La inutilidad manifiesta de los políticos. (Primera parte)

Los escándalos politicos, los complots y la corrupción son moneda corriente en todos los países y en todos los partidos. La mayoría de los políticos no cuentan con el apoyo de sus propios votantes. Muchos piensan que la política, necesariamente, genera corrupción (es conocido que “El poder corrompe”) y otros no van a votar porque piensan que las elecciones no traerán importantes cambios.

Corrupcion

Por Akiva Orr (1) – Introducción / 1. ¿Qué es la política? /  2. Las decisiones no son conclusiones / 3. Las prioridades / 4. Los Políticos

Introducción

En el mundo entero, la mayoría de la gente no tiene confianza en los políticos.

Los escándalos politicos, los complots y la corrupción son moneda corriente en todos los países y en todos los partidos. La mayoría de los políticos no cuentan con el apoyo de sus propios votantes. Muchos piensan que la política, necesariamente, genera corrupción (es conocido que “El poder corrompe”) y otros no van a votar porque piensan que las elecciones no traerán importantes cambios.

La falta de participación en las elecciones es un “voto de decreimiento” contra el sistema.

La gente que se decepcionó de políticos corruptos buscan politicos dignos de confianza . Si los encuentran, llega el momento en que también se decepcionan de ellos.

Algunos piensan que una dictadura evita la corrupción y entonces, es preferible a un sistema representativo. Otros, saben que la corrupción trae mas corrupción que un sistema representativo pero no encuentran alternativa. Se decepcionan y dejan la conducción de la sociedad a los politicos. Esto agrava las cosas ya que la conducción de la sociedad queda en manos de un Comité que se preopupa por si mismo y no por la sociedad. Qué se puede hacer para mejorar la afligente situación en la que se encuentra la política de hoy.

En este material se explica cómo los ciudadanos pueden conducir la sociedad sin politicos.

“Política” es la toma de decisiones por toda una sociedad. Cuando los ciudadanos deciden por sí mismos qué hará la sociedad, no hay necesidad de políticos. Los politicos son representantes de los ciudadanos. Los representantes existen sólo si los ciudadanos quieren que alguien los represente. El que se representa a sí mismo no necesita representante. Cuando los ciudadanos deciden que ellos se representan a sí mismos, los representantes ya no tienen autoridad. La autoridad de decidir por otros es el origen de la corrupción en la política. Aquellos que desean conseguir ese poder, harán todo lo posible para ganarse la gracia de los verdaderos dueños el poder. “Todo” incluye hechos ilegales desde el punto de vista ético, legal. El mal uso de la autoridad es corrupción, ya sea porque el que tiene la autoridad no fue autorizado a utilizarla o porque no se hizo uso de la autoridad cuando debía hacerlo.

La autoridad de decidir por otros se llama “Poder” politico. Es el poder- y no la política- lo que engendra la corrupción. Cuando todos los ciudadanos deciden por sí mismos la política a seguir, eso es “Democracia D-i-r-e-c-t-a” (DD). Es “Directa” porque cada ciudadano toma cada decisión política, directamente, sin representantes.

En un régimen de este tipo nadie decide por otros, nadie recibe salarios por tomar decisiones políticas y no hay necesidad de políticos. Eliminar la autoridad de decidir por otros eliminará la corrupción y la limpiará la política de hipocresía, duplicidad y conspiraciones. En una Democracia Directa, el costo de la gestión pública disminuye enormemente porque no hay que pagar salarios para que otros tomen decisiones políticas.No hay politicos y se ahorran todos sus gastos (sueldos, oficinas, secretarios, viajes al exterior, viáticos, coches) y por otra parte, estimula el interés de los ciudadanos en las cuestiones públicas . Este tipo de régimen resolvería muchos problemas, aunque no todos. No hay ningún sistema que pueda resolver de antemano todos los problemas sociales.

El que cree que existe un sistema milagroso cae en una ilusión peligrosa.

No hay ninguna posibilidad de resolver de antemano todos los problemas sociales.

Un sistema en el cual cada ciudadano participa de las decisiones políticas y ningún hombre decide por otro, puede resolver muchos problemas sociales pero no todos.

