AMIA: No hay pruebas contra Irán y Nisman era un narcisista

“La prioridad norteamericana e israelí era desprestigiar y aislar a Irán. Descubrir la verdad les importaba poco y nada (…) En los hechos, la memoria de los 85 muertos de la AMIA se puso al servicio de los intereses geopolíticos de Estados Unidos e Israel. Lo hicieron Nisman, la DAIA y sus aliados extranjeros."

El atentado a la AMIA, un misterio, dentro de un enigma envuelto como secreto.

El atentado a la AMIA, un misterio, dentro de un enigma envuelto como secreto.

Por Lázaro Llorens. Caso AMIA: el politólogo judío Carlos Escudé afirma que no hay pruebas contra Irán y se burló de Nisman. En una exposición que se puede ver en el video adjunto, Escudé sostuvo que “no existen evidencias de que Irán haya sido responsable de ninguno de los dos grandes atentados terroristas perpetrados en la Argentina”. También dijo que los dos principales y únicos testimonios que involucran al país persa con el atentado a la AMIA son falsos. Y que el fiscal Nisman era un “narcisista”, “cazador de elefantes”, al servicio de Estados Unidos e Israel, cuyo único objetivo era “desprestigiar y aislar a Irán”.

Carlos Escudé es un politólogo y escritor argentino que algunos atribuyen un origen judío, mientras que otros lo niegan, no obstante figurar su apellido en el listado oficial de sefardíes publicado por España. Y el mismo ha reconocido haberse circuncidado y practicar la religión judía, por lo que su empatía con Israel y antipatía con sus adversarios como Irán resulta indudable. Estudió en la Universidades de Yale, Oxford y en la Universidad Católica Argentina. Durante los 90 fue funcionario de Carlos Menem como asesor especial del entonces ministro de Relaciones Exteriores Guido Di Tella, mentor de las “relaciones carnales” con Estados Unidos. Actualmente es investigador del CONICET y director del Centro de Estudios de Religión, Estado y Sociedad –CERES-, que funciona dentro del Seminario Rabínico Latinoamericano “Marshall T. Meyer”. Un centro educativo del judaísmo conservador dedicado a la formación de rabinos cuyo propósito es “difundir” y “perpetuar” la religión judía en las comunidades latinoamericanas. En especial en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El tema con Escudé es que, en un artículo en las revista Voces del Fénix, luego refrendado en una conferencia, el analista y escritor afirmó que no había evidencias para involucraran a Irán con el atentado a la AMIA. Provocativamente, el título de su artículo y exposición, que se puede ver en este video, es ¡Y Luis D’Elía tenía razón! El triángulo Argentina-Estados Unidos- Iran”. En él, el politólogo judío además disparó mordaces comentarios contra el fallecido fiscal de la AMIA, Alberto Nisman, también de origen hebreo, caracterizándolo como un “narcisista” “cazador de elefantes” que se puso al servicio de Estados Unidos. Mirá el video.

No existen evidencias de que Irán haya sido responsable de ninguno de los dos grandes atentados terroristas perpetrados en la Argentina. La acusación de que el atentado contra la AMIA fue planeado por Rafsanjani y sus ministros parece fraudulenta. Ni el joven Rezai ni el Testigo C son confiables” dice al respecto Escudé, coincidiendo así, paradójicamente, con la postura del dirigente kirchnerista Luis D’Elía, quien desde el 2006 sostuvo que las pruebas del fiscal Nisman para involucrar a Irán con la causa AMIA eran falsas y estaban motivados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel. De allí el provocador  título que eligió Escudé para su artículo y exposición.

Producida la muerte de Nisman, sin embargo, decidí pasar a una acción investigativa casi policial. Me llamaba la atención la ausencia de pruebas y el exceso de conjeturas en la denuncia del fiscal contra Cristina Fernández de Kirchner. También me sorprendía una curiosa reiteración: Nisman había intentado poner presos a tres presidentes: (Akbar Hashemi) Rafsanjani en 2006, (Carlos) Menem en 2008, y Cristina Fernández en 2015. No un presidente, como cuadraría a la ambición de cualquier fiscal que se precie, sino tres” ironizó Escudé.

El dudoso testigo Ahmad Rezai

¿En qué fuentes se basó el fiscal Nisman para denunciar a la cúpula del gobierno iraní en el 2006? se pregunta Escudé, a lo que responde: “Di con parte de la respuesta en el Wall Street Journal del 16 de octubre de 2007, en una nota de Bret Stephens titulada “El al-Qaeda de Irán”, basada en nuestro caso. Allí se dice que, en 1998, un desertor iraní, Ahmad Rezai, “confirmó que la decisión de atacar había sido tomada por el Sr. Rafsanjani y sus principales ministros, supuestamente en una reunión del 14 de agosto de 1993 que tuvo lugar en la ciudad iraní de Mashad, y que los perpetradores fueron entrenados en el Líbano por oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní. El Journal traía otro dato crucial: Ahmad Rezai era hijo del mayor general Mohsen Rezai, comandante de la Guardia Revolucionaria cuando se produjo el atentado. Y Rezai padre (que en las elecciones de 2009 fue candidato conservador a presidente de Irán) es uno de los imputados por Nisman con alerta roja de Interpol”.

