Lunfardo: el lenguaje de todos los días en el Río de la Plata

“Y yo tengo esta debilidad: la de creer que el idioma de nuestras calles, el idioma que conversamos usted y yo en el café, en la oficina, en nuestro trato íntimo, es el verdadero. ¿Qué yo hablando de cosas elevadas no debía emplear estos términos? ¿Y por qué no, compañero? Si yo no soy ningún académico. Yo soy un hombre de la calle, de barrio, como usted y como tantos que andan por ahí”.

Tango: Un sentimiento triste que se baila

Tango: Un sentimiento triste que se baila

Por Jazmín Noelia Dora. Como en todas las grandes ciudades del mundo, Buenos Aires y sus suburbios, principalmente el área adyacente al puerto, desarrolló un dialecto particular: el lunfardo. Definido por el diccionario de WordReference como la “jerga empleada en los barrios bajos de la ciudad de Buenos Aires: en muchos tangos aparecen palabras propias del lunfardo.” Mito

Por otro lado, el especialista argentino Oscar Conde, lo define como “la expresión del habla coloquial rioplatense, es decir que se trata de un conjunto de vocablos y expresiones no considerados en el terreno académico, i.e. no registrados en los diccionarios del español corriente, que desde ya no constituyen de por sí una lengua o idioma, pues su flexión y su sintaxis se corresponden con las del español”.

En síntesis, en todas las grandes ciudades del mundo se utilizan términos coloquiales específicos, definidos por la edad, región y cultura –entre otros elementos- de los hablantes. Pero en Buenos Aires se da un caso especialmente particular: lo que comenzó siendo la terminología de unos pocos, del ámbito portuario, luego se extendió al tango y de allí en adelante no paró hasta volverse un hábito de toda la región rioplatense.

El lunfardo en el tango

Para introducirnos en este género musical, claro –y, además, amplio- ejemplo del uso del lunfardo, debemos recordar un poco de su historia.

En sus inicios, el tango propiamente era sólo un ritmo musical para bailar entre hombres –como puede verse en la fotografía anterior-, es decir, carecía de letra, así que, de introducir algún término lunfardo, sólo lo hacía en su título y no eran muchas las composiciones. Algunos ejemplos son “La catrera 1” de Arturo De Bassi, “El purrete 2” de José Luis Roncallo, “Una noche de garufa 3” de Eduardo Arolas.

Según diferentes conocedores, no es hasta “Mi noche triste” -compuesta por Pascual Contursi y Samuel Castriota en 1915- que el tango con letra, como lo conocemos hoy en día, cobra éxito. Y ya desde sus inicios, el tango incluyó términos en lunfardo. Si bien en estas primeras composiciones la frecuencia con la que aparecían estos términos era mucho menor a la de tangos más modernos, ya se da el puntapié inicial para el ingreso del lunfardo a la lírica popular. Unos versos de este tango:

“Para mí ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo 4
pa’ olvidarme de tu amor”

El tango alcanza gran éxito con el afamado Carlos Gardel, entre cuyas canciones se encuentran las compuestas por Celedonio Flores, que adaptó poemas lunfardescos, para ser cantados. A continuación, una estrofa extraida de “Mano a mano”, con letra de Celedonio Flores y música de Gardel y Razzano.

“Se dio el juego de remanye 5 cuando vos, pobre percanta
Gambeteabas 6 la pobreza en la casa de pensión,
Hoy sos toda una bacana 7 la vía te ríe y canta,
Los morlacos 8 del otario 9 los tirás a la marchanta 10,
Como juega el gato maula 11 con el mísero ratón”

Posteriormente, aparece en la escena del tango argentino, Enrique Santos Discépolo, fue un prolífero compositor de tangos, entre cuyas obras se encuentran “Malevaje“, “Que vachaché” 12, “Yira, yira” 13, “Que sapa señor” 14, “Cambalache“, “Sueño de juventud”, “Justo el 31″, “Chorra“ 15, “Soy un arlequín”, “Quién más, quién menos”, “Confesión“, “Canción desesperada”, “Cafetín de Buenos Aires” 16, “Esta noche me emborracho”, “Sin Palabras”, “Tormenta“, “Desencanto“,”Alma de bandoneón”, “Infamia“, “Uno” (Letra), “El choclo” (Letra), “Bizcochito” (Música).

Él mismo define el lunfardo como: “lo que muchos llaman lunfardo es brillo de la imagen popular, es una nueva forma de la metáfora, es el lenguaje propio de la canción.”

Dentro del tango, el lunfardo tiene una función primordial, ya que es el elemento principal para introducir el contexto social en este género musical.

El lunfardo desde la vanguardia

Como era de esperarse, la vanguardia argentina no dejó de pronunciarse sobre el lunfardo que, como se ha visto, de la mano del tango, estaba cada vez en boca de más personas.