Cuando cada ciudadano puede proponer, debatir y votar , toda decision referente a la sociedad toda, nadie tiene autoridad de decidir por otro y ningún hombre tiene “poder político” . El “poder político” es como una droga. Los adictos al poder harán de todo para conseguirlo. El que tiene “poder político” – en el seno del Estado, de un municipio, de una iglesia, de un sindicato, de una escuela, de una familia-se envicia. Es necesario tratar al “poder” político como una droga y al que lo posee, como adicto. Una persona así hará cualquier cosa por conseguir esta droga. La Democracia Directa es la desintoxicación de esta adicción. No permite que unos tomen decisiones políticas por otros. Esto anula el “poder político” .

En un sistema así, cada ciudadano tiene un voto- y sólo uno- en cada decisión política.

Cada ciudadano se representa a sí mismo. Nadie representa a nadie.Si una decisión trae consecuencias no deseadas, el que la votó es responsable de esto.

Para evitar este tipo de decisiones erróneas es imprescindible que los ciudadanos reflexionen sobre qué los condujo a tomarlas y reconsiderar sus motivaciones.

Esto posibilita a las personas a buscar las causas de los problemas políticos dentro de ellos mismos – no afuera- y superarlos.

El principio básico de la DD se puede resumir así: Todo ciudadano tiene la autoridad de proponer, debatir y votar cada decisión política de la sociedad.

Cada ciudadano decide por sí mismo, nadie decide por los demás. Esto anula el “poder” político porque su significado es la autoridad de decidir por los demás.

Cada ciudadano tiene, en cada instante, el derecho de proponer, debatir y votar sobre cada decisión política.

Cada ciudadano decidirá cuándo (y cómo) hacer uso de ese derecho.

1.- ¿Qué es la política?

Los términos “política”, “político”, políticos” derivan del griego “polis” que designaba a las ciudades-estado de la antigua Grecia. Cada ciudad tenía sus propias leyes, justicia, moneda, su propio ejército y política extranjera.

Algunas de ellas fueron nombradas posteriormente con el nombre de su fundador: El emperador Constantino funda Constantino-polis (Constantinopla). Adrianópolis fue fundada por Adriano. Acrópolis significa “la ciudad alta”, levantada en las colinas de Atenas.

“Político” signgifica- “todo lo referente a la polis”.

“Política” es “la toma de decisiones con referencia a la polis”

Lo que el “Estado” (“Polis”) decide hacer se llama “política”.

Los que deciden lo que hará la “polis” se llaman “políticos”.

Los que tienen la tarea de controlar que se cumplan las leyes de la “polis” se llaman “policías”.

En la Grecia Antigua habían ciudades en las cuales una sola persona decidía sobre todas las cosas y habían otras, en las cuales decidían los ancianos de la ciudad o los dueños de las tierras. En Atenas, todos los ciudadanos decidían sobre todas las políticas.

Esto es lo que llamamos “democracia” ya que el “demos” -pueblo-(no se incluían las mujeres ni los esclavos) decidían sobre todas las políticas.

Actualmente se usa el término “democracia” para designar al sistema en el cual representantes del pueblo – no los ciudadanos mismos- deciden sobre la política.

DemocraciaEl error reside en llamar “democracia” al sistema de representantes. En la verdadera demo-cracia decide el “demos” (los ciudadanos en sí) y nadie decide por ellos.

Hoy todavía muchos están de acuerdo en que los representantes decidan por ellos porque no ven otra posibilidad. Hasta no hace mucho tiempo era difícil consultar qué querían millones de personas. Hoy en día se puede consultar por medios electrónicos- teléfonos celulares, tarjetas magnéticas, computadoras, por medio de red Internet.

Cada día podrían decidir millones de personas sobre las política a seguir.

Este sistema se llama “Democracia Directa” , en el cual cada ciudadano -sin representantes de por medio- puede proponer, debatir y votar cada decisión referente a la sociedad en la que vive.

¿Esto es técnicamente posible? Sí

¿Es conveniente? Depende para quién. Para algunas personas –no. Para otras –sí.

Hacer política es decidir qué hacer.

¿Qué significa “decidir”?

En política hay dos tipos de decisiones:

1. ¿Qué hacer? (decisiones políticas)

2. ¿Cómo hacerlo? (decisiones de ejecución)

El capítulo siguiente trata sobre el primer tipo de decisiones.

Más adelante trataremos sobre el segundo tipo.

2. Las decisiones no son conclusiones

Mucha gente confunde decisiones con conclusiones ya que a veces una decisión proviene de una conclusión y viceversa. Las decisiones no son conclusiones. Son dos acciones diferentes del pensamiento. “Decidir” es considerar las diferentes posibilidades y preferir una de ellas.

