Un 25 de mayo con locros, roscas, Tedeum y muchas polémicas

Ahora, como el año anterior, la Plaza estuvo vallada y con policías que no hubieran dejado pasar ni a Manuel Belgrano y los 251 asambleístas de las jornadas de 1810 que culminaron en el gobierno patrio.

Macri, Awada y la Iglesia Católica

Macri, Awada y la Iglesia Católica

Por Emilio Marín. Un 25 de mayo con locros, roscas, Tedeum y muchas polémicas. Este 25 de mayo no tuvo grandes demostraciones populares. Hubo los tradicionales locros y empanadas familiares, sociales e institucionales, pero sobresalieron las discusiones políticas en actos, televisión y la Catedral.

Una de las diferencias con el gobierno anterior es que Mauricio Macri no organiza festejos populares por fechas como el 25 de mayo. Nada de concentraciones populares en la Plaza de Mayo, recitales y menos un feriado puente, en este caso para el viernes 26, que promocionara el alicaído turismo interno.

Ahora, como el año anterior, la Plaza estuvo vallada y con policías que no hubieran dejado pasar ni a Manuel Belgrano y los 251 asambleístas de las jornadas de 1810 que culminaron en el gobierno patrio.
El presidente recibió un sermón en la Catedral de Buenos Aires, porque el arzobispo Mario Poli dijo desde el púlpito que “muchos pueden pensar que no hay motivo para hacer fiesta patria cuando buena parte de nuestro pueblo no se siente invitado, porque no posee igualdad de oportunidades y carece de lo necesario para una vida digna”.

Quien hablaba estaba en sintonía con el enfoque social que imprimió el Papa Francisco al Vaticano a partir de 2013, aunque los defensores a ultranza de la Iglesia dirán que eso viene de Papas anteriores y la doctrina social de la institución.
Como sea, la cuestión es que Macri no la pasó bien en la homilía. Si la altura de Quito no le había sido benigna el día anterior, cuando viajó para la asunción del presidente Lenin Moreno, las palabras del arzobispo también lo afectaron.
Quizás haya sido por eso que, de regreso a la Casa Rosada, en un acto preparado por la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, con invitados de escuelas y jubilados, pronunció un discurso con conceptos agresivos hacia varios sectores a los que acusó de pretender “creerse dueño de decirnos lo que tenemos que hacer”. Se refería a sindicalistas, empresarios y funcionarios judiciales, que han tenido diversas críticas y reclamos de rectificaciones del rumbo de la Alianza PRO-Cambiemos, que cada vez es más PRO y menos Cambiemos.

Por diplomacia, en la lista de sus adversarios el presidente no incluyó al arzobispo de Buenos Aires. Si en Quito le bajó mucho la presión, Poli se la hizo subir más de la cuenta.
El cronista tiene esa evaluación positiva del mensaje del arzobispo, pero insiste en una reflexión crítica sobre esa paternidad ideológica de la Iglesia sobre el Estado. ¿Por qué el presidente debe ir a escuchar misa el 25 de mayo si el movimiento patriótico de 1810 no dependió de las sotanas? Peor aún, su autoridad de entonces, el obispo Lué, opinó en el Cabildo que mientras hubiera un solo español en América se debía seguir perteneciendo a España. ¿Cuándo llegará una reforma constitucional que separe a la Iglesia del Estado, obviamente asegurando a todas las religiones, no sólo a la católica, las libertades de culto y funcionamiento?

Buenas y malas de la Iglesia

Francisco le había enviado al presidente argentino una breve salutación oficial por el 207 aniversario de la revolución de Mayo, y esto debe ser conceptuado como un mensaje institucional entre estados. Es lo correcto y lo que corresponde. Nada que reprochar entonces.
El Papa sí intervino en un asunto argentino que tiene trascendencia internacional, y lo hizo bien, al enviar una carta a Milagro Sala. Otra vez se solidarizó con esta presa política que el 30 de mayo próximo cumplirá 500 días encarcelada en la prisión de Alto Comedero, Jujuy.

En esa misiva de tono solidario, el Pontífice le manifestó que la acompaña en el momento que está atravesando y le expresó su deseo de que “todo se resuelva bien y pronto”. No fueron palabras al viento sino que están relacionadas con que pronto, en los próximos días, la Corte Suprema de Justicia deberá resolver si otorga la libertad a la dirigente social jujeña o no.
El dictamen pedido a la procuradora Alejandra Gils Carbó ya está en poder de los supremos hace más de dos semanas y plantea que su detención es ilegal, que debe ser puesta en libertad por eso y porque además no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la causa.

