Las infieles

Gisela Runte es la autora de un reciente libro titulado ¿Por qué somos infieles las mujeres? En él, la pedagoga y asesora de la Universidad de Oldenburg, Alemania, escribe: "Parafraseando a Demóstenes, podríamos decir que las mujeres usan a un hombre para la alimentación de sus hijos, a otro para sus relaciones sexuales y quizá a otro para conversar". Excepto por el "quizá", podría parecer que las últimas investigaciones científicas le dan toda la razón a Runte.

 

"Lilith es una primera esposa infiel de Adán y la primera de las cuatro mujeres del diablo"

“Lilith es una primera esposa infiel de Adán y la primera de las cuatro mujeres del diablo”

Las infieles. La infidelidad de la mujer está en su ADN. – Genéticamente es más probable que una mujer engañe a su pareja, que padezca cáncer. Y es que la INFIDELIDAD FEMENINA está en un 40% en el ADN

 “Parafraseando a Demóstenes, podríamos decir que las mujeres usan a un hombre para la alimentación de sus hijos, a otro para sus relaciones sexuales y quizá a otro para conversar”. 

Gisela Runte es la autora de un reciente libro titulado ¿Por qué somos infieles las mujeres? En él, la pedagoga y asesora de la Universidad de Oldenburg, Alemania, escribe: “Parafraseando a Demóstenes, podríamos decir que las mujeres usan a un hombre para la alimentación de sus hijos, a otro para sus relaciones sexuales y quizá a otro para conversar”. Excepto por el “quizá”, podría parecer que las últimas investigaciones científicas le dan toda la razón a Runte. La razón es que la infidelidad femenina surge desde muy dentro: nada menos que desde los genes. (Ver: Adulterio)

Es lo que parece, pero es algo bueno

"El cerrojo" cuadro del pintor francés Jean-Honoré Fragonard (1723-1806)

“El cerrojo” cuadro del pintor francés Jean-Honoré Fragonard (1723-1806)

El profesor Tim Spector es el mayor especialista en gemelos del mundo. Sus estudios permiten descubrir cuán influyentes son los genes en la personalidad. Lo hace estudiando gemelos con idéntica carga genética, pero que crecieron separados, es decir que recibieron distinta influencia de su entorno. Habló con nosotros desde Inglaterra y esto fue lo que nos dijo: “No todas las mujeres son infieles, pero, de acuerdo con nuestro estudio (Influencia genética en la infidelidad femenina y el número de compañeros sexuales en humanos. Twin Research. Vol. 7) sí están preparadas genéticaente para serlo. Este es el factor más importante dentro de la infidelidad: un 40% (un porcentaje más determinante que el de los genes sobre el cáncer)”. El estudio realizado por Spector (sobre 1.600 parejas de gemelas) demuestra que la infidelidad femenina se encuentra bajo una considerable influencia genética y, por ello, la conclusión lógica es que este comportamiento persiste “porque es evolutivamente ventajoso para la mujer”, según palabras del propio Spector.

En este sentido, estudios de ciertas tribus indígenas han demostrado que las mujeres que eligen a varios hombres para procrear son más fértiles, y sus hijos tienen mayor índice de supervivencia. La estrategia sería, por lo tanto, la siguiente: una vez que una mujer ha establecido una relación duradera con una pareja con quien es socialmente monógama, la fidelidad sexual no es, necesariamente, ventajosa para ella; a menos que su pareja sea el mejor dotado genéticamente, o que el riesgo de ser infiel sea mayor que el beneficio. Así, desde un punto de vista evolutivo, la mejor estrategia para una mujer sería buscar amantes con una carga genética distinta, si el riesgo fuese mínimo. Esto obligaría al hombre a agachar la cabeza, de no ser porque la naturaleza es sabia.

“Esta estrategia solo funciona con un número reducido de mujeres. Si existiera un grado excesivo de infidelidad femenina”, asegura Spector, “los hombres se darían cuenta. Con la consecuencia del abandono e incluso el asesinato de madre y cría. De este modo, un equilibrio entre fieles e infieles, entre castas y promiscuas en la población, puede ser una estrategia clave en el éxito de nuestra especie”.