“Decidir” es “prefererir”.

Llegar a una conclusión implica analizar la situación (y no “diferentes posibilidades”) y determinar su significado.

“Concluir “ es “diagnosticar”.

Existen cuatro diferencias principales entre “decision” y ‘conclusión”.

1. “Decidir” es “preferir”. Cuando hay diferentes posibilidades hay que elegir una. Cada decisión es determinada por una prioridad. Todas nuestras decisiones dependen de nuestras prioridades. “Concluir” es “diagnosticar”. Un diagnóstico puede ser correcto pero es imposible preferirlo. Un diagnóstico correcto es el resultado de la utilización del conocimiento y la lógica. Una “conclusion” está determinada por la lógica y no por una prioridad. Debemos aceptar el diagnóstico aún si preferimos otro. La conclusión/diagnóstico no depende de nuestras preferencias. No existe más que una conclusión correcta y podemos llegar a ella a través de nuestros conocimientos técnicos y nuestro razonamiento lógico.

La conclusión se determina según conocimiento y lógica, y la decisión según la “prioridad”.

2. La “decisión” puede ser buena o mala pero no “falsa” . No hay decisiones falsas, solamente malas decisiones. No hay “buenas” o “malas” conclusiones, solamente conclusiones “verdaderas” o “falsas” .

2+2=5 es una conclusión “falsa” y no “mala”, y obviamente no hay en esto “decisión”

3. El que toma una decisión es responsable porque podría haber decidido algo diferente- según otra prioridad- y obtener un resultado diferente. El que extrae una conclusión no es responsable de ella ya que es imposible llegar a otra conclusión verdadera. El que extrae una conclusión es responsable de du validez – no de sus consecuencias.

4. La información determina una conclusión pero no una decisión . La misma información obliga a diferentes personas a llegar a las mismas conclusiones pero no las obliga a tomar las mismas decisiones.

Para clarificar la diferencia entre decisión y conclusión, comparemos a Hamlet cuando se plantea :”Ser o no ser”, con un cirujano que considera “amputar o no amputar”

Hamlet tiene dos opciones y debe elegir una. El conocimiento y la lógica no pueden ayudarlo porque no pueden determinar qué es “bueno” para él. Pero un cirujano debe resolver su dilema por medio de su conocimiento médico, la lógica y su experiencia para llegar a la conclusión médica correcta. Si la conclusión tiene consecuencias “malas” el médico no es responsable de ellas. El cirujano es responsable, sólo, de la exactitud de su conclusión médica – su “diagnóstico”

Imaginemos un enfermo que tiene un tumor en la pierna. Como resultado de los análisis el médico concluye que el tumor es canceroso y dice: “ Si amputamos la pierna, usted vivirá largo tiempo, si no usted morirá pronto”. El médico aplicó su experiencia y el razonamiento lógico para llegar a una conclusión a partir de la información. Llegó a una conclusión, el diagnóstico, y no tomó una decisión. Si su diagnóstico es falso, es a causa de la información errónea, de la aplicación errónea de la lógica o su experiencia médica pero no de sus prioridades. El médico diagnostica y el paciente decide si amputar o no. La información médica determina el diagnóstico pero no la decisión del paciente frente a la conclusión del médico. El medico diagnostica, el paciente decide.

El mismo diagnóstico puede llevar a decisiones diferentes en enfermos diferentes.

Algunos decidirán morir a vivir lisiado y otros preferirán vivir lisiados a morir. ¿Cuál es la “mejor” decisión?

¿La misma conclusión puede llevar a dos decisiones opuestas y ambas “buenas”?

¿Dos decisiones contradictorias pueden ser ambas “buenas”?

Aunque pueda sorprendernos la respuesta es : Sí!

La razón es simple. Diferentes enfermos tienen prioridades diferentes, algunos prefieren morir a vivir lisiados y otros prefieren vivir lisiados a morir. Ambas decisiones son “buenas” para quién las tomó, ya que fueron determinadas por dos prioridades diferentes y no por los hechos, la información o lógicas diferentes. Las personas tienen diferentes prioridades y es imposible juzgarlas porque dicho juicio está basado ,también , en las prioridades del que juzga.

¿Cómo está relacionado ésto con la política?