El 22 de mayo llegó al país una numerosa representación de países miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la OEA, para realizar en Buenos Aires su reunión número 162. Y si bien no tenía por objeto tratar casos del país sede, sí han recabado testimonios y tomado contacto con organismos de derechos humanos. Por ejemplo, el martes 23 hubo una manifestación numerosa frente al hotel donde sesionaba la CIDH y parte de ésta recibió a representantes de aquellos organismos que lógicamente expusieron el caso Sala entre los más preocupantes de la situación local. También lo que pudo ocurrir aquí si el escandaloso fallo de la Corte Suprema aplicaba el “2×1” a los genocidas presos en causas de lesa humanidad.

O sea que en caso de la jujeña de la Tupac Amaru, el Papa viene jugando muy bien. Sin embargo, tratándose de la Iglesia, la derecha recalcitrante no podía faltar. Y ese espacio lo ocupó el obispo Héctor Aguer de La Plata, en el Tedeum del 25 en aquella ciudad, donde defendió a la Corte Suprema por el mencionado dictamen del “2×1”, cuestionó a una ley provincial que establece -para los actos oficiales sobre derechos humanos- la obligación de hablar de 30.000 desaparecidos y de calificar a la dictadura como “cívico-militar”. Sobre aquel número de víctimas, Aguer dijo que era una “cifra mágica” y que se podía hablar de 29.999 o de 30.001 desaparecidos. Sin quererlo, el fascistoide ornamentado puso sobre el tapete el caso del desaparecido Julio López, en democracia, porque en las marchas reclamando por su aparición se lo mencionaba como el desaparecido 30.001.
Pese al negacionismo de monseñor Aguer y las provocaciones de la defensora de genocidas, Cecilia Pando, la causa de los derechos humanos goza de buena salud. Y como en el resto del país con otros represores, en Córdoba el ex general Luciano B. Menéndez y otros cuatro subordinados (Jorge E. Acosta, Gino Padován, Carlos A. Díaz y Arnoldo López) vieron frustrados por un fallo judicial su pretensión de salir en libertad con el beneficio del “2×1”.

¿Candidata o conducción?

Entre las polémicas de la semana estuvo el reportaje que Cristina Fernández de Kirchner concedió a cuatro periodistas de C5N: Gustavo Sylvestre, Víctor Hugo Morales, Roberto Navarro y Daniela Ballester. La ex presidenta jugó de local en el Instituto Patria, hasta donde fueron los periodistas, en tanto unas mil personas estuvieron en la calle alentándola. Recibieron unas palabras suyas cuando el reportaje terminó, como en los viejos tiempos de la oratoria para los militantes en los patios de las Palmeras.

El reportaje duró una hora y media, y CFK se manejó con la solvencia y seguridad que le reconocen aún sus adversarios y parte de sus enemigos. Por supuesto no iba a repetir el papelón del presidente que balbuceó “9.000 y pico” cuando la Legrand le preguntó por la jubilación mínima. Cristina sabe de lo que habla y lo dice sin vacilaciones.
Resultó claro de la entrevista que ella ha retomado una función de dirigente principal del espacio kirchnerista-peronista, que anduvo a los tumbos en este año y cinco meses pos derrota. Lució determinada a organizar una oposición política contra un gobierno que aplica un ajuste bestial y ha roto el contrato electoral de la campaña de 2015.
Su idea es armar un frente lo más amplio posible, claro que con el kirchnerismo y FPV como núcleo, sumado a la parte sustancial del Partido Justicialista, para presentar una lista en octubre en el principal distrito del país que propine una derrota al macrismo. Esa es su idea y así fue expuesta a C5N.

Su reaparición con pilas recargadas es una buena noticia para su alicaído sector pero también para muchos otros que no son peronistas y necesitan un frente opositor, golpeados como están social y económicamente por el ajuste neoliberal.
Hasta allí llegan las certezas. Si va a ser candidata a senadora o no, eso no está asegurado, aunque aclaró que “si es necesario que sea candidata para tener más votos, lo soy”. Si su sector va a aceptar la competencia con Florencio Randazzo en las PASO, tampoco quedó claro. Cuál es la autocrítica por aspectos deficitarios de su gestión anterior, tal asunto no fue considerado. ¿Cuál será el grado de amplitud para con los dirigentes que rompieron con el kirchnerismo, armaron otros espacios y negociaron benévolamente con Macri? Daría la impresión que ella no descarta readmitirlos, pues se negó a tratarlos de “traidores” y juzgó que “no estuvieron a la altura de las circunstancias”.

Fue muy interesante su alusión a las medidas que hoy serían importantes de decretar en una emergencia alimentaria, tarifaria, laboral y farmacológica, restituir precios cuidados e intervenir toda la cadena de valor. El sentido general es muy auspicioso, para reparar lo destruido por el gobierno de los CEO.
La argumentación, en cambio, es defectuosa, pues CFK aseguró que el rol del Estado es “intervenir no en contra de los poderosos sino a favor de los que más necesitan para equilibrar la balanza”. Grave error de su idealizado capitalismo “fifty-fifty. La única verdad es la realidad: si no se actúa contra los poderosos no habrá manera de favorecer a los que más lo necesitan.

Texto enviado por el autor para su publicación

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