Roberto Arlt, prosista contemporáneo, expresó su opinión en 1929 en “¿Cómo quieren que les escriba?

“Y yo tengo esta debilidad: la de creer que el idioma de nuestras calles, el idioma que conversamos usted y yo en el café, en la oficina, en nuestro trato íntimo, es el verdadero. ¿Qué yo hablando de cosas elevadas no debía emplear estos términos? ¿Y por qué no, compañero? Si yo no soy ningún académico. Yo soy un hombre de la calle, de barrio, como usted y como tantos que andan por ahí”. 17

Roberto Arlt desde un balcón de Buenos AiresEn esta definición puede verse claramente lo que se vive, lo que se siente como lunfardo en verdad. Es decir, ya no es un lenguaje especial, el lenguaje de unos pocos, o sólo del ámbito portuario como lo fue en un principio. A partir de la difusión que tuvo gracias al tango, se volvió el lenguaje de la calle, de la intimidad, no como un dialecto especial, sino incorporando palabras a la conversación de todos los días.

Por otro lado, Jorge Luis Borges no pudo evitar emitir su opinión sobre el lunfardo y, en “Invectiva contra el arrablareo” de 1926 –publicado en El tamaño de mi esperanza-, definió primeramente el lunfardo: “es un vocabulario gremial como tantos otros, es la tecnología de la furca y la ganzúa”

Jorge Luis Borges 1951 por Grete SternPero, unos cuarenta años después, con la ironía que caracterizó las críticas e intervenciones en Conversaciones de Borges con Antonio Carrizo, dijo: “Yo tengo la impresión de que el ‘lunfardo’ es artificial. Que es una invención de Gobello… y de Vacarezza”. 18

Borges, opuesto a la tendencia de interesarse cada vez más por el lunfardo, nos hace creer que no es más que una moda, un invento de autores contemporáneos a él. En el caso de Gobello, que se dedicó a escribir ensayos sobre el lunfardo, además de escritor, poeta y presidente de la Academia Porteña del Lunfardo. Mientras que Vacarezza escribió numerosas letras te tangos y es considerado el creador del sainete argentino.

Lunfardo contemporáneo

El lunfardo, sigue creciendo constantemente, y cada vez se vuelve una parte más grande del léxico cotidiano del área rioplatense. Si se compara con la cantidad de vocablos de este origen que se utilizaba con frecuencia antes del boom del tango, y después, seguramente pueda corroborarse un aumento significativo.

Contrainfo.com

Un hecho apreciable es que gran parte de estos vocablos y locuciones que originalmente sólo utilizaban en el puerto o los suburbios, se ha difundido en el español de toda la Argentina y Uruguay.

Como todo en el lenguaje, se renueva y avanza, se agregan términos que permanecieron olvidados y se olvidan términos que fueron los más usados en otros tiempos.

Para saber más…

. Conde, Oscar, Diccionario etimológico del lunfardo- Taurus, Alfaguara (2011)
. Arlt, Roberto, 1929. “¿Cómo quieren que les escriba?”, El Mundo, 3 de septiembre. Recopilada en Arlt, Roberto, 1994. Aguafuertes porteñas: cultura y política, Selección y prólogo de Sylvia Saítta, Buenos Aires: Losada, 30-34.
. Borges en El Memorioso, Conversaciones de Borges con Antonio Carrizo, México Fondo de Cultura Económica, 1986, pág. 194.
. Todotango.com

1. Catreta: cama

2. Purrete: muchacho

3. Garufa: fiesta

4. Encurdar: emborracharse

5. Remanye: Reciprocidad entre dos sujetos que “manyan” (conocen bien) quien es el otro

6. Gambetear: esquivar situaciones difíciles o compromisos.

7. Bacán: Persona adinerada, elegante, de buena pasar.

8. Morlacos: Billetes, dinero (en desuso)

9. Otario: Ingenuo, bobo, tonto.

10. Maula: Malvado, malo. Más que lunfardo, es un ruralismo en desuso.

11. Qué vas a hacer.

12. Gira, gira.

13. Qué pasa señor.

14. Ladrona.

15. Café de Buenos Aires.

16. Arlt, Roberto, 1929. “¿Cómo quieren que les escriba?”, op. cit.

17. Borges en El Memorioso, Conversaciones de Borges con Antonio Carrizo, op.cit.

18. Tirar a la marchanta: Como venga, resulte o salga; sin cuidado ni preparación / acto de arrojar confites o monedas para que los disputen otros, especialmente niños.

Fuente: RevistaMito

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Una respuesta en Lunfardo: el lenguaje de todos los días en el Río de la Plata

  1. jorge ayala 15 agosto, 2016 en 9:21 pm

    Extraordinario y muy bien tratado

    Responder

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