¿La política es una decisión o una conclusión?¿Los políticos toman “decisiones” o “conclusiones” políticas? En política la gente vota. Votar es elegir, es decir, preferir una posibilidad a otras. Todos los que elaboran una política , los reyes, los dictadores, los presidentes, los primeros ministros, los jefes, los ciudadanos comunes, todos eligen una posibilidad entre varias. Una conclusión no se puede elegir porque hay una sola conclusión correcta. Por esta razón está claro que la “política” es un conjunto de decisiónes y no de conclusiones.

La decisión está determinada por las prioridades y no por la experiencia, la información o la lógica.

Los mismos hechos, información y lógica pueden llevar a decisiones diferentes a causa de las prioridades diferentes.

La respuesta a la pregunta ¿qué hacer? es siempre una decision y no una conclusión.

Decidimos qué hacer (en lo personal y tambien en la sociedad) no sacamos conclusiones de lo que hacer.

El que decide es responsable de su decisión ya que pudo haber elegido diferente (según otra prioridad) y con un resultado diferente.

El que llega a una conclusión no es responsable de ella ya que es imposible llegar a una conclusión diferente que también sea correcta.

Los políticos cuyas decisiones acarrearon consecuencias no deseables tratan de desligarse de la responsabilidad diciendo: “ No tuve otra opción”.

Ellos sostienen que llegaron a una conclusión y por eso no son responsables de los resultados. Ellos votaron. Votar es elegir/preferir. La preferencia es una elección. Es imposible elegir/preferir una conclusión y por esta razón es imposible decidirla.

3.- Las prioridades

Una prioridad es un principio que determina qué es “bueno” y preferible. La prioridad no es un medio sino un objetivo. Sin prioridad no es posible elegir. “Decidir” es elegir una opción entre varias. “Elegir” es “preferir”. Preferimos según nuestras prioridades. Las prioridades determinan lo que esta “bien” y para quién lo está. Toda persona tiene una prioridad suprema aún si no tiene conciencia de ello. Muchos creen que sus prioridades son “naturales” ú “obvias”.

Esto es un error. No hay prioridad natural.

Las prioridades son afirmaciones arbitrarias que necesitamos para poder preferir. Si no podemos preferir no podemos elegir y en consecuencia no hay qué decidir

Antes de la primera guerra mundial en Europa, mucha gente creía que el significado de “bien” era: “todo lo que está bien para el Rey y la Patria”. En EEUU , muchos creían que “si estaba bien para la General Motors estaba bien para EEUU” . Pero si está bien para la General Motors, ¿está bien tambien para la Ford?. Los trabajadores de la Ford no lo creían así.

Las prioridades son creadas por el hombre y no por la “Naturaleza” o por “Dios”, no por la “Historia” ni por la “Realidad”. Las prioridades no nos son impuestas por nada externo , de arriba o de abajo. Si nos fueran impuestas no tendríamos problemas políticos. Muchos creen que el “instinto de supervivencia” es la prioridad última que nos impone la Naturaleza.

Cada suicida lo contradice. Si la supervivencia fuera una prioridad absoluta, para Hamlet, “no ser” no sería una posibilidad y dería elegir “ser”. Entonces para Hamlet -y otros muchos- la supervivencia no es una prioridad absoluta.

Ninguna prioridad es absoluta.

Un sondeo realizado por la BBC en 2004 mostró que el 71% de los americanos está dispuesto a “morir por Dios”. Para ellos, la fe en Dios tiene más valor que su propia vida. Les dan más valor a su forma de vida que a la vida misma.

Muchos están dispuestos a sacrificar sus vidas luchando por la libertad o por su honor.

Prefieren morir a vivir bajo la opresión o la humillación.

“Honor o muerte”, y “La libertad o la muerte” motivaron a millones de personas que lucharon contra la opresión en lugar de someterse. ¿Estaban equivocados?

¿Era preferible someterse a la opresión nazi que combatir el nazismo? Muchos respondieron “NO”.

Las sociedades humanas no son una creación de la naturaleza. Son creaciones humanas arbitrarias. Al crearse las sociedades, el hombre se liberó del sometimiento absoluto a la naturaleza.

En la naturaleza, cada decisión está determinada según las necesidades biológicas. ¿Es “bueno” depender totalmente de las necesidades biológicas? Esto nos priva de libertad y limita las prioridades a una sola: la supervivencia. La vida en sociedad nos libera de esta esclavitud facilitando la satisfacción de las necesidades biológicas. La vida en sociedad nos permite elegir libremente nuestras propias prioridades. Elegimos según nuestras prioridades.

