Prat-Gay y su profundo desprecio por los trabajadores, “la grasa”

El espantoso fantasma de la desocupación es algo que a la troika económica formada por Prat-Gay, Federico Sturzenegger y Carlos Melconian agita deliberadamente para provocar pánico en las familias trabajadoras.

Prat-Gay y la grasa militante.

Alfonso Prat-Gay.

Por Jorge T Colombo. Una vez más el actual ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, expresó lo que verdaderamente cree, que los pobres, los trabajadores y los desocupados son todos descartables, mano de obra explotable, siempre reciclable y eventualmente eliminable.

Coherente con su pensamiento neoliberal, Prat-Gay, acusado de graves delitos de evasión monetaria, al servicio de unos pocos poderes económicos ultra concentrados, está poniendo en marcha -por supuesto que con la aprobación del presidente Mauricio Macri, y con la participación de sus cómplices Melconian y Sturzenegger-, el salvaje y clásico plan de lo peor del sistema capitalista, que consiste en aumentar rápidamente la oferta laboral -vía desocupación y eventualmente represión violenta de protestas- para que también velozmente caigan los salarios de los trabajadores y las aspiraciones de vindicar sus derechos laborales. Cuando hay muchos desocupados y por esa razón mucha oferta laboral, muchos trabajadores -presionados por sus propios dramas personales y familiares- terminan aceptando cualquier cifra salarial con tal de no perder su trabajo. El espantoso fantasma de la desocupación es algo que la troika económica formada por Prat-Gay, Federico Sturzenegger y Carlos Melconian agita deliberadamente para provocar pánico en las familias trabajadoras. Estos tres desalmados sujetos saben que esta estrategia suele dar excelentes resultados para que la sociedad tenga pocos ricos cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más pobres.

Cuando Juan Domingo Perón se declaró “grasa”

Alfredo Zaiat, un especialista en temas económicos, en un artículo aparecido hoy en Página 12, llamado, La grasa, expresó lo siguiente: Los empleados públicos ya no son los malhumorados y vagos estigmatizados en el pasado por Antonio Gasalla, en lo que fue un aporte artístico involuntario para desprestigiar el papel del Estado en la sociedad. Ahora son ñoquis que pasan a cobrar por la ventanilla el 29 de cada mes sin trabajar. En la conferencia de prensa de ayer, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, sumó otra definición despectiva para personal estatal: son grasa. Y además son “grasa militante”.

El ministro que intenta con escasa habilidad ser simpático con frases de Moria Casán, puntuando comentarios de uno de los periodistas elegidos para preguntar y cayendo en una laguna en la última pregunta, que lo obligó a dar por terminada la conferencia, expresó de ese modo que los despidos de empleados públicos forman parte de la estrategia de ajuste fiscal del gobierno de Mauricio Macri. Quedó en evidencia la concepción Prat-Gay acerca de una parte del empleo público: Es grasa sobrante en el cuerpo del Estado.

El empleo, público y privado, no parece ser una cuestión central en la estrategia de gestión de la economía del ministro. Ese desinterés lo dejó expuesto cuando se refirió a empleados estatales como “grasa que sobra”, al desentenderse de los despidos en empresas privadas y al advertir acerca de la posibilidad de la pérdida de puestos si la demanda en paritarias es más elevada que la tasa de inflación que él estima para el 2016.

Para bajar el déficit fiscal de 2,3 por ciento del PIB en 2015, que lo infló con contabilidad creativa hasta alcanzar el 7,0 por ciento con el único objetivo de sobrecargar la herencia económica para habilitar el ajuste, Prat-Gay informó que el reordenamiento del gasto implicará una reducción del déficit en 0,8 puntos porcentuales. Mencionó acciones sobre licitaciones irregulares que no precisó, en cambio se extendió con los denominados ñoquis. Aquí fue más explícito. Despedir empleados públicos, o en sus propias palabras: “Eliminar la grasa de la militancia”.

Varias compañías están reduciendo personal –metalúrgicas, Cerámica San Lorenzo, autopartistas, talleres textiles– y, ante una consulta acerca de esta situación, el ministro afirmó que es por culpa de la herencia de la economía kirchnerista. Si así fuera, cuestión que es discutible, el Estado exhibió en los últimos años una estrategia activa para frenar los despidos, que hoy está ausente con el macrismo. Mediante políticas específicas se pudo defender el empleo a través del plan Recuperación Productiva (Repro) que consistía en el pago de una porción del salario por un tiempo determinado por parte del Estado. O mediante subsidios directos por un lapso hasta la recuperación del mercado. Justificó despidos en empresas privadas por la supuesta pesada herencia del kirchnerismo. Para Prat-Gay es lógico entonces dejar desamparados a trabajadores.

