Preso político del gobierno argentino escribió tres cartas

Para el cronista las aguas bajan claras en Río Turbio. Antes había un plan productivo y de desarrollo energético, aún cuando tuviera fallas y eventual desvío de algunos fondos; hoy existe un plan de achique y cierre sin importar el costo social. Al margen de cómo lo evalúe el juzgado de Rodríguez, en ese expediente Julio De Vido se anotó una victoria. Él no fue el protagonista ni su sólido letrado Rusconi, quien el 25 de octubre pasado había informado al periodismo que en el gas licuado “Bonadio se basa en una pericia que está realizada por información del sitio de Internet Rincón del Vago”.

Julio De Vido, un nuevo preso político de la Argentina de Macri

Julio De Vido, un nuevo preso político de la Argentina de Macri

Por Emilio Marín. De Vido se defiende y ataca al gobierno del ingeniero Macri. El exministro de Planificación y desaforado diputado del FPV está preso desde el 25 de octubre pasado. Al cumplir 100 días de detención emitió una tercera carta desde el Penal de Marcos Paz. Allí dice varias verdades, aunque no todas las verdades.

Desde el punto de vista jurídico y político, lo que una parte de la justicia y el gobierno del PRO-Cambiemos han hecho con el arquitecto Julio de Vido no tiene nombre. O sí: una violación de la ley y el estado de Derecho.

Es que la Sala II de la Cámara Federal, en voto dividido, pidió su desafuero como diputado nacional, basado en dos procesamientos judiciales. Y la Cámara Baja, más baja que nunca, votó el desafuero el 25 de octubre pasado con 176 votos a favor y una abstención (79 ausentes). El arquitecto De Vido se presentó con su abogado Maximiliano Rusconi en el juzgado de Luis Rodríguez y quedó detenido.

La grosera irregularidad, que vicia todo el proceso, es que el exministro no sido indagado en esas dos causas, elemento básico para que los magistrados evaluaran su conducta a la luz de los indicios o pruebas que tuvieran.

El hombre estaba a derecho, había designado abogado, ejercía como legislador de la oposición y presidía una comisión, por lo que no había obstruido la investigación judicial ni tenía planes de fuga. Si hubiera tenido intenciones de ese tipo las habría concretado antes, pues el 25 de julio pasado ya había habido un primer intento de desaforarlo como paso previo a su detención cuando el macrismo invocaba hipócritamente la “inhabilidad moral” y el artículo 66 de la Constitución. Esa vez tuvo 95 votos a su favor y el plan capotó.

Hubo dos diferencias entre el primer y el segundo intento. El juez Rodríguez, que entiende en la causa por supuesto desvío de fondos destinados a Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, no había solicitado el desafuero. Toda la jugada del mes de julio tenía que ver con la maniobra macrista de ganar las PASO de agosto agitando la seudo bandera de lucha contra la corrupción. En cambio en octubre medió el fallo dividido de la Sala II, donde Martín Irurzún y Leopoldo Bruglia dejaron en minoría a su colega Eduardo Farah y resolvieron desaforar y detener a De Vido porque como ex funcionario podía tener influencias políticas para obstaculizar el proceso judicial. La llamada “doctrina (sic) Irurzún” se cobró así una víctima, en sintonía perfecta con Mauricio Macri, un multiprocesado en funciones que sí tiene, por lo visto, gran influencia tribunalicia y que usó electoralmente este caso.

Río Turbio, aguas claras

En esa causa por Río Turbio, la acusación contra De Vido y otros ex funcionarios es por 265 millones de pesos que se habrían desviado de sus objetivos. No es por menospreciar ninguna posible estafa al erario, pero en comparación con los 200.000 millones de dólares que los escribas de Clarín como Nicolás Wiñazky estiman que manejó Planificación Federal en 12 años, serían un monto enano. De todos modos está muy bien que se investigue, pero no que se castigue al procesado con prisión preventiva y linchamiento mediático y político.

El otro expediente que engrosaba las acusaciones es por importaciones de gas licuado entre 2008 y 2015. Lo llevó el impresentable Claudio Bonadío, alias pistola Block o Servilleta, lo que hace dudar de los presuntos sobreprecios. Esas operaciones se hicieron con YPF y 15 petroleras, pesos pesados de origen español, holandés, Petrobras y Gazprom. Si hubo delitos, deberían ser condenadas ambas partes, el funcionario que recibió coimas y los empresarios que las pagaron. Y eso sería inédito en Argentina.

Por eso, de ambas causas, la que tuvo el peso principal de la opereta que llevó a prisión a De Vido fue la de Río Turbio. Y la realidad le dio una gran mano al acusado, a la luz de los acontecimientos de esa localidad santacruceña de las últimas semanas.

En su tercera misiva desde Marcos Paz, al defenderse y explicar las razones por las que se siente cautivo del gobierno, aquél enfatizó lo de Río Turbio: “la recuperación del carbón para la matriz eléctrica argentina a través de inversiones inéditas en el Yacimiento Carbonífero de Río Turbio y la construcción de una usina térmica de 240 MW para inyectar energía a la red nacional y también potenciar el desarrollo industrial de Santa Cruz”.

Esa fue la política del gobierno anterior para ese emprendimiento. La situación actual es lamentable, con más de 200 cesantías y amenazas de cierre. Los trabajadores tomaron la mina para defender la fuente de trabajo y hubo movilizaciones de la localidad y ciudades vecinas para evitar esa catástrofe laboral y social, con la Gendarmería lista para reprimir esa protesta social.

