Malvinas y un 2 de abril diferente

Los principales actos oficiales programados para conmemorar los treinta años de la iniciación de la guerra tuvieron un fuerte tinte de nacionalismo, agravios y el enunciado de políticas, sacadas de la manga como arte de magia, sin mayor análisis ni estudio y algunas inclusive contrapuestas a lo anunciado solo poco tiempo antes.

Acto por Malvinas

Por Alfredo Raún Weinstabl – Es una realidad bien evidente que los Veteranos de Guerra de Malvinas son un fiel reflejo del país. Son un poco más de 23.000 mil, sin embargo hay centenas de centros y asociaciones a lo largo y ancho del país.

Este número se debe que muchísimas son locales en pueblos y ciudades y aglutinan a los Veteranos radicados en las mismas.

En las organizaciones mayores algunas están enfrentadas entre si. Otras, afortunadamente son pocas, con objetivos  que no son precisamente la recordación de vivencias comunes, la camaradería o la obtención del reconocimiento de sus compatriotas, sino la lucha política, muchas veces con objetivos espurios o inconfesables.

Esto lo sabe este gobierno y busca explotarlo para su propio beneficio. Precisamente en la actualidad utiliza el tema Malvinas para distraer la atención del pueblo de los gravísimos problemas internos que ya amenazan a convertir a la conducción política del país en prácticamente inmanejable.

Los principales actos oficiales programados para conmemorar los treinta años de la iniciación de la guerra tuvieron un fuerte tinte de nacionalismo, agravios y el enunciado de políticas, sacadas de la manga como arte de magia, sin mayor análisis ni estudio y algunas inclusive contrapuestas a lo anunciado solo poco tiempo antes.

Pero el objetivo de esta nota no es analizar la siempre cambiante política del gobierno sino describir una ceremonia en la cual se conmemoraba esa importante fecha.

Un par de meses atrás, el Almirante Carlos A. Büsser quien fuera el comandante de la Fuerza de Desembarco que recuperó las Islas Malvinas   el día 2 de Abril conjuntamente con un grupo de oficiales de la Fuerza de Tarea Naval (ref.1) a la cual pertenecía la Fuerza de Desembarco, decidieron organizar una ceremonia en un lugar central de la Capital Federal e invitar a la misma a todos los Veteranos de Guerra sin excepción y aquellos ciudadanos que quisieran adherirse a la conmemoración.

No interesaba su Fuerza de origen, asociación o ideología política. Lo importante era que sean veteranos de guerra y la ciudadanía que se consubstanciaba con ellos. Inclusive se invitaba a aquellos que se denominan Veteranos no reconocidos

Es así que se seleccionó la Plaza Irlanda por sus dimensiones, su estratégica ubicación y por  llevar el nombre del país en el cual nació nuestro máximo héroe naval, el Almirante Guillermo Brown.

En los lugares indicados por carteles de referencia formaron las dotaciones de las Unidades navales y del Ejército Argentino que participaron en la operación de recuperación de la Islas Malvinas y las Georgias del Sur. Los demás veteranos del Ejército, de la Fuerza Aérea y de las Fuerzas de Seguridad y Policiales también tuvieron un lugar específico asignado.

Presidió el evento el Almirante Enrique Molina Pico acompañado por el Presidente de la Junta Comunal Nº 6 de la CABA, Sr. Marcelo A. Iambrich y altos oficiales veteranos de las FF. AA y de Seguridad (ref.2)

La ceremonia comenzó a las 1700hs. con el izado la inmensa bandera en el mástil principal de la plaza al son de la tradicional canción “Aurora” ejecutada por una banda de la Armada. Después de entonar el Himno Nacional Argentino se impartió una invocación religiosa y se dio lectura a la lista de los cuatro caídos en estas primeras operaciones y se hizo mención general de todos los caídos en los 74 días del conflicto.

Se pronunciaron tres discursos: el primero por el ex conscripto del Batallón de Infantería de Marina Nº 2, Daniel Tosolini, luego el del Suboficial Mayor Juan F. Tobar, de la dotación del buque ARA “Santísima Trinidad” en aquellos años y finalmente el del Alte. Molina Pico que fuera comandante del destructor ara “Hércules”. Tuvieron la misma característica y reflejaron puntos de vista personales de sus vivencias en la operación (ref.3)

Después del clásico toque de silencio se cantó la marcha de las Malvinas por todos los presentes y se arrió la bandera argentina.

