y por eso, en última instancia va a Harvard, se cae en la cuenta que no hay tal política antimonopolista. Son regateos, tires y aflojes; una estrategia poco consistente para lidiar con semejantes poderes.

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Una respuesta en De La Matanza a Harvard

  1. moffo 30 Enero, 2013 en 4:49 am

    jajaja la verdad q dan risa, lo unico qe se ve aca es lo unico q hacen todos los k ademas de robar, es todo bla bla bla bla bla, muchas palabras no dicen nada y se quieren convencer a usteeds mismos, a quien quieeren convencer? siempre tan a la defensiva y respondiendo con evasivas, nunca responden lo q se les pregunta, son un asco, ya se les va a terminar la joda y la vieja puta forra esa cara de sapo

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