Podemos clasificar las prioridades sociales en cinco grandes categorías según respondamos a la siguiente cuestión:

“Quiero hacer lo que esté “bien”, pero ¿para quién tiene que estar bien?”

Las cinco respuestas son:

a) Bien para mí ( prioridad egocéntrica).

b) Bien para mi Rey, mi país, mi nación, mi tribu (prioridad etnocéntrica).

c) Bien para la humanidad (prioridad antropocéntrica).

d) Bien para Dios (prioridad teocéntrica).

e) Bien para la naturaleza (prioridad biocéntrica).

En cada momento dado, todo ser humano tiene una única prioridad (aún inconscientemente) sin la cual no puede decidir. No podemos tener dos prioridades simultáneas, ya que no se pueden preferir dos cosas al mismo tiempo.

Cuando surge un problema: ¿qué preferir? Se puede preferir una sola cosa – según una única prioridad.

Cada prioridad excluye a las demás. La premisa “Bueno para la patria” excluye “Bueno para mí” y también “Bueno a los ojos de Dios”.

El egocentrismo – prioridad del capitalismo- excluye el etnocentrismo, prioridad del socialismo y del cristianismo.

“Bueno a los ojos de Dios” en la historia del sacrificio, en la Biblia, no es “bueno para Abraham” ni es “bueno para Isaac”.

Muchos hacen uso de prioridades diferentes en oportunidades diferentes, pero en cada momento dado, cada uno tiene una única prioridad.

Los conflictos sociales derivan de prioridades que se contraponen.

El etnocentrismo de un grupo entra necesariamente en conflicto con el etnocentrismo de otros grupos y con frecuencia conduce a guerras.

“Alemania por sobre todo” (como dice el himno alemán “Deutscheland uber Alles) excluye a la “autonomía de Gran Bretaña” (“Rule Britannia” como dice el himno no oficial del imperio británico) y ambos excluyen a “bueno para la humanidad”.

También el egocentrismo de una persona se contrapone al egocentrismo de otra.

Cada prioriad tiene sub-prioridades, que determinan cuál es el significado y el contenido de ”bueno”. Por ejemplo, “bueno para mí” puede significar buena salud, o bien una gran fortuna, o poder supremo o la felicidad perfecta o una larga vida, etc.

En cada instante dado hay, también, una sola sub-prioridad .

¿Cómo intervienen las prioridades en el caso de Hamlet y del cirujano sobre los que hablamos anteriormente? Ellas intervienen en la decisión de Hamlet pero no en el diagnostico del médico.

Hamlet necesita decidir y el médico necesita diagnosticar. Hamlet necesita una prioridad para decidir, pero el médico extrae una conclusión aplicando el razonamiento lógico, la información y la experiencia, no hace uso de sus prioridades personales.

Si Hamlet es religioso debe preferir lo que es “bueno a los ojos de Dios “ y elegir “ser”, ya que las religiones determinan que suicidarse es “malo”.

Pero si la prioridad de Hamlet es hacer lo que es “bueno para mí”, es posible que elija “no ser”.

El cirujano no puede elegir un conclusión médica. Las conclusiones le son impuestas por los datos y la lógica. La conclusión no es ni “buena” ni “mala” sino “verdadera” o “falsa” y por esta razón él no necesita una prioridad que la justifique.

¿Y en caso de la política? ¿la política necesita prioridades?.

Los políticos eligen una política. Una elección exige una prioridad, es imposible preferir sin una prioridad que determine qué es preferible. Por esta razón toda política necesita de la prioridades. “Bueno para mi Rey y para mi Patria” era la prioridad de la mayoría de los europeos hasta la Primera Guerra Mundial. Millones de europeos se ofrecieron voluntariamente a morir “por el Rey y la por Patria”. Pero las dos guerras mundiales provocaron un cambio en las prioridades. Actualmente la prioridad suprema de la mayoría de las personas en Europa y EEUU es el egocentrismo, es decir, es “bueno” lo que es “bueno para mí”.

En su discurso inaugural en 1961, el presidente Kennedy dijo a los ciudadanos americanos : “ No se pregunten qué es lo que su patria puede hacer por ustedes sino qué es lo que ustedes pueden hacer por su patria”.

Les pidió a los estadounidenses cambiar la prioridad de preocuparse por ellos mismos por la prioridad de preocuparse por su patria. En lugar de preferir su propio bien, preferir el bien de la sociedad en la que viven. Muy pocos lo hicieron.

