Cristina Kirchner: oratoria política a nivel de Cumbre

A diferencia de Raúl Castro y varios oradores, Cristina no leyó nada durante su discurso en la Cumbre de las Américas. Fue todo memoria e inspiración, haciendo gala de sus dotes de oradora de nivel continental.

Discurso durante la Cumbre de las Américas 2015

Discurso durante la Cumbre de las Américas 2015

Por Emilio Marín. Ayer culminaba la VII Cumbre de las Américas, en Panamá. Y la presidenta argentina volvió a demostrar que es una líder de nivel continental. Un nuevo motivo para el enojo y el aumento de la bilirrubina de la oposición.

Los consuelos de Clarín y la derecha argentina son tontos, la mayoría de las veces. Ayer se podían leer en esos medios la crítica habitual a la presidenta argentina de que había llegado tarde, una hora, a la habitual foto de familia en Panamá. Héctor Timerman había ocupado su lugar.

Es cierto que Cristina Fernández de Kirchner deberá ajustar sus horarios, arreglarse menos o poner en caja a sus secretarios. Pero su desajuste fue de una hora. En cambio el atraso de la derecha mencionada, fiel representante del Consenso de Washington, no se mide con el reloj sino con el calendario. Son muchos años de ir contra el curso de la historia. Puesto a elegir entre la demora de una hora y el atraso de décadas, el cronista marca la primera opción sabiendo que no es una cuestión de velocidad sino de calidad política: del objetivo hacia dónde se va.
La argentina tuvo la suerte de hablar luego del gran discurso de Raúl Castro, el presidente cubano que hizo época al poder concurrir por vez primera a estas Cumbres de América.
A diferencia de Raúl y varios oradores, Cristina no leyó nada. Pura memoria e inspiración, hizo gala de sus dotes de oradora de nivel continental. No sólo dijo las cosas muy bien. Ante todo, y aunque hubiera tenido los problemas de dicción de un joven valioso como Wado de Pedro, lo trascendente es lo que ella dijo.
Primero, pegó palos a EE UU y demás mercados consumidores de drogas, a sus bancos lavadores del dinero de ese negocio ilegal. Segundo -también fue una forma de impugnar a Washington-, saludó la presencia de Cuba como fruto de más de 50 años de su heroísmo y contar con dirigentes que no traicionan (una bella síntesis de bases y dirección). Tercero, cuestionó a Barack Obama -que había abandonado el salón- por su ridículo decreto contra Venezuela, que inicialmente le provocó risa, según admitió. Y cuarto, puso en su lugar al gobierno británico, que en relación a Malvinas hace denuncias contra Argentina tan falsas como la de la Casa Blanca contra Miraflores.

VIDEO: Cumbre de las Américas 2015: Cristina Fernández, discurso completo

Derecha sacada

Cualquiera que haya visto en directo esos discursos por Telesur -obvio, por Todo Negativo no iba a ser- podría haber calificado con un 9 al menos el desempeño presidencial. Además de lo señalado, CFK criticó a las ONG de dudoso financiamiento que terminan agitando campañas contra los mandatarios “populistas” que más hacen por los pobres, y nunca embisten contra los gobiernos neoliberales.
Si algo bueno le faltaba al mensaje cristinista llegó sobre el final, al pedir a sus pares que se dejen de lado las hipocresías, para discutir en serio sobre estos asuntos del narcotráfico, el bloqueo a Cuba, el decreto contra Venezuela, los “golpes blandos”, la ocupación de Malvinas, la lucha contra la pobreza, etc. Los presidentes pasaban luego a una parte privada de su reunión, de modo que habrá que esperar algunas horas o algún día para interiorizarse sobre cómo fue esa discusión reservada, si la hubo.
La exposición de Argentina estuvo muy bien, de contenido y forma, con una impecable línea de integración y soberanía latinoamericana. Esto debe haber consolidado un alza en la imagen positiva de Cristina, por más que doña Rosa (símbolo de la clase media, media ignorante y bastante gorila) pudiera decir que a ella estas cosas no le interesan sino lo que paga en el almacén y lo que opine Mirtha Legrand en su mesa sabatina y dominical por el 13.
Ya lo dirán las encuestadoras más o menos objetivas, pero el cronista tiene la impresión de una buena nota de CFK, consolidada por el anuncio del Vaticano de que la recibirá a principios de junio.
Estas cosas hacen subir la bilirrubina a la oposición conservadora. Radio Mitre y sus conductores y oyentes despotrican contra el Papa por haber invitado por cuarta vez a la presidenta. El ex militante del Partido Comunista, Alfredo Leuco, hace años renegado de ese buen origen, escribió una Carta Abierta al Papa, deplorando aquella invitación.
Es el testimonio de un nuevo fracaso de esa oposición. Celebró en marzo de 2013 el humo blanco con que se anunciaba la designación de Jorge Bergoglio como pontífice. Apostaba a que se convirtiera en el Estado Mayor Internacional antikirchnerista. Y ahora que advierte un curso diferente en Francisco, más bien procurando limitar y contener al kirchnerismo pero sin sumarse a los “golpes blandos” citados, entonces la escudería Clarín se sale de pista.
Es una verdadera pena que Cristina no pueda ser candidata a un tercer mandato. Esa no fue culpa de la oposición, nobleza obliga decirlo, sino el resultado de limitaciones suyas y del Frente para la Victoria, que no se atrevieron a hacer como Hugo Chávez y reformar democráticamente la Constitución.

