George Bush y Tony Blair crearon el Estado Islámico

Ahora sabemos con seguridad que, de acuerdo con The Guardian, “la invasión de Irak aumentó la amenaza terrorista en el Reino Unido y contribuyó a propagar al grupo terrorista Estado Islámico”. El documento confirma que estos hallazgos “son compatibles con los documentos de inteligencia liberados como parte del informe Chilcot.”

Tony Blair y George W. Bush

Tony Blair y George W. Bush

Por Dr Azzam Tamim. George Bush y Tony Blair crearon el Estado Islámico. Dos años después de ir a la guerra, hace exactamente 11 años, el 7 de julio de 2005, Londres sufrió un ataque terrorista que fue reivindicado por Al Qaeda como un acto de venganza por la participación del Reino Unido en la guerra. Hoy, en retrospectiva, Al Qaeda puede parecer bastante suave en comparación con su sucesor, que nació de las cenizas de la quema de Iraq: Estado Islámico.

Hace trece años, el entonces primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, se basó en pruebas falsas para justificar la adhesión de Reino Unido a la invasión y guerra en Iraq.

Por razones que quizás sólo él conozca, optó por alinearse con la administración neocon del presidente de Estados Unidos de la época, George W. Bush. En ese momento yo y muchos de mis colegas en el movimiento “No a la guerra” advertimos a Blair y al gobierno del Reino Unido en contra de las graves repercusiones de ir a la guerra.

En lugar de hacer caso a nuestros consejos, que fueron ridiculizados y muchos de nosotros excluidos de todas las comunicaciones oficiales del gobierno y de consultas acerca de cuestiones sobre las que previamente habíamos sido consultados. El gobierno de Blair nos trató con desprecio e incluso a veces como si fuéramos enemigos del estado.

Hoy, hemos sido absolutamente reivindicados por el informe Chilcot (*). No sólo Iraq es hoy en día un desastre total, sino que todo Oriente Medio se está ahogando en un mar de sangre. Desde 2003, y a lo largo de estos años, la amenaza terrorista ha crecido de manera exponencial. Al-Qaeda se dividió dando lugar a una facción mucho más letal, el autoproclamado Estado Islámico (IS), que está propagando caos y matanzas por todo el mundo. La sensación de desesperanza y profunda amargura han permitido al-Qaeda y luego al ISIS reclutar a jóvenes no sólo de la región, sino de todo el mundo.

Ahora sabemos con seguridad que, de acuerdo con The Guardian, “la invasión de Irak aumentó la amenaza terrorista en el Reino Unido y contribuyó a propagar al grupo terrorista Estado Islámico”. El documento confirma que estos hallazgos “son compatibles con los documentos de inteligencia liberados como parte del informe Chilcot.”

Me acuerdo muy bien de advertir sobre esto mucho antes de que ocurriese, al igual que a muchos de mis colegas en el movimiento del “No a la guerra”. No había que ser un genio para esperar que esto sucediera, era simple sentido común. Hice la advertencia en varias entrevistas de radio y televisión, así como en mi breve discurso ante los millones que se reunieron en Hyde Park para protestar contra el ataque a Irak y para presionar por el fin de la guerra.

A la mañana siguiente uno de los periódicos de derecha en Londres me ridiculizó y se rio de mi advertencia de que el terrorismo sólo se extendería para convertirse en una amenaza mucho más grande.

Dos años después de ir a la guerra, hace exactamente 11 años, el 7 de julio de 2005, Londres sufrió un ataque terrorista que fue reivindicado por Al Qaeda como un acto de venganza por la participación del Reino Unido en la guerra. Hoy, en retrospectiva, Al Qaeda puede parecer bastante suave en comparación con su sucesor, que nació de las cenizas de la quema de Iraq: Estado Islámico.

Tony Blair y George Bush, así como las personas que colaboraron con ellos, no pueden salir indemnes tras lo que le han hecho a nuestro mundo. Estas personas son los verdaderos autores de las circunstancias que crearon el ISIS. Las víctimas de la invasión de Iraq, incluyendo las familias de aquellos que murieron luchando en todos los bandos, tienen derecho a la justicia, no basta con una simple disculpa ni con derramar algunas lágrimas de cocodrilo.