Las prioridades son transmitidas desde nuestra infancia por nuestros padres, maestros, líderes, los medios de comunicación, etc.

Desde el momento que las adquirimos, es muy difícil (si no imposibles) modificarlas.

Toda persona cree que su prioridad es “natural”, “la única elección lógica”. Pero cada prioridad depende de la persona y no se la puede juzgar “de modo objetivo” ya que la justificación de este juicio está basada en las prioridades del que juzga.

No obstante el pedido de Kennedy, pocos americanos abandonaron su egocentrismo . Hubo americanos que decidieron que el etnocentrismo de Kennedy era incompatible con el egocentrismo de ellos y por eso lo asesinaron el 2 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas. Este hecho, como todas las guerras, demuestra que el conflicto entre prioridades provoca guerras y muerte.

4.- Los Políticos

En la Grecia Antigua, los habitantes que se ocupaban de los problemas de la “polis” eran llamados polites.

Los polites proponían las políticas . Hoy en día, son los políticos los que deciden las políticas en nombre de el resto de los ciudadanos.

“Votar” es “elegir”. “Votar es “preferir”. En las elecciones votamos a nuestros representantes que preferirán, en nuestro lugar, qué es lo que nuestra sociedad debe hacer. Nosotros elegimos a otras personas para que expresen nuestras preferencias y esperamos que sus preferencias sean adecuadas a nuestras prioridades. Los representantes que elegimos dicen ser nuestros enviados. Su autoridad proviene de la autoridad nuestra que ellos representan. Entonces, de hecho, ellos prefieren según sus prioridades y nos las imponen.

¿Porqué tenemos que elegir a otros que prefieran por nosotros? ¿Porqué no elegir por nosotros mismos lo que nuestra sociedad debe hacer? Nosotros elegimos representantes que decidan por nosotros porque, saber qué prefieren millones de ciudadanos era, hasta no hace mucho tiempo, una tarea ardua y las decisiones políticas necesitan tomarse, con frecuencia, rápidamente.

La manera más fácil de decidir qué hará una sociedad entera es que una sola persona decida por nosotros. Por eso durante mucho tiempo, en la mayoría de las sociedades, una sola persona (el jefe de la tribu, el rey , el emperador) decidía el destino de toda la sociedad. La autoridad de esa persona ,que decidía por todos, estaba basada en su origen o en ser el jefe del ejército. Luego, las personas dejaron de lado este sistema y eligieron representantes para de decidieran por ellos. Si cada 100.000 habitantes hay un representante, entonces 500 políticos representan a 50 millones de ciudadanos. Esas quinientas personas se pueden reunir facilmente en un recinto para debatir y votar levantando las manos. (“Parler”, en francés significa “hablar” y por eso el recinto de debate se denomina “parlamento”).

Los representantes pueden tomar muchas decisiones cada día, en lugar de los que los eligieron.

Este sistema aún está en vigencia debido a que ,hasta no hace mucho, tomaba mucho tiempo averiguar lo que millones de personas prefierían, explicarles las posibilidades, organizar los medios para llevar a cabo las votaciones y luego contar millones de cómputos.

Hoy en día, ésto es facilmente realizable por medio de teléfonos celulares, computadores, televisión y tarjetas magnéticas.

Mucha gente piensa que los políticos son especialistas en tomar decisiones. Los políticos no son especialistas en decidir. No hay especialización para decidir.

La decisión se toma según una prioridad, no según una especialización. Decidir es una función, no una profesión. Todo el mundo toma muchas decisiones por día. El filósofo ateniense Platón, que se oponía a la democracia, sostenía que para tomar decisiones se necesita ser un especialista, como el capitán de un barco que para llegar a buen puerto utiliza sus conocimientos sobre embarcaciones y navegación. Pero la sociedad no es una barco. En un barco, todos los pasajeros quieren llegar al mismo destino pero, en una sociedad, no todos los ciudadanos quieren llegar al mismo lugar.

Tienen diferentes prioridades y por eso ,diferentes preferencias y objetivos diferentes.

Los políticos son especialistas en obtener el poder, (por ejemplo, son especialistas en conspiraciones para derribar a sus rivales, en lisonjería para adular a sus superiores, en hipocresía para conseguir simpatizantes). Sin estas especializaciones no pueden conseguir su puesto. Pero no tienen ninguna especialización en tomar decisiones.

