Errores, engaños y falsedades del kirchnerismo

En la gestión de los Kirchner hay una gran cantidad de ejemplos, pero la nacionalización de YPF es realmente la más grave y sin lugar la más trascendente de las tortuosas maniobra e incoherencias del gobierno.

Sombras de YPF

Por Alfredo Raul Weinstabl – Los errores, engaños y falsedades del kirchnerismo son cada vez más groseros, descarados y obscenos. Con la soberbia característica del que se cree dueño de la verdad revelada, la presidente miente a la ciudadanía con un desparpajo y descaro absoluto, creyendo que el pueblo no tiene memoria o que no tiene las condiciones necesarias para procesar la información recibida.

En la gestión de los Kirchner hay una gran cantidad de ejemplos, pero la nacionalización de YPF es realmente la más grave y sin lugar la más trascendente de las tortuosas maniobra e incoherencias del gobierno.

No voy a tratar los pormenores de este escándalo, con graves ribetes internacionales, y seguramente con consecuencias negativas para el país, simplemente quiero destacar las profundas incoherencias:

  • YPF fue privatizado por el gobierno del presidente Carlos Saúl Menem en el año 1992. Pero para lograrlo, ya que no le alcanzaban los votos en el Parlamento, contó con el imprescindible y decisivo apoyo del gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner a la sazón presidente de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que agrupaba a Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa , Mendoza, Neuquén, Salta y Santa Cruz.

La privatización de YPF fue “una reivindicación histórica”, dijo Néstor Kirchner en aquella oportunidad y alegaba que se terminaría la empresa manejada por 15 o 20 gerentes y que para lo santacruceños la privatización no era la entrega de la soberanía.

Paralela y simultáneamente, Cristina Fernández de Kirchner, cuando era diputada en el Congreso Nacional por la provincia de Santa Cruz, defendía e impulsaba, la ley que privatizaría la petrolera YPF.

Algunos analistas dicen que Cristina ha perdido el rumbo. Otros, los más serios, alegan que la presidente nunca tuvo un rumbo definido en lo que al país le conviene.

Por este apoyo la Nación “reconocía” una deuda de 480 millones de dólares con la provincia. En definitiva, la provincia recibió, en 1993, US$ 654 millones. Con ellos, adquirió acciones. Las de YPF le permitieron hacer un gran negocio: las compró en US$ 290 millones y, seis años más tarde, las vendió por US$ 654 millones. Kirchner envió esos fondos al exterior. Nunca hubo una restitución plena ni una adecuada rendición de cuentas. (ref.1).

  • Veinte años después la presidente Cristina Kirchner adopta una decisión  180º inversa a su postura del año 1992 y nacionaliza YPF. Las argumentaciones de esta decisión son diametralmente opuestos a los que esgrimió tan vehemente en el año 1992. El senador Menem, también en un giro de 180º, apoya la decisión gubernamental.

Lo mencionado en forma tan abreviada y suscita encierra no solo una contradicción tan enorme, sino también en su ejecución, desprolijidades, absurdos, errores y torpezas de tal magnitud y gravedad que el anuncio de la nacionalización de YPF por parte de la presidente puede encuadrarse como un verdadero acto delictivo.

Uno de estos absurdos es haber nombrado interventor en la recientemente nacionalizada YPF, al ministro de Planificación, Julio de Vido, precisamente el responsable directo, durante casi los diez años de gobierno kirchnerista, del control y auditoría de la empresa petrolera.

Peronismo las pelotasNo más de un año atrás, la presidente y el ministro ponderaban la marcha de la empresa Repsol–YPF y Cristina felicitaba a YPF por aumentar la producción de petróleo y gas y el volumen de inversiones efectuadas.

La pregunta que podría uno formularse ante esta situación casi inimaginable, es si Cristina y su gran legión de cortesanos, y Menem, a quien podría considerarse el ícono de la privatización, tienen convicciones o los mueve otro tipo de incentivo en esta decisión.

 La respuesta surge con meridiana claridad: tanto Menem, como los Kirchner no los impulsaba ningún tipo de convicción ni tampoco tienen ninguna clase de ideología definida. Simplemente les urgía la necesidad de fondos para continuar por un tiempo más su aferramiento al poder.

Lo mencionado está tan claramente documentado por abundantes videos que testifican como el kirchnerismo de los años 90 pronunciaba un discurso en favor de la venta de la compañía. En muchas filmaciones, grabaciones, discursos y declaraciones a los medios, se muestra un contrasentido y una incoherencia tan notoria y evidente, que podría hacerse fácilmente una película (que seguramente ganaría varios premios) titulada “Los absurdos gubernamentales del kirchnerismo”.

La mayoría de los  argentinos somos dóciles, mansos y pacientemente aceptamos sin hesitar, lo que el gobierno nos impone de una manera u otra.

Algunos, por que no tienen memoria, otros porque no les conviene recordar, otros por que nos les interesa y la gran mayoría porque no saben de lo que se trata o significa. También hay temerosos y cobardes que bajan los brazos, dándose por rendidos sin ofrecer resistencias, ante la omnipotencia de este Estado autoritario.

Ante los tejes y manejes del gobierno, el ciudadano argentino, sin la alternativa de una oposición viable y consistente, no reacciona y se mantiene prescindente, pasivo y alejado, casi anestesiado ante los vaivenes de la política nacional.

Lo concreto es que el gobierno y para explicarlo gráficamente y en términos populares, nos obliga voluntaria o forzadamente, conscientes o inconscientes, a tragarnos el sapo.

Para ello utiliza diferentes y variados procedimientos: desde apelar al conocido sentimentalismo de los argentinos hasta la invocación a un nacionalismo inconducente y estéril, entre otras metodologías de manejo de la información y de manipulación de las masas.

Algunos analistas dicen que Cristina ha perdido el rumbo. Otros, los más serios, alegan que la presidente nunca tuvo un rumbo definido en lo que al país le conviene. Si en cambio, tuvo rumbo claro en lo que a su conveniencia personal se refiere. Ante estas incoherencias el país retrocede día a día en el concierto de las naciones.

Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                 

[email protected]

NOTAS:

1.- Probablemente el tema de las regalías petroleras de la provincia de Santa Cruz constituya el mayor caso de corrupción de nuestra historia. Son los famosos fondos que el ex presidente Kirchner sacó ya hace casi dos décadas del país a fin de preservarlos de… ¿¿?? .  Nunca se supo a ciencia cierta a cuanto ascendió la suma, dado el tiempo transcurrido. Hace unos siete años atrás se sospecha del orden de los 1.300 M a 1.500 M de dólares en función de los intereses acumulados a través de ese lapso. Parcialmente el gobernador de la provincia de Santa Cruz, fue blanqueando parte de los fondos. Pero nunca se conoció  la ruta del dinero, las comisiones cobradas, los intereses devengados y toda la operatoria relacionada con este escandaloso caso. Nunca hubo transparencia y acceso público a este tema. Hubo infinidad de pedidos relacionados a ello, desde ámbitos públicos y peticiones privadas, desde la oposición política, hasta de simples ciudadanos. El silencio fue siempre la respuesta. Es conocido el dicho que el que calla otorga. Ya quedan pocas dudas sobre que estamos en presencia de un ilícito de absoluta torpeza y de características mayúsculas.

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