Otro de sus mensajes al mundo del trabajo es que no tienen que ser muy exigentes con la demanda de recuperación salarial en paritarias luego del shock inflacionario que él provocó. El ministro difundió que la tasa de inflación esperada es del 20 al 25 por ciento. “Me tienen que creer” porque si no es así la economía “ajustará por cantidad”. Es la propuesta a sindicalistas y empresarios para fijar un techo a la paritarias. Advirtió que si no lo hacen y definen un aumento salarial más elevado que esos porcentajes ambos correrán riesgos. A las empresas les dijo que “venderán menos” y a los trabajadores los amenazó con que “habrá menos empleo”.

La economía que quiere Prat-Gay es con “menos grasa” pero no sólo del sector público. El adelgazamiento general del empleo está en función del ajuste fiscal y de establecer un nuevo estadio regresivo en la distribución del ingreso.

 

Mario Cafiero y Javier Llorens por su parte, aportaron lo siguiente en ArgenPress:

Los electores deben saber que Alfonso Prat Gay:

– Hace su carrera profesional en el banco JP Morgan CHASE de Londres, como Jefe de Investigación y de Estrategias de Monedas.

– En el 2001 llega a la política acompañando a Domingo Cavallo y haciendo lobby públicamente a favor de las calamitosas medidas del “Mingo”. Ellas consistían concretamente, en que se emplearan las abundantes reservas del sistema financiero para atender los vencimientos de la deuda publica. Medida que luego desembocó en la instauración del célebre “corralito” bancario.

– En el 2001 ve frustrado su nombramiento en el Banco Central porque el Senado le rechaza su pliego, por manifiesta incompatibilidad con la ley de ética pública.

– Casi por la ventana y en el marco de las negociaciones con el FMI (después de haber asesorado a Mauricio Macri) ingresó en el 2002 como presidente del Banco Central. Lo hizo de la mano de Eduardo Amadeo –actual candidato del PRO– quien había sido el artífice de la escandalosa derogación de la ley de subversión económica, que otorgó impunidad a los banqueros que se habían llevado puestas las reservas del sistema financiero, sustituyéndolas por títulos de la deuda destinados a caer en default.

– Como Presidente del BCRA , Prat Gay completó la tarea a favor de los banqueros, encubriendo dos graves estafas: el incumplimiento de un multimillonario contrato de seguro de iliquidez que el Banco Central había contratado con sus ex empleadores del J P Morgan CHASE; y las maniobras de sustitución de las reservas liquidas bancarias por títulos públicos.

Junto a Javier Llorens hemos aportado elementos a la Justicia para desnudar a los bancos en sus maniobras de vaciamiento y estafas a los ahorristas. Hay una causa abierta en la justicia donde el fiscal Amirante imputó a los funcionarios responsables, entre ellos a Alfonso Prat Gay. Dice el fiscal Amirante en su resolución: “Esta investigación se propone abrir la caja negra del sistema bancario y financiero para poder determinar si las catástrofes se debieron a causa naturales o si hubo negligencia, impericia o dolo. Esa caja negra se llama Banco Central de la República Argentina y el conjunto de bancos del sistema financiero.”

Con estos antecedentes resulta escandaloso, por lo contradictorio, que una fuerza como la Coalición Cívica que dice defender la Ética, la República, y la Distribución del Ingreso, lleve como primer candidato a Alfonso Prat Gay. Por nuestra parte tenemos una total tranquilidad de conciencia, porque hemos advertido personalmente en tiempo y forma a Lilita Carrió sobre este particular.

Nos entendemos obligados a hacer públicos estos descalificantes antecedentes de Prat Gay, para aportarle elementos a quienes tienen que decidir honestamente su voto el 28 de junio.

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Una respuesta en Prat-Gay y su profundo desprecio por los trabajadores, “la grasa”

  1. Lilian 14 enero, 2016 en 10:03 am

    JE SUIS GRASA….

    Somos “la grasa opositora”…

    Y vos, que los votaste, ya te compraste los 2 palos verdes de Enero???

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