No sé lo que quiero, pero lo quiero ya

La tecnología avanza a una velocidad exponencial pero nosotros biológicamente somos los mismos, nuestros cerebros evolucionan sin dudas pero no a la velocidad que la tecnología impone.

No sé lo que quiero, pero lo quiero ya

Sumo: banda argentina de post-punk y reggae formada en el año 1981, en la ciudad de Hurlingham y disuelta a principios de 1988.

Por Gustavo Claudio Segnini. La era de la inmediatez. Un tema de la década del 80 de Sumo decía “No sé lo que quiero, pero lo quiero ya”.

En esos años Internet era un tema de investigadores y casi sin acceso al público en general; si tenías que buscar algo que no entendías podías acudir a una biblioteca, a una vieja enciclopedia en papel en tu casa o a tu abuelo, si querías saber que pasaba en el mundo dependías de la voluntad de los medios de comunicación para informarte (en caso que les interesara contarte lo que realmente pasaba), si querías vender algo tenías que poner un cartelito hecho a mano o publicar un aviso clasificado y si querías comprar algo tenías que ir al centro comercial de tu barrio.
Sin dudas era otro mundo donde la inmediatez era para las urgencias, todo transcurría a otra velocidad y los cambios se asimilaban como una buena y lenta digestión.

No pasaron tantos años para llegar a esta época actual, la era de la inmediatez: Murió tal actor ¿Dónde actuó? Googleo desde mi teléfono móvil y ahí está el dato ¿será cierto el dato?, ¿quién certifica la información?, necesito comprar algo y buscar precios y características entro a una página de comercio electrónico y decido; pero a diferencia si salgo a comprar a un comercio me vuelvo con lo que compré, para la compra digital todavía tengo que esperar unos días, quiero ir al cine y saco las entradas pero luego tengo que ir al cine (si, existe Netflix pero los estrenos para verlos dignamente tenes que ir al cine), para tener un hijo todavía hacen falta 9 meses, el verano sigue tardando la misma cantidad de meses para llegar, los hijos siguen demorando el mismo tiempo para crecer y la naturaleza como un gran rey sigue marcando los tiempos de la vida.

La tecnología avanza a una velocidad exponencial pero nosotros biológicamente somos los mismos, nuestros cerebros evolucionan sin dudas pero no a la velocidad que la tecnología impone.

Todo lo queremos ya y eso parece ser la “evolución” de la sociedad de consumo, innovación explosiva y descarte, ansiedad de tener y sensación de realmente no tener nada.
El gran trabajo será mantener el equilibrio, no ser un troglodita aferrado a cosas que no volverán ni ir tan rápido que nos perdamos de ver el paisaje. Manejar nosotros los tiempos, ese el gran tema.

La tecnología aislada es solo para los laboratorios científicos, cuando pensamos en las ventajas para nuestra sociedad necesariamente requieren de una visión más humana que ayude a resolver los conflictos que si requieren de la inmediatez y que parecen ser eternos: el hambre, las guerras, la codicia humana, la profunda desigualdad, la niñez que se agota en poco tiempo y que no puede esperar.

Somos protagonistas de un tiempo de cambios profundos y veloces. Deberíamos ir hacia tiempos donde sea digno ser habitante de nuestro planeta.

Ahora que sabemos lo que queremos , deberíamos hacerlo ya.

Gustavo Claudio Segnini
Enero de 2017

Texto enviado por el autor para su publicación

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