Los políticos deciden según sus propias prioridades como todo el mundo. No existe ninguna especialización de este tipo.

Los inventores de la democracia en Atenas, decían : “cada cocinero puede gobernar” . Es fácil ver que esto es verdad cuando Arnold Schwarzenegger, el musculoso que se convirtió en actor de cine es, en el presente, Gobernador de California. Arnold decide por todos los ciudadanos , sin ningún tipo de especialización en el tema. Y puede hacerlo porque tiene prioridades como todo el mundo. Otro actor de cine, Ronald Reagan, fue electo en 1980, Presidente de los EEUU. ¿Tenía alguna capacitación especial para poder ser Presidente? Por supuesto que no. Ningún Presidente tuvo ningún tipo de capacitación especial para poder serlo. La presidencia es una función y no una profesión. Nunca podrá ser una profesión. Porque la toma de decisiones nunca podrá ser una profesión. Cada uno de nosotros puede ser Presidente. Que sea un “buen” (¿para quién?) presidente o un “mal” (¿para quién?) presidente depende de las prioridades y preferencias del que lo juzgue.

Es verdad que la predicción de los resultados de una política exige especialización.En la Casa Blanca , los expertos estudian sobre un tema y explican al Presidente las posibles opciones y sus consecuencias y entonces él puede elegir. Sólo el Presidente, que no es experto, decide. Raramente, los expertos deciden las políticas, pero cuando lo hacen son sus propias prioridades las que guían su decisión y no su especialización.

Un Presidente decide como el jurado en la corte. Los miembros del jurado no son expertos en leyes. Escuchan a los abogados, a los testigos y al juez y entonces deciden si el acusado es culpable o no. Ellos deciden según sus prioridades, no según su conocimiento sobre leyes. El Presidente hace lo mismo.

Los políticos deciden cuáles serán las preferencias de la sociedad.

El Estado impone sus preferencias a la sociedad.

Esto plantea dos cuestiones:

1.-¿Qué es la “sociedad”?

2.-¿Qué es el “Estado”?

(Ver Segunda y última parte)

(1) Acerca de Akiva Orr – Para comunicarse con el autor: [email protected]

1931: Nace en Berlín Alemania
1934: Emigra con sus padres a Palestina
1937-1948: Cursa sus estudios primarios y secundarios en Israel
1948-1950: Hace el servicio Militar en Israel
1950-1955: Marino en la Marina Mercante israelí. Participante en la huelga de marinos de 1951.
1955-1958: Cursa sus estudios de Matemática y Física en la Universidad Hebrea, Jerusalén
1954-1962: Es miembro del Partido Comunista Israelí
1962: Participa en la creación del grupo de izquierda, anti-sionista –MATZPEN.
1964-1990: Cursa sus estudios para Ph.D en Cosmología, enseña computación, en Londres
1968-1990: Se une al grupo “Solidarity” de Londres, (afiliado al grupo francés “Socialismo o Barbarie”)
1990: Retorna a Israel.

Libros escritos por Akiva Orr

“Paz, paz, y no paz” , Hebrew, 1962 2da edición 1999
“El Estado no judío” , Ithaca Press, Londres, 1984
“ISRAEL – Políticas, mitos y crisis de identidad”. Pluto Press London, 1984
“Alternativa a un Estado Psicótico”, Hebrew, Tel Aviv, 2000
“De la Protesta a la Revolución”, Hebrew, Tel Aviv, 2003
“Política sin Políticos”, 2005, Internet, www.abolish-power.org

Acerca de Bibiana Altamirano, traductora del texto de Orr

1963: Nace en la Ciudad de Rosario, Argentina
1969-1980: Cursa sus estudios primarios y secundarios en Resistencia, Argentina
1981-1984: Cursa sus estudios de Profesorado en Matemática y Cosmografía en la Universidad del Nordeste, Corrientes, Argentina
1984-1997: Enseña matemática en escuelas secundarias, en la Universidad del Nordeste, la Universidad Tecnologica Nacional, Universidad de Quilmes, Argentina
1985-1986: Participa del “Movimiento por la Paz, para seguir viviendo”
1989-1995: Milita en el Partido Socialista Popular, Buenos Aires, Argentina
1990-1995: Milita en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Universidad de Buenos Aires, para el Movimiento Nacional Reformista (Socialismo Popular)
1994-1995: Presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Universidad de Buenos Aires
1997: Emigra a Israel

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