Fuente: Monitor de Oriente
Original en inglés: Middleeasteye

(*) Anexo de Contrainfo.com

Informe Chilcot. (The Iraq Inquiry)

El informe Chilcot sobre la participación de Reino Unido en la guerra de Irak se ha hecho público, hace una horas. La investigación, un texto de 2,5 millones de palabras, duró siete años y costó 13 millones de euros. El exhaustivo informe analiza cómo se decidió la intervención militar en Irak de 2003 y cómo se gestionó la situación tras el derrocamiento de Sadam Husein. Es uno de los capítulos más oscuros de Tony Blair en su etapa como jefe del Gobierno (1997-2007). Las investigaciones abarcan hasta 2009, fecha en que el sucesor de Blair, Gordon Brown, las encargó. Se lo conoce -al informe- por el nombre del primer presidente designado para la Comisión Investigadora, Sir John Chilcot (1939- )

Seis conclusiones clave del informe

1. Base jurídica insuficiente para la guerra

Sir John Chilcot, el ponente de la comisión de investigación, ha concluido que “las circunstancias en las que se decidió que existía una base legal para la acción militar de Reino Unido en Irak no eran aceptables”. El informe cita algunos de los defectos detectados en el proceso legal, principalmente la recomendación del fiscal general presentada en una reunión del Gabinete de Blair, en la que no se debatió el asunto en detalle. El informe afirma que “había muy poco apetito por interrogar a lord Goldsmith, no hubo ningún debate acerca de la legalidad de sus propuestas”.

2. Manipulación de la inteligencia

El informe critica explícitamente la manera en el entonces primer ministro, Tony Blair, presentó públicamente la información de la inteligencia británica. Sostiene que los servicios de inteligencia “no concluyeron más allá de la duda razonable” que Sadam Hussein producía armas químicas y biológicas. Las declaraciones de Blair se basaron en sus convicciones y no en los juicios emitidos por el Comité de Inteligencia Conjunta (JTC) [en referencia a la parte del Gabinete británico encargada de dirigir las distintas organizaciones de inteligencia].

Los servicios de espionaje británicos también son criticados en el informe, por “no haber profundizado en la posibilidad de que Irak no tuviera armas biológicas o químicas”.

3. La acción militar cuando las alternativas pacíficas no se habían agotado

Una de las informaciones más contundentes de la investigación dirigida por Chilcot es que “no se habían agotado las alternativas pacíficas” en el momento en el que Reino Unido decidió sumarse a la guerra de Irak. El 18 de marzo, cuando se produjo la votación parlamentaria, “todavía quedaban vías diplomáticas por explorarse, la acción militar no era la única opción existente”.  

4. Al Qaeda

Tony Blair había sido advertido reiteradamente de que la invasión de Irak podía desencadenar una mayor actividad terrorista de Al Qaeda, según el informe. No solo se le avisó de que la presencia de Al Qaeda en Irak se vería fortalecida, sino que “se le advirtió de que la invasión sería una amenaza para el Reino Unido”. 

5. Fallos estratégicos

“La situación de Irak en 2009 [fecha en la que concluye el periodo analizado por la investigación] no cumplía con ninguno de los objetivos descritos en enero de 2003″. Los éxitos estratégicos fueron muy limitados”, afirma el informe. Sostienen los investigadores que al final del periodo analizado “la profunda división sectaria amenaza la estabilidad y unidad del país”.

6. Planificación del escenario posterior a la invasión

El informe critica la falta de planificación para el país tras el derrocamiento del régimen. “El Gobierno tenía acceso a multitud de información que hacía prever que la tarea posbélica debería ser ingente para poder aportar estabilidad y unidad a Irak”. Las expectativas presentadas por el Gabinete en 2003 demuestran que no se había analizado al detalle los riesgos y retos de la invasión

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