Se calculó una presencia entre veteranos y público entre 2000 y 2200 personas  (ref 4).

Lo destacable de esta ceremonia fue su absoluta asepsia  política y el sentir de los participantes que enmarcó a la ceremonia en un profundo fervor patriótico, pocas veces visto en los últimos tiempos.                                         

El desfile final previsto fue parcialmente ejecutado ya que el mismo se frustró porque prevaleció la alegría de volver a encontrarse con  viejos camaradas que festejaron alegremente su reencuentro, tal vez después de décadas que no se veían.

También cabe destacar la ausencia de todo factor discordante o fuera de lugar en el desarrollo de la misma.

En resumen, fue un acto diferente a los oficiales que efectúa el gobierno, buscando manipular o distraer la atención de otros problemas.

No hubo la perversa politiquería gubernamental, ni reclamos, ni reivindicaciones, ni exaltación del conflicto bélico, ni amenazas y descalificaciones y sin agravios de ningún tipo.

En síntesis fue una cita de honor para recordar y honrar a los caídos y por otra parte, una verdadera fiesta de camaradería por el reencuentro de los ex combatientes, sus familias y la ciudadanía.

 

                 04-Abr-12                                      Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL                                  

[email protected]

Notas:

1.- La Fuerza de Tareas es el conjunto de buques que transporta a la Fuerza de Desembarco (Unidades de Infantería de Marina y eventualmente del Ejército), los buques que le dan apoyo y protección y eventualmente algún otro elemento específico.

2.- El organizador de la ceremonia y el que la debía presidir, el Contraalmirante de Infantería de Marina, Carlos A. Büsser, no pudo concurrir a la misma por razones de fuerza mayor por lo cual fue reemplazado por el Alte. Molina Pico.

3.-. Alocución del Almirante Enrique Molina Pico (ver adjunto)

4.- Calculo efectuado según los procedimientos usuales a razón de cuatro personas por metro cuadrado en aquellos lugares de mayor densidad de personas

 

 

ALOCUCIÓN DEL ALTE. ENRIQUE MOLINA PICO

 30° ANIVERSARIO MALVINAS

 

Asumo la responsabilidad de representar al señor Contraalmirante I.M. D Carlos Alberto Büsser, Comandante de la Fuerza de Desembarco en la Operación Rosario de Recuperación de las Islas Malvinas, quién por razones de fuerza mayor no puede estar en este lugar.  Agradezco la oportunidad de poder reunirnos aquí en Plaza Irlanda, país que siempre nos miró con simpatía y tierra natal de quien fuera nuestro primer almirante Guillermo Brown.

Sean mis primeras palabras en recuerdo de todos los que fueron y no volvieron y de sus familias, ellos dieron de sí lo máximo que se puede dar: la propia vida, bien que no tiene valor en el mercado; pero quiero también dirigirme a quienes fueron y volvieron entregando, también, todo de sí, pero regresaron con el sabor amargo de no haber podido alcanzar la victoria final.

No me referiré a la situación política que vivíamos en esa época ni al posible origen de la operación, dejemos eso a los historiadores y analistas políticos: esta es una reunión de camaradas, pues todos los veteranos cumplieron el rol sagrado de defender a la Patria que impone la constitución nacional a todos los argentinos.

Algunos fuimos, como militares de carrera y nos habíamos preparado para ello, otros fueron como conscriptos o civiles movilizados, en las acciones fuimos acompañados por integrantes de las fuerzas de seguridad, pero en el momento de las operaciones, en el teatro, actuamos de consuno, lo hicimos de acuerdo a la evidencia que en la acción real no había color de uniforme, solamente el color de la celeste y blanca que nos unía a todos.

Las guerras las deciden los ministros, los embajadores y los plurigalonados de las FFAA, pero la terminan combatiendo los soldados en las trincheras, los marinos en su pequeño universo y los aviadores solos entre el cielo y la tierra y son todos éstos, entre los que me incluyo, quienes hoy están aquí presentes. A ellos me dirijo tomándome el atrevimiento, como argentino, de agradecerles lo hecho y de felicitarlos por los logros.

De felicitarlos, sí, pues es cierto que en la guerra no existen 2°s. premios, aceptamos con dolor el resultado, pero también sepamos que el éxito no estuvo muy lejos, es con esa idea que justificaré el por qué de mi felicitación:

No hubo preaviso ni entrenamiento o preparación especial previa.

Se combatió con lo que se tenía en el momento; no se esperaron la llegada de renovaciones o aprovisionamientos de armamentos y equipamiento que hubieran cambiado el panorama.

