“Amigos de Facebook”, el nuevo paradigma social

"Facebook es un lugar que promueve sensaciones placenteras y evita a toda costa contrariarnos. Es un gran placebo para la autoestima, como una especie de droga socialmente aceptada y aparentemente inofensiva."

Entrevista a Juan Faerman, afamado bloggero cuyo libro “Faceboom” fue censurado por la red social.

“Facebook está cada vez más maleducado”, afirma Juan Faerman. Esta acusación contra la red social más popular del momento no es una frase sólo lanzada al viento. Puede corroborarlo usted mismo: abra su Facebook – en caso de que no tenga, créese un perfil, si quiere – y analice las palabras con las que le recibe esta red social. Exacto, la frase es “¿qué estás pensando?”. Si eso nos lo preguntara un extraño muchos de nosotros responderíamos “¿y a ti qué te importa?”, pero al tratarse de Facebook todo cambia y, lejos de molestarnos, le seguimos el juego. Muestra de ello es que la red social acumula ya 350 millones de usuarios, por lo que no es de exagerar decir que Facebook se está convirtiendo en un nuevo fenómeno de masas.

Pero, ¿qué tiene esta red que tanto engancha y gusta?¿Puede una persona tener más de 4.000 amigos? Son algunas de las cuestiones que Faerman analiza. Y es que Facebook ha cambiado nuestro lenguaje, nuestra manera de encontrar amigos, de relacionarnos con conocidos e, incluso, de describir nuestro estado de ánimo.

“¿qué estás pensando?” nos pregunta facebook . Si eso nos lo preguntara un extraño muchos de nosotros responderíamos “¿y a ti qué te importa?”, pero al tratarse de Facebook todo cambia y, lejos de molestarnos, le seguimos el juego.

“Si Facebook fuera un país – asegura Mark Zuckerberg, el creador de la plataforma- estaría entre los cinco más poblados del mundo”. Juan Faerman es, además de escritor, guionista de radio y televisión y directivo creativo publicitario. Cuando tiene tiempo y ganas, escribe en Qué blogudo!!!, blog que mantiene desde el año 2005. Asegura que su libro, cuyo club de fans en Facebook fue dado de baja – además, del perfil del autor-, no es ninguna crítica frontal contra esta red social. “Millones de usuarios no pueden estar equivocados”, concluye.

– ¿Por qué cada día siento la necesidad de entrar en Facebook?
– Facebook es un lugar que promueve sensaciones placenteras y evita a toda costa contrariarnos. Es un gran placebo para la autoestima, como una especie de droga socialmente aceptada y aparentemente inofensiva.

– ¿Y cómo actúa esta droga?
– Imagínese que un día va caminando por la acera y de repente se topas con un lugar del que le han hablado mucho. Decide entrar y se encuentra con gente que daba por “muerta”, que forma parte de un pasado donde era más joven y libre que ahora. Todos ven exactamente lo que usted quiere que vean de usted. Su rostro es el de hace 15 años y no tienes defectos visibles a priori. ¿Sigue preguntándose por qué cada día siente la necesidad de dejar el afuera y entrar a ese lugar?

– Pero, cada usuario es diferente.
– Cada uno tiene su propia razón y eso es lo que lo hace popular – si no fuera popular, sería un aburrimiento feroz-. Hay quienes entran para matar el tiempo, otros para hacer contactos de trabajo, otros para reforzar su autoestima, otros para jugar, otros para espiar vidas ajenas, otros para jugar a ser otro por un momento, otros para ligar…, por lo tanto, es un lugar donde millones de personas que no tienen nada que ver entre sí tienen algo en común; y ese algo se llama Facebook.

Facebook es un lugar que promueve sensaciones placenteras y evita a toda costa contrariarnos. Es un gran placebo para la autoestima, como una especie de droga socialmente aceptada y aparentemente inofensiva.

– ¿Es un buen sitio para ligar?
– Yo estoy casado, pero me han dicho que sí… (ríe).

– ¿Tenemos que abrirnos una cuenta en Facebook porque todos nuestros amigos lo hacen?
– No, en absoluto. Si Facebook no te ofrece nada de lo que andas buscando o necesitando, no hay ninguna razón para que te abras una cuenta. De hecho, conozco a muchísimas personas a quienes no les interesa Facebook, y no dan muestras de estar viviendo una vida incompleta o infeliz. Y si lo están, no es porque no tienen cuenta en Facebook.

– ¿Se ve como un “bicho raro” a quien no tiene Facebook?
– A mí, en lo personal, me parece más un bicho raro aquél a quien no le gusta los Beatles (ríe). Facebook es una tendencia muy popular, y uno siempre quiere que los demás compartan sus elecciones. Pero eso sucede en muchos aspectos de la vida. Si pudiéramos, trataríamos de convencer a los demás de que sean de nuestro mismo equipo de fútbol o que les guste la misma comida que a nosotros.

– ¿Qué hacer cuando llegamos a la ventana de registro y leemos “Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces”?
– Podría decir “Facebook te da la bienvenida” y nada cambiaría. Y una vez que ya sabemos de qué va, bueno… tampoco creo que nos pongamos a pensar en la relativa verdad de esa frase, así como tampoco nos ponemos a pensar qué significa enviarle una caña virtual a un “amigo” a quien jamás hemos visto, o decir que iremos a un evento al que no tenemos intención de asistir.

– ¿Nuestros amigos en Facebook son realmente nuestros amigos?
– Pienso que la utilización de la palabra “amigo” en Facebook ha forzado la creación de una nueva categoría, que es la de “amigo de Facebook”. En mi caso, he desarrollado relaciones virtuales muy valiosas con gente a la que no conozco personalmente, pero no son mis amigos. Sobre todo porque con mis amigos suelo compartir cosas que son imposibles de tener en Facebook. Sigo prefiriendo tomarme una caña fría con mi amigo Pablo antes que enviarle a mi mejor amigo de Facebook una caña.jpg.

– ¿Pero corremos el peligro de caer en un nido de impostores?
– Patrick Swayze me aceptó como amigo un mes después de muerto. Pero de ahí a decir que es un nido de impostores, hay un abismo. Aunque ahora que lo pienso mejor, un nido es donde las crías recién nacidas viven hasta que crecen lo suficiente como para volar. Entonces, si consideramos que todos ocultamos alguna que otra cosilla, somos pichones de impostores…

– Yo reencontré a mis excompañeros de clase a través de esta red, ¿y usted?
– No sé si soy un parámetro en ese aspecto. A mi no se me perdió nadie en el camino, sino que elegí “perder” o dejar ir a cierta gente. Y no lo digo desde un lugar de pedantería, sino desde el hecho de que conservo a algunos de mis amigos de la infancia, y eso se debe a que me preocupé por mantener el contacto cuando lo consideré valioso.

– El gran dilema: ¿Facebook invade mi intimidad?
– Eso habría que preguntárselo a Google Earth más que a Facebook. Es como decir: si me meto en una piscina llena de agua… ¿me mojaré? Somos nosotros mismos quienes abrimos una cuenta y accedemos a poner nuestros datos, fotos, etc. ahí dentro. Facebook no nos obliga a hacerlo: si ahí hay retazos de nuestra intimidad es porque alguien los puso. Hasta que no se compruebe que la página prende automáticamente nuestra webcam y graba lo que sucede en nuestro hogar o que escanea nuestro PC y vuelca automáticamente lo que encuentre, preferiría usar otra palabra antes que “invasión”. La pregunta que yo me haría en todo caso es: ¿Por qué victimizamos nuestro exhibicionismo?

– ¿Mejor poner nuestra foto o no ponerla?
– Si saliste bonita, ¡adelante!

– Otro handicap es tener un nombre y un apellido común.
– Eso puede ser bueno para confundirse en la multitud y pasar desapercibido, pero se lleva de patadas con el estar en Facebook, si lo que queremos es que nos perciban para interactuar. En todo caso, puede ser beneficioso en algunos aspectos, aunque no todos piensan igual. Por ejemplo, yo tengo un amigo con un nombre y apellido muy comunes, y cada paso por migraciones es una pesadilla ya que hay por lo menos 10 narcotraficantes con el mismo nombre.

– ¿Cómo ha logrado Facebook convertirse en un factor de poder capaz de inclinar la balanza en una elección presidencial como la de Estados Unidos o Francia?
– En el caso de Obama, por ejemplo, Facebook fue de gran ayuda pero como parte de una estrategia integral. Fue más el mensaje de mostrar a un candidato diferente, “progre”, moderno y cercano que captar un voto por cada fan. La campaña que hizo con Sarah Silverman también lo ayudó en el mismo sentido. Pero todas son partes de un gran cuadro.Es decir, Facebook fue importante, pero supongo que si Bush intentara ir por la reelección usando sólo Facebook, fracasaría estrepitosamente.

– Usted fue víctima de la censura: Facebook le borró su perfil.
– Después de presentar mi libro en Madrid, me di cuenta de que los perfiles personales de mi agente, su asistente, la mía propia y el grupo de fans del libro habían sido dados de baja en forma simultánea y sin previo aviso ni explicación.

– ¿Y qué hizo?
– Se enviaron decenas de correos electrónicos a Facebook y hasta cartas documento, que en Argentina tienen un valor legal, pero como no resultó, decidimos hacer un video denunciando los hechos. Esto forzó a Facebook a restituir nuestros perfiles – según ellos “se había tratado de un error”- , pero borraron definitivamente el grupo de fans del libro, ya que, según su versión, éste violaba cuestiones de copyright.

– Facebook se sintió ofendido.
– Lo que demuestra que nunca leyeron el libro, ya que, si bien hace críticas, no ataca a Facebook per se, sino que ridiculiza algunas conductas que tenemos los usuarios, contrastándolas con la vida real, tal como se puede ver en este vídeo.

– Algunos podrían pensar que se trata de una campaña de marketing para vender más libros.
– La verdad, sería hipócrita de mi parte decir que no iba a aprovechar semejante sucesión de torpezas por parte de Facebook, pero si se detiene a pensar dos segundos, se puede dar cuenta de que es imposible fingir la deshabilitación de tres perfiles y un grupo de fans – basta con intentar hacer un login para comprobar si fuiste deshabilitado, o si te borraste a propósito-. Además, si fuera algo ficticio, Facebook podría demostrarlo fácilmente a la opinión pública, demandarme por la mentira y yo me arruinaría la carrera tan sólo por vender un par de libros más.

– ¿A Facebook le puede ocurrir lo mismo que a Second Life, red de la cual ahora nadie habla?
– Aunque Second Life no contemplaba un potencial versátil de aplicaciones productivas – que aún no existen, pero pueden surgir- y es bastante incomparable con Facebook porque lo lúdico tiene una presencia mucho mayor -sin olvidar las cuentas pagas-, por supuesto que puede suceder lo mismo. Aunque si Zuckerberg -el creador de FB- es lo bastante astuto, es improbable que suceda.

– Usted dedica la última parte de su libro a elaborar un posible escenario futuro de esta red social.
– Y me debato entre dos posibilidades: la de que desaparezca en unos meses si se queda sólo con las trivialidades, o que incorpore esos elementos más orientados a la productividad de los que hablaba antes que hagan que Facebook se convierta en una especie de sistema operativo. Es una teoría en la que hay que evaluar múltiples variables, pero no es imposible.

– ¿Qué está pensando?
– Que tengo que escribirle a Patrick Swayze, a quien hace mucho que no saludo.

RAQUEL QUELART

Fuente: LaVanguardia.Com

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