Interna al rojo

A falta de la gran candidata que no puede competir, se viene incrementando la polémica entre varios precandidatos de ese espacio. En particular se hace áspera la que enfrenta a Daniel Scioli con Florencio Randazzo. En rounds anteriores el ministro de Interior y Transporte habló sin pelos en la lengua sobre sus diferencias con el gobernador bonaerense, al que ligó con Clarín y el conservadurismo político-empresarial. Como se recordará, el encargado de devolverle las críticas fue el jefe de gabinete de Scioli, Alberto Pérez, pero más significativo que esa defensa sciolista fueron las reconvenciones contra Randazzo hechas por Diana Conti y Carlos Kunkel.
Esa diputada defendió al gobernador como parte del espacio kirchnerista y reclamó a Randazzo que dejara de criticarlo y empezara a cuestionar a Mauricio Macri, el gran adversario del gobierno.
En realidad cuando el ministro del Interior cuestionó a su rival interno, lo había comparado y puesto en un lugar parecido a Macri y Massa; no es que le hubiera perdonado la vida a estos opositores acérrimos.
Sea correcta o no su interpretación, Randazzo dijo que no haría concesiones y profundizaría el debate político. Y que la presidenta en ningún momento le había pedido que cesara con esas críticas.
De hecho Scioli viene acusando recibo de esa polémica. Por algo viajó a Brasil a sacarse una foto con Lula da Silva, como para mostrar que él también es tercermundista y no un pelele de la Alianza del Pacífico, con los amigos de EE UU. Y también elogió públicamente a Axel Kicillof, que atraviesa duras batallas contra los “fondos buitres” y los bancos amigos de Paul Singer, como el Citibank, al que denunció judicialmente por su arreglo con esos fondos y con el juez Griesa.
Scioli tira flores en dirección a La Cámpora, reforzando su apoyo anterior a Máximo Kirchner con motivo de las alocadas denuncias de la revista brasileña Veja y Clarín. Estos publicaron sobre cuentas no declaradas en el exterior con dinero supuestamente depositado por Irán para comprar impunidad en la causa AMIA. A propósito, el banco Felton, actual CNB, desmintió por nota que Nilda Garré haya tenido alguna cuenta tal como habían falsificado esas publicaciones, inventando la existencia allí de 41 millones de dólares.

Aparato versus trenes

La interna entre Scioli y Randazzo se va a profundizar, camino a las PASO. Sin menospreciar a otros precandidatos, parece que la lucha final estará entre ambos, salvo que la presidenta rompa su silencio autoimpuesto y bendiga a un tercero en discordia. No es que no haya otros competidores buenos, pero lo que no hay a la vista es una decisión presidencial de respaldar a alguno. Esa neutralidad es hija del temor al desparramo que pudiera sobrevenir.
Ese silencio objetivamente favorece a Scioli, que marcha primero en la intención de voto particular, al interior del FPV, y debajo de Macri en la general. El empresario está desde 2007 a cargo de la mayor provincia del país y cuenta con el apoyo de gobernadores como Gioja, Fellner, Alperovich, Peralta, Insfrán y Urtubey.
No es un invento de Randazzo que Scioli cuenta con el aval del grupo Clarín y sectores del establisment empresario; puede agregarse que se sacó la primera foto con el flamante embajador estadounidense, Noah Mamet.
Randazzo viene corriendo de atrás, pero tiene dos ventajas significativas.
Una: para muchos votantes del kirchnerismo queda claro que él cuenta con mayor afinidad con el proyecto de estos doce años. Eso se vio en el silencio de Scioli frente a las antiobreras declaraciones del presidente de la UIA, quien aseguró que si hubiera una inflación normal no harían falta paritarias. Randazzo, en cambio, salió a cruzarlo. Hizo bien, porque en las paritarias no sólo se discuten salarios sino condiciones de trabajo y otros asuntos muy importantes para los trabajadores.
La otra ventaja del ministro es que viene en tren, mostrando una gestión positiva que ha mejorado notablemente ese servicio. El jueves 9 se dio media sanción en Diputados al proyecto de reestatización de los ferrocarriles con sólo 4 votos en contra. Lo más importante es que la nueva empresa Ferrocarriles Argentinos cumpla sus nobles cometidos. Secundariamente puede mejorar las chances de Randazzo de llegar primero a Retiro y luego, subte o colectivo mediante, con la tarjeta SUBE, bajarse en Plaza de Mayo.

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