Para el cronista las aguas bajan claras en Río Turbio. Antes había un plan productivo y de desarrollo energético, aún cuando tuviera fallas y eventual desvío de algunos fondos; hoy existe un plan de achique y cierre sin importar el costo social. Al margen de cómo lo evalúe el juzgado de Rodríguez, en ese expediente Julio De Vido se anotó una victoria. Él no fue el protagonista ni su sólido letrado Rusconi, quien el 25 de octubre pasado había informado al periodismo que en el gas licuado “Bonadio se basa en una pericia que está realizada por información del sitio de Internet Rincón del Vago”. Sobre la causa de Turbio, fueron los mineros y sus familias movilizadas los que le dieron un fuerte argumento al preso político.

Un balance positivo

Ese preso había emitido otras cartas desde el penal. Una fue para ponderar al expresidente Kirchner, en el séptimo aniversario de su muerte. De Vido cuestionó las declaraciones de CFK con Gerardo Rozin, cuando no quiso poner las manos al fuego por él sino sólo por su círculo íntimo familiar. Allí deploró que sus compañeros de bancada del FPV no hubieran bajado el 25 de octubre al recinto a defenderlo, una vez que el PRO-Cambiemos lograra el quórum, por lo que en el debate nadie lo sostuvo y no tuvo un sólo voto a favor.

Otra misiva suya polemizó con José Luis Gioja, por el mismo desapego a su defensa: llamó “ortiva” al tres veces gobernador sanjuanino y titular del PJ a nivel nacional, y le recordó la cantidad de obras realizadas en esa provincia con financiación federal.

Y la tercera carta es la ya mencionada por Río Turbio, donde enumera las 43 razones por las que el gobierno neoliberal lo tiene encarcelado. Entre otras, “la recuperación del Correo Argentino, en manos del Grupo Macri; la recuperación de Aguas Argentinas, en manos del Grupo Suez y la creación de AySA; la recuperación del espacio radioeléctrico, en manos de Thales Spectrum; la recuperación de Aerolíneas Argentinas, en manos del Grupo Marsans; la recuperación de YPF, en manos del Grupo Repsol; la terminación de Atucha 2, la terminación de Yacyretá”.

Este balance positivo es correcto y en efecto explica la furia macrista contra De Vido, pero también contra la expresidenta, que por ahora no está presa.

Las diferencias y omisiones

La primera crítica a la carta del preso político es a su tono excesivamente individual, como si lo de doce años en Planificación hubiera sido suyo y del equipo del ministerio. Obvio que esto no justifica la actitud de la expresidenta, muy electoralista, de no haber salido en defensa del detenido, ni menos aún la traición de dirigentes del FPV que frente a las detenciones se escudaron en el cobarde y oportunista “yo no fuí”.

La segunda diferencia que tiene el cronista con las “43 razones” es a su tono épico supuestamente antimonopolista que no fue la tónica de aquella gestión. Hubo un modelo capitalista de desarrollo, “capitalismo inclusivo”, con mayor presencia del Estado, lo que fue favorable, pero no supuso el fin de los negocios de monopolios nacionales y extranjeros.

Un ejemplo es la expansión de Aeropuertos Argentina 2000, de Eduardo Eurnekian, que se benefició de la privatización de los 33 aeropuertos del país con Carlos Menem en 1998, por treinta años, hasta 2028. Debía pagar un canon al Estado de 175 millones de pesos anuales pero hasta 2002 adeudaba 500 millones de canon. En 2005 Kirchner y De Vido renegociaron con ese monopolio en vez de quitarle la concesión. AA2000 emitió acciones en la Bolsa, con lo que recaudó varios millones de pesos, y entregó al Estado una parte de las mismas a cambio de la deuda. De allí en adelante el canon no lo pagó más en cash sino “en obras” para la Fuerza Aérea.

Un negocio redondo para Eurnekian. Hoy su empresa Corporación América Airports cotiza en Wall Street, donde espera recaudar unos 550 millones de dólares; maneja 53 aeropuertos de siete países, ubicando su sede central de Luxemburgo, igual que Techint, para pagar menos impuestos.

Quiere decir que se hicieron muchas cosas bien, pero hubo conciliación y negocios con los monopolios. No fue todo patriótico-nacional y menos aún antimonopolista.

La tercera observación a la carta es la falta total de autocrítica. De Vido defendió a su secretario de Coordinación, Roberto Baratta, preso, pero no cuestionó a los detenidos Ricardo Jaime y José López, éste último sorprendido con las manos en los bolsos con 9 millones de dólares. López era su mano derecha, o su izquierda, bah, y robaba a dos manos. De eso tiene que hacerse cargo el exministro, si quiere ganar credibilidad en su defensa. Lo dice el cronista, que reclama la libertad de De Vido pero no pone las manos al fuego por él.

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Una respuesta en Preso político del gobierno argentino escribió tres cartas

  1. Ramon 6 febrero, 2018 en 4:41 pm

    Hay que defender a los trabajadores. Solamente con Devido. Amado. Jaime. Lázaro. López. Anibal. Todos estos patriotas comandados pos Cristina. Solamente ellos nos pueden llevar a tener la Felicidad que merecemos. Saludos a todos y todas.

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