La política sexual de la mirada

El personaje masculino no se halla en una posición central, sino que ocupa un lugar marginal en el extremo derecho de la imagen. Sin embargo, es su mirada la que estructura todo el argumento narrativo de la misma. No es que su mujer no mire: ésta mira, de hecho, con intensidad, pero el objeto de su interés permanece oculto a los ojos del espectador.

"Una mirada oblicua" (1948), de Robert Doisneau

“Una mirada oblicua” (1948), de Robert Doisneau

Por Rosa Aksenchuk. Un regard oblique [“Una mirada oblicua”, 1948] la fotografía de Robert Doisneau ilustra la dimensión política que puede revestir la mirada en una cultura patriarcal. Un respetable matrimonio de clase media se detiene ante el escaparate de una galería de arte: la mujer comenta con su marido los pormenores de un lienzo, del que tan sólo podemos percibir la parte posterior; pero el hombre, poco atento a las observaciones de su esposa, desvía subrepticiamente la mirada hacia el retrato de una mujer desnuda que cuelga en la pared opuestaContrainfo.com

Robert Doisneau es un fotógrafo
francés que nació en 1912, cerca de París. Fue litógrafo y grabador. Doisneau fue un autodidacta y de esta forma aprendió todo lo concerniente a la imagen y al arte fotográfico. A partir de 1929, se convirtió en un fotógrafo que deambulaba por las calles de París, donde se encontraban los temas que más le interesaban.”Beso enfrente del Palacio del Ayuntamiento” es, sin dudas, su foto más famosa y reproducida. Fue publicada, por primera vez, por la revista “Life”. Doisneau jamás dejó su amada París y murió en 1994.

El personaje masculino no se halla en una posición central, sino que ocupa un lugar marginal en el extremo derecho de la imagen. Sin embargo, es su mirada la que estructura todo el argumento narrativo de la misma. No es que su mujer no mire: ésta mira, de hecho, con intensidad, pero el objeto de su interés permanece oculto a los ojos del espectador. La mirada femenina se define así como vacía, atrapada entre dos polos que trazan el eje masculino de la visión. En efecto, el objeto de la mirada del varón sí que se halla claramente subrayado: la presencia del desnudo femenino, plenamente visible, hace que nos identifiquemos inmediatamente, en tanto que espectadores, con la mirada masculina. La mujer queda al margen de un triángulo imaginario de complicidades que se teje entre el cuadro, el hombre y el espectador. De este modo, el placer que experimenta este último se produce a través de una negación de la mirada de la mujer, que no está ahí sino como blanco de una broma sexual construida a sus expensas. En tono jocoso, la fotografía de Doisneau refleja de una forma sorprendente lo que algunas autoras feministas han llamado «la política sexual de la mirada» [the sexual politics of looking].

Rosa Aksenchuk es Psicoanalista

Fuente: Observatorio de investigación 

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