A partir de esta nota del Wall Street Journal Escudé decidió investigar el historial del hijo delator, y se encontró con que “al joven Rezai escapó de Irán en 1998, cuando tenía 22 años. Junto a su amigo Ali Tavanania, aterrizó en Estados Unidos con visa de refugiado político, y en junio de ese año comenzó con una seguidilla de entrevistas. Fue entonces que, entre muchas otras presuntas abominaciones del régimen, acusó a su padre, a Rafsanjani y a sus ministros de haber ideado el ataque a la AMIA.”

“En 2005 Ahmad se arrepintió y regresó a Irán. Se había casado con una norteamericana de quien tiene una hija. Durante su estancia en Teherán el joven Rezai declaró que todo lo que había dicho en Estados Unidos era falso. Sin embargo, al poco tiempo Ahmad estaba otra vez en tierra estadounidense. Allí le pierdo la pista hasta que decidió regresar a Irán en 2011. Los informes son contradictorios. Algunos dicen que nunca llegó y otros que fue expulsado.”

“Pero lo cierto es que el 12 de noviembre de ese año, Ahmad Rezai apareció muerto en el Hotel Gloria de Dubai. A esas alturas tenía 35 años. Primero se dijo que había sido un suicidio y luego, un asesinato. Los iraníes dijeron que el Mossad era culpable y los occidentales acusaron a los iraníes. Así, el informante desertor que en 1998 proveyó la información en que se basó la acusación de Nisman contra la cúpula iraní, y que en 2005 se desdijo, murió en circunstancias parecidas a las del propio Nisman. Muertes especulares, donde los servicios de inteligencia de uno y otro bando se culpan recíprocamente”.

El mercenario “Testigo C

Además de poner en dudas la calidad del testimonio del joven Rezai, en su exposición, Escudé descalificó también lo dicho por Abolghasen Mesbahi, más conocido en el expediente de la AMIA como el famoso “Testigo C”. Única prueba y testimonio secreto con el cual el fiscal Nisman, en el 2006, decidió pedir la captura internacional del ex presidente persa  Akbar Hahsemi Rafsanjani y sus principales ministros, por su supuesta participación en la voladura de la AMIA.

Comprobé que la información brindada por Mesbahi era la misma que la atribuida al joven Rezai, gracias a un artículo del conocido historiador norteamericano Gareth Porter, publicado en febrero de 2008 por la emblemática revista The Nation (…) Mesbahi había sido un funcionario alto de la inteligencia iraní que trabajaba para Washington. En 1988 se había sospechado de él en Teherán y estuvo brevemente preso, pero fue liberado y siguió trabajando. Finalmente, en 1996 desertó y se estableció en Alemania.”

“En una primera etapa fue usado como “testigo” con identidad secreta. Pero cuando se tuvo noticias en ámbitos más amplios de que, antes de desertar, había sido un agente doble, perdió credibilidad. Se necesitaba alguien que corroborara las declaraciones del desprestigiado Testigo C, y ese alguien fue el joven rebelde Rezai”, detalló Escudé en su políticamente incorrecta exposición, que no mereció ni una línea o comentario en ningún medio argentino, a pesar de la gravedad de sus acusaciones.

El narciso Nisman

Por último, el politólogo y escritor, disparó durísima ironías respecto el desempeño del fiscal Nisman, quien apareció muerte el 18 de enero del 2015 en el baño de su casa fruto de un disparo en la sien, calificándolo de un “narcisista” “cazador de elefantes” al servicio de Estados Unidos.

Siempre pensé que haber pedido la detención de estadistas tan encumbrados, en vez de limitar la acción de Interpol a personajes menores como Mohsen Rabbani (el agregado cultural iraní, acusado de haber comprado la Trafic que supuestamente se usó como coche-bomba), era la mejor forma de no conseguir nada” cuestionó Escudé. “Además, ¿cómo podían existir pruebas válidas que vincularan un atentado en Buenos Aires a la cúpula de la teocracia persa? No obstante, me dejé embaucar. Creí que existía evidencia de algún tipo de involucramiento iraní. Me parecía tan obvio como que Hitler fue un demonio” agregó.

“En verdad, Nisman fue en vida un auténtico cazador de elefantes. ¿Y si además se había dejado tentar con la posibilidad de participar en el gran juego de la geopolítica mundial, subordinando la búsqueda de la verdad en la causa AMIA a objetivos “más importantes”, como el de frenar a Irán, polo de un eje del mal? La pregunta conmovía los cimientos de mi fe en Occidente” reconoció el analista sobre el final de su tesis.

“La prioridad norteamericana e israelí era desprestigiar y aislar a Irán. Descubrir la verdad les importaba poco y nada (…) En los hechos, la memoria de los 85 muertos de la AMIA se puso al servicio de los intereses geopolíticos de Estados Unidos e Israel. Lo hicieron Nisman, la DAIA y sus aliados extranjeros. Y eso es demasiado incluso para el Realismo Periféricoremató.

Fuente: Striptease del poder

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