Pensar en pesos

Si los argentinos no piensan en pesos, sino en alguna moneda extranjera, es responsabilidad exclusiva y total del gobierno, para ser justos también de los gobiernos que precedieron a estas dos últimas gestiones, que instrumentan mal sus políticas y sus administraciones y lograron consecuentemente espantar la credibilidad y confianza de sus representados, como asimismo al capital internacional.

Cristina Fernandez de Kirchner

Cristina Fernandez de Kirchner

Por Alfredo Raúl Weinstabl – Los increíbles disparates verbales de la presidente

Parecería que en este gobierno ya nada podría sorprendernos, pero no es así. Prácticamente todos los días hay una sorpresa nueva. Lo lamentable es que siempre son sorpresas desagradables y muchas veces también fuertemente agresivas y ofensivas.

Son varios los voceros informales del gobierno, casi una “asociación ilícita de decir disparates y falsedades”, pero entre ellos uno se distingue netamente: Anibal Fernández. Un verdadero lacayo de la presidente, que no hesita en decir cualquier cosa con tal de agradarle o quedar bien con ella. ¿Dignidad? Hace tiempo que la arrojó a los perros. También es muy probable que nunca la haya tenido.

Lo último que manifestó muy suelto de cuerpo que los argentinos deberíamos pensar en pesos, como si ello dependiese de los ciudadanos. ¿Puede creerse que diga semejante estupidez, un hombre que supuestamente tiene estudios universitarios?

Al ser indagado por los medios porque ahorraba en dólares, pareciera que lo traicionó el inconsciente y enojado contestó: “Tengo dólares porque se me  antoja; hago lo que quiero con mi plata”. ¡Caramba!, la reacción del destituido jefe de gabinete, un excelente ejemplo para la ciudadanía y una rebelión manifiesta y pública contra los designios de su “Patrona”.

Si los argentinos no piensan en pesos, sino en alguna moneda extranjera, es responsabilidad exclusiva y total del gobierno, para ser justos también de los gobiernos que precedieron a estas dos últimas gestiones, que instrumentan mal sus políticas y sus administraciones y lograron consecuentemente espantar la credibilidad y confianza de sus representados, como asimismo al capital internacional.

Pero el objeto de esta nota no es hablar de este compadrito, “charlatán de feria” como lo catalogó un importante sindicalista, sino de los ya conocidos excesos y dislates de la presidente.

Es indudable que la presidente encabeza esta “asociación ilícita de disparates y falsedades”.

Cristina atiene una facilidad oral notable, verdaderamente fuera de lo común. Esta cualidad encandiló, en un principio, no solo a los argentinos sino también a autoridades y funcionarios de alto nivel del extranjero.

Pero con el transcurso del tiempo se notó, y ahora es más que evidente, que las neuronas de la presidente, no solo no están a la altura de su capacidad oral, sino que están fuertemente retrasados en comparación de una persona medianamente normal.

No solo ello, sino también está totalmente fuera de los parámetros lógicos, su criterio y sentido común. En oportunidades, se agrega su expresa falta de honestidad y mala fe… y también, no hay que olvidarse, su falta de equilibrio personal.

Este coctel de defectos, debilidades y anti-virtudes, al ahora hacerse perfectamente evidente, inclusive a los ciudadanos más cándidos y distraídos, hace que actualmente Cristina sea absolutamente no creible y confiable.

Un reciente ejemplo  de su falta de cordura y sentido común es pedir a sus ciudadanos, a sus gobernados de los cuales debería ser un claro ejemplo, que abandonen su costumbre de ahorrar en dólares y lo hagan en pesos, cuando ella tiene atesorados cerca de U$S 3.100.000, su hotel en Calafate anuncia sus habitaciones en dólares y su difunto esposo que compró la suma de dos millones de dólares aprovechando una información confidencial que disponía en función de su alta jerarquía.

Otra falta de sentido común, de sus numerosos ejemplos, es mantener a funcionarios corruptos en sus funciones. Incluyo en este aspecto, al vicepresidente acorralado por infinidad de evidencias y pruebas sobre su relación y/o participación con el escándalo Ciccone Calcográfica y otros graves delitos.

Su mala fe se evidencia en muchas ocasiones, fundamentalmente cuando expresa aspectos aparentemente inocentes, con un fin ulterior perverso y maligno. Un ejemplo es cuando manifestó en un discurso refiriéndose al creador de nuestra insignia nacional como el doctor Belgrano o cuando dijo muy recientemente que la conscripción militar los hacían los negritos y los pobres.

En ambos casos, estas desafortunadas frases fueron ofensivas para uno de los mayores próceres  de nuestro país, para los negritos y pobres que hicieron la conscripción y fueron pronunciadas públicamente para menospreciar, desprestigiar y socavar a nuestra FF.AA.

Afortunadamente no pronuncio estas venenosas frases, ante los sobrevivientes del Crucero ARA “Dr. Belgrano” como tampoco en el segundo caso, a los pobres y negritos que recuperaron o pelearon en la guerra de Malvinas.

Las consecuencias podrían haber sido seguramente violentas.

Las falsedades, los engaños, la tergiversación y el veneno que destilan las palabras de esta “asociación ilícita de la verborragia y falsedad gubernamental” ya está sobrepasando todos los límites

Y Cristina, presidente emérita de esta lamentable  asociación, en su desesperación ante su segura caída, juicio y prisión consiguiente, incrementa sus torpezas, no solo verbales, sino también en sus decisiones gubernamentales que hace que el fin se precipite más rápidamente.

Utilizando su “académica” clasificación a lo expresado por su principal aplaudidor  puedo afirmar que la presidente desde ya muy temprana edad toma diariamente dos comprimidos que  condicionan negativamente su gestión: “ineptisol” e “incapasimina” (De este ultimo, dos comprimidos diarios).

Debería tomar también algún remedio para combatir su “incontinencia verborrágica aguda” que tanto mal le hace a su labor presidencial

Solo esperamos que la presidente se recupere y vuelva a la normalidad.

Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                 

alfredo@weinstabl.com.ar

 

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