De Alfonsín a Cristina: no me mueve el odio sino el amor

Raúl Alfonsín consiguió con "la resignación del cargo" (no la renuncia), proseguir con la maravillosa tarea de consolidación de un proceso democrático. Debilidades, cuestionamientos y aprietes no pudieron con lo que se había propuesto.

Raúl Alfonsín y Cristina Fernández de Kirchner

Raúl Alfonsín y Cristina Fernández de Kirchner

Por Ana Luisa De Maio. Al votar por primera vez, me compenetré con los principios fundamentales del radicalismo (krausismo) (1) y sostuve al Dr. Raúl Alfonsín, con su fuerza, sus valores y ese emocionante recitado del Preámbulo de la Constitución Nacional, a viva voz y en conjunto con todos los presentes en ese estadio, que aún después de años de gobierno de facto, explotó desde sus pechos con inocultable orgullo y valentía.

No fue fácil para él ni para nosotros… pero consiguió con “la resignación del cargo” (no la renuncia), proseguir con la maravillosa tarea de consolidación de un proceso democrático. Debilidades, cuestionamientos y aprietes no pudieron con lo que se había propuesto.
Le siguieron tiempos aciagos, cegueras conjuntas, “ficciones de Marte”, pero pudimos seguir adelante, a pesar de las crueles e inexplicables situaciones de principios del Siglo, de las que hasta ahora no hay responsables. Las muertes y los caballos aparecieron como un rayo desolador, aprisionando esperanzas, abriendo oraciones, pegándonos a la fuerza de las manos unidas pretendiendo ahuyentar el pasado.
Aún así, casi con las miradas estupefactas, con mentes y corazones cansados nos atrevimos a avanzar. Varios supuestos mesías venían a salvarnos, pero los falsos profetas se delatan prontamente.

Con firmeza y un atisbo de desolación, apareció un tal “Kirchner”, que ante la renuncia de su adversario electoral, logró convertirse con un 21/22% en el nuevo Presidente Argentino. Desconocido por muchos, pregunté por doquier quién era ese hombre que jugó con el bastón de mando, salió a la calle rompiendo protocolos, enloqueciendo a sus custodios, se rompió la cabeza y se metió entre la gente.
Y ahí comenzó mi rompecabezas. ¿Cómo haría para sostenerse en el poder, con el antecedente de Illia ? Observé, y vi, y sentí y sumé mis esperanzas a las de todos, además de mi voto.
Quizás a algunos parezca irrazonable. Cuando escuché con atención su discurso de asunción, supe que no me había equivocado. Que sus convicciones también eran las mías.. Que las de mi iniciación seguían vigentes, pero que las que las haría visibles era otro.

Vimos demasiado, vivimos demasiadas cosas, y los rencores viejos -aún vivos- no pudieron desarmar la fuerza viva de los jóvenes que empezaron a militar nuevamente con el apasionamiento de los que confían, trabajan, hacen, promueven, construyen.
Y nuestro proceso como país siguió. La unión de Latinoamérica -que bueno es recordarlo- había comenzado con un fallido intento del Dr. Alfonsín, (Club de Deudores, Marco del Mercosur), se puso nuevamente en marcha. Y sigue marcando la ruta de un continente que comenzó unido y terminó dividido, como perfectamente lo describió Abelardo Ramos.

Hoy, a pesar de algunos amigos, o ex amigos porque no comprenden cómo pude “convertirme a las fauces del demonio”, apoyo este Proyecto. Perfectible, paso a paso. Con una mujer viuda, que por serlo, según el mandato histórico tradicional, hubiese debido -para algunos-guardar eterno duelo y retirarse de la vida política.
La mujer que rompió esos esquemas, transgresora y desafiante, Cristina Fernandez, muy por el contrario, no lo hizo. Se levantó con las banderas, apoyada en su gente, se rodeó del amor de sus jóvenes, y con la mirada en alto, caminó sobre sus tacones. Molestó a muchos y lo sigue haciendo.

Naciones Unidas informa que más del 50% de la población mundial son jóvenes. No escapamos a las estadísticas. Esos jóvenes (que como yo, al iniciarme), creen y trabajan por un Proyecto Conjunto. Esos a los que muchos desdeñan, llamándolos “pibes”. A los que nada detiene, que tienen la sangre caliente, las manos fuertes, el corazón ansioso, la cabeza fresca, y los pies en el barro y no sólo para las fotos. Movimiento silencioso, y explosivo. Conjunción perfecta si las hay. Y también aprendí de ellos. Y me siento joven como ellos, no olvidando errores, ni ingenuidades. Sin fanatismos.Sin fronteras.

Apoyo el proyecto porque quiero a mi YPF, Aerolíneas Argentinas, mis vías ferroviarias, ,la desconcentración de la riqueza, el hacer constante, la redistribución, la moneda argentina. No quiero a extraños diciéndonos que hay que hacer. No quiero las AFJP. No quiero un auditor extranjero mirando los libros de mi país, ni papeles escritos por quienes desafían el cumplimiento de la leyes, abochornando el sistema, pero inéditamente victimizados por algún subconjunto social.

La impotencia de quienes hasta hace no demasiado tiempo discurseaban medidas similares, que se tornaron “locas y soberbias” porque las implementó “esta mujer”, llegó a la máxima expresión cuando alzando las voces roncas decretaron: “el pueblo vota mal. el pueblo se equivoca”. No me fanatizo, sólo observo. Y veo. Y oigo.
¿La mayoría está equivocada? Nunca afirmaré eso, porque respeto y respetaré la estabilidad de las instituciones de la democracia. Antes, ahora y después. ¿Estaré equivocada? Tal vez. Mi verdad puede no ser la de otros.

¿Que falta hacer mucho? Sí. ¿Que hubo decisiones no tan precisas? Si. ¿Que hay otro camino posible? Puede ser… pero ¿así como lo quieren construir algunos serviles? No. No. No.
Porque a mí no me mueve el Odio sino el Amor.

Nota:

1) Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). El racionalismo armónico  de los krausistas está dirigido todo él hacia la ética, que constituye algo así como su culminación. Se trata de una “ética social”.  Este eticismo, sustancia del krausismo, es lo que se convirtió en España primero y en el Río de la Plata poco después, en el principal atractivo para la actividad política. Raúl Alfonsin escribe sobre los principios del krausismo en los que se basó Hipólito Yrigoyen.

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2 Respuestas en De Alfonsín a Cristina: no me mueve el odio sino el amor

  1. GRACIELA 5 agosto, 2017 en 2:57 am

    Raul Alfonsin. ÚNICO

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  2. alberto 28 junio, 2016 en 12:57 pm

    Ana, lo tuyo es excelente. Te sigo en esto y otros temas que realmente me atrapan.

    Responder

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