Tuvimos como enemigo a una potencia integrante de la NATO que, en lo que a lo militar, y situación política y económica se refiere, pertenecía a un orden superior a nuestro país, sabiendo que a ella se aliaron en distinto grado, abierta o encubiertamente, la primera potencia mundial, otros países de la NATO y algún país de la región; podemos tener la certeza que la prueba que afrontamos no fue pequeña.

Se realizaron operaciones con una eficacia increíble.

Se lograron soluciones logísticas en la forma menos pensadas.

¿Qué cometimos errores profesionales y humanos?. Sí, es verdad también cometimos errores y desaprovechamos ocasiones: nos fallaron torpedos, hubo bombas que no explotaron y problemas de coordinación operativa y de abastecimiento en el campo; en la teoría ideal no debería haber sido así, pero fue; no obstante en casi todos los casos surgió como algo normal el heroísmo y la solución de problemas con elementos de fortuna, o sea “a la criolla”; solamente mencionaré algunos ejemplos: la acción de los comandos y fuerzas especiales, los marinos mercantes movilizados, el Escuadrón Fénix, el exitoso alistamiento de los Exocet, pese a que Francia informó a Inglaterra que no seríamos capaces de hacerlos funcionar sin su ayuda técnica, la búsqueda de armas en el exterior y las operaciones encubiertas.

También he de decir que es muy fácil criticar las operaciones y a los combatientes desde la comodidad del hogar o la oficina y conociendo, ya finalizada la guerra y años después de los hechos, los resultados de cada acción, es, en efecto, muy fácil “ganar a las carreras del domingo con el diario del lunes”, pero los que son hoy veteranos estaban allí combatiendo, cumpliendo órdenes y tomando decisiones con poca información, vale decir, sin “el diario del lunes” y bajo la presión enemiga. A ellos, mi respeto que por cierto lo merecen.

Puedo resumir mis opiniones repitiendo las palabras que dirigí a la tripulación del A.R.A.”HÉRCULES”, que tuve el honor de comandar, poco después de zarpar de Puerto Belgrano rumbo a Malvinas para iniciar la operación Rosario: “Esto no es un ejercicio, es una operación real para recuperar las Islas Malvinas que nos llevará a combatir con una fuerza, la Royal Navy, constituída por verdaderos profesionales del mar, pero estoy completamente tranquilo porque Ustedes también son verdaderos profesionales del mar y del 2° Comandante al último conscripto sabrán cumplir con su deber” y hoy, luego de analizar las operaciones en detalle, puedo decir con orgullo que esa calificación de confianza en la profesionalidad y calidad de servicio vale, como acto de justicia, para todos los que son veteranos que sin duda supieron cumplir con su deber.

Este juicio está ratificado en el exigente informe Rattenbach, que cierra sus “Conclusiones finales” con las siguientes afirmaciones:

“Más allá del resultado del conflicto bélico, nuestras FF.AA pueden estar satisfechas de su actuación durante la contienda, ya que enfrentaron a una potencia mundial de primera magnitud, apoyada política y logísticamente por los EEUU” y

“Si en las condiciones mencionadas nuestras FF.AA supieron infringir daños fuera de toda proporción a la Fuerza de Tareas Conjunto del Reino Unido, a tal punto que este se vio obligado a desplegar la mayor parte de sus Fuerzas anfibias, podemos afirmar que han cumplido airosamente con su deber.”

Esos juicios elogiosos son para ustedes. Recuérdenlos, pues hoy nos queda mirar el pasado con orgullo y decirle a quienes nos sucedieron en las fuerzas: nuestra generación enfrentó la prueba y supo combatir, les toca a ustedes tomar la posta, recuperen la historia de lo que se hizo, las glorias y los éxitos, pero también analicen nuestros errores y enmienden nuestros defectos, el espíritu de un país se construye conociendo la historia y aprendiendo de ella. Eso sí, tengan presente también que existe un conjunto de veteranos, militares y civiles, que integraron las fuerzas y que merecen recuerdo y sostén.

Mientras tanto, nosotros los veteranos, ya todos mayores de 50, tenemos el desafío de contribuir a recuperar la memoria y el brillo de lo hecho, contarlo y escribirlo, pero siempre diciendo con orgullo: “Soy Veterano de Malvinas”

Buenos Aires, 2 de abril de 2012

Enrique Molina Pico

Almirante VGM

 

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