Permiso para ligar…

Pero no solo de genética vive la mujer. Un estudio realizado por los profesores Steven Gangestad, Randy Thornhill y Christine Garver, de la Universidad de Nuevo México, ha demostrado que las mujeres son sexualmente más activas pocos días antes, durante y después de su período de ovulación. Ese no sería un problema si el interés se manifestara hacia su pareja. Pero no. “Los resultados muestran que las mujeres presentaron mayor interés sexual y fantasías hacia el resto de los hombres –no hacia su pareja– cuando son fértiles que cuando no lo son”, comentan Gangestad y Thornhill. Las estadísticas de infidelidad son… fieles a la teoría, pero infieles en la práctica. Para comprender esto, basta saber que para el 50% de las mujeres el cibersexo no es infidelidad (el 80% de los hombres piensa igual).

Y es que el engaño puede tener varias caras, aparte del sexo internáutico. Un 81% de las mujeres confiesa que coquetea con sus compañeros de trabajo, y dos de cada tres aseguran que tienen pensamientos sexuales con ellos… ¿Acaso es esto infidelidad? Los investigadores distinguen diferentes tipos de devaneos sexuales: el informático (que no va más allá de una webcam), el inocente (que no sobrepasa el coqueteo), el platónico (que no pasa del morreo) y el “plutónico” (que es infidelidad aquí y en cualquier otro planeta). Por eso son tan variadas las cifras a la hora de estudiarlas.

Muchos se sorprenden al enterarse de que las mujeres tienen un gen que las lleva a ser infieles.

Una reciente investigación del Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles. Para la sexóloga Janis Springs, autora de After the affaire, la infidelidad afecta a casi un tercio de las parejas. En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles, y que el 40% de mujeres les sigue los pasos. Esto hace pensar que si solo la mitad de las mujeres que son infieles, es decir un 20%, tiene un asuntillo con algún soltero, resulta que en el 80% de los matrimonios uno de sus miembros tiene una aventura. Para Sexole, el primer estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de Internet en España, las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%) y también más apasionadas: un 65% exterioriza más las emociones en el momento del clímax, frente a un 27%.

En las especies en las que las hembras se aparean de forma promiscua, lo que provoca la competencia del esperma de distintos machos, el semen presenta mayor calidad.

Pese a la diferencia en las cifras, todas concuerdan en las tendencias. Mientras la infidelidad masculina se mantiene en una meseta del 50%, la femenina, desde hace unos 20 años, se ha “popularizado” hasta alcanzar –y quizá, gobernar– el hasta ahora feudo masculino del engaño. La periodista francesa Janick de Oliveira Cézar ha escrito, tras 5 años de investigación, el libro ‘Infidelidad’. Para ella, la razón de este incremento de la traición femenina es clara: “Ellas ahora tienen las mismas oportunidades que los varones. Muchas trabajan, y el lugar por excelencia para que se genere un engaño siempre fue el trabajo”. Cuando le preguntamos sobre la carga genética dentro de la infidelidad, Oliveira respondió: “Muchos se sorprenden al enterarse de que las mujeres tienen un gen que las lleva a ser infieles.
La antropóloga Helen Fisher lo describe fantásticamente en uno de sus libros: en muchas especies de animales (entre ellas, varias clases de simios), las hembras se escabullen por los matorrales con los más jóvenes”. Para explícitos, los animales. Menos del 5% de los mamíferos son fieles. Y tampoco estos lo llevan muy bien. Los machos de algunas aves, por ejemplo, cuando ven que su compañera está en conciliábulo sexual, vuelan directamente hacia el pretendiente y lo liquidan. A continuación, inseminan a la hembra. Los que no llegan a tal extremo de celos también tienen sus estrategias. Si un macho de rata o de mono, por ejemplo, ve a su pareja apareándose con otro, la vuelve a inseminar de inmediato. Esta es la razón por la que las ratas, los monos y los hombres, para qué negarlo, se excitan sexualmente al observar a otra pareja realizando el acto sexual.

Carrera hacia el óvulo

Infidelidad Siglo XXI

Infidelidad Siglo XXI

Al igual que en casi todos los demás aspectos de la sexualidad, el atractivo de la pornografía se debe a una conducta diseñada por la evolución para tener éxito en la guerra de espermatozoides. ¿Qué guerra es esta? La que ha sido confirmada recientemente por investigadores del CSIC. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha descubierto que en las especies en las que las hembras se aparean de forma promiscua, lo que provoca la competencia del esperma de distintos machos, el semen presenta mayor calidad. En concreto, se incrementan la cantidad, el tamaño y la velocidad de los espermatozoides. El director de la investigación, Eduardo Roldán, explica: “Al comparar entre sí cuatro especies de ratones, hemos descubierto que, cuando los espermatozoides tienen que competir con los de machos rivales, una mayor proporción de ellos se capacita para fecundar el óvulo”.

Más allá de las cifras y la genética, la realidad es que la infidelidad, vista como el engaño a una pareja, es una cuestión cultural. Son muchas las sociedades en las cuales las mujeres pueden tener varios amantes y que esto resulte beneficioso, o al menos aceptado, por sus miembros: los pahari del norte de la India, los inuit, los surui de Brasil, los mosuo de China y algunas tribus del África subsahariana y de Nueva Zelanda. También los primeros habitantes de las Canarias, los guanches, la practicaban. Lástima que se hayan extinguido. Y suerte que soy soltero.

¿En qué se le nota?
Esta mujer es infiel. Lo descubrimos mirándole a los ojos.

SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS

– Culpa: Tener un amante eleva la autoestima de la mujer, pero también la hace sentir culpable. Esto provoca una actitud constante de alerta y a la defensiva.
– Venganza: Si el hombre ha sido infiel antes, la traición puede ser para tomarse la revancha o quizá un modo de llamar la atención.
– Aventura: La rutina o una crisis pueden llevar a uno de los dos a buscar refugio en un tercero.
– Desamor: La falta de interés de la pareja puede hacer que la mujer busque fuera lo que no tiene dentro.

FISIOLÓGICOS

– Pupilas dilatadas: Se puede engañar al otro, pero no a la pupila, debido a que su contracción es involuntaria. Si están dilatadas, indican interés y animo de seducción.
– Presión alta: El corazón se acelera y aumenta el volumen de sangre distribuida por todo el cuerpo. Las mejillas se ruborizan al dilatarse los capilares de la zona. Los músculos faciales alrededor de la boca y de los ojos cambian para expresar felicidad.
– Piel sensible: El mayor flujo en los capilares potencia la sensibilidad dérmica, se activan las glándulas sudoríparas y aumenta la secreción sebácea. Todo esto hace que no solo nuestro tacto sea más sensible, sino también nuestro olfato.

Las mujeres infieles muestran un grado mayor de autoestima y se sienten más deseadas.

NEUROLÓGICOS

– El cerebro: Las imágenes que guardamos del encuentro clandestino activan las redes de la corteza prefrontal, que producen diversas reacciones en nuestro cerebro. Así, se liberan neurotransmisores, como las endorfinas y la serotonina, que proporcionan un estado de bienestar orgánico. Las catecolaminas aumentan la actividad motriz, y la feniletilamina eleva el nivel de energía física y la lucidez.

Pros y contras de ser un vivalavirgen

Prácticamente todas las disciplinas científicas tienen sus argumentos, a favor y en contra, sobre la infidelidad en los animales en general, y en el ser humano en particular. La Antropología y la Psicología conviven con la Genética y la Medicina a la hora de dictaminar si la infidelidad es otra de las estrategias para evolucionar o, simplemente, un ensayo que la naturaleza descartará.

A FAVOR

– Las hembras se garantizan ser inseminadas por el macho con los mejores genes, lo que mejora la especie.
– Permite evitar enfermedades que son propias de las especies endogámicas: aquellas que viven en una población aislada genéticamente.
– Los nuevos genes brindan al ADN adaptaciones al medio que contribuyen a la mejora o evolución de la especie.
– Las mujeres infieles muestran un grado mayor de autoestima y se sienten más deseadas.
– Psicológicamente, la infidelidad actúa como un revulsivo que permite dar el paso para salir de una relación insana.

EN CONTRA

– Los genes del nuevo macho no siempre son los mejores. Y esto es básico: los beneficios deben ser mayores que el costo de ser infiel. De lo contrario, no es “rentable” evolutivamente.
– Si el engaño es descubierto, la hembra puede ser abandonada; se encontrará con hijos más aptos, sí, pero con pocas oportunidades de supervivencia.
– Si no hay abandono, el macho puede maltratar a las crías que no son suyas.
– Es un 60 por ciento más probable que un niño sufra maltrato de un padrastro que de su padre genético.
– En los humanos, más del 50% de los casos de violencia doméstica obedecen a la infidelidad o a la sospecha de ella.

Fuente: The_Edge – El otro lado

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Una respuesta en Las infieles

  1. Alice 30 Abril, 2014 en 5:08 pm

    Re – Evoluciónar… o perecer en las